Le puse fin a una relación. Ya se dijo: esta es una vida al servicio de la literatura. No quiero estar en pareja. Llega ese momento en que la literatura reclama su espacio exclusivo: no hay nada que hacer al respecto. La literatura es exigente, y me gobierna. Hay un segundo aspecto, cuando gobierna el amor-pasión unx escribe puras pelotudeces: no sirve. Hay un tercer aspecto, mi vida ya no me interesa, sólo me interesa la vida de Doris Lessing y de todos sus personajes: no puedo dejar de leerla. Encontré a Doris y encontré un barco: todo quedó atrás. Repasemos, hay un día de 24 horas, de esas 24, 8 hay que dormir, las que quedan: redactar las líneas y Doris Lessing. ¿Se dan cuenta de la aritmética? Esto no es cualquier libro. Esto es una tesis convertida en novela. La intemperie feminista: Roberto Bolaño y Doris Lessing. Amor-pasión: ¿a qué hora? Pero cuenten las horas, y caminar, comer, ir a conseguir alimentos, manifestarse con lxs amigxs por los derechos que van retrocediendo. Llorar un poco por las bombas. La ex de tu ex marido que te manda mensajes raros. Las entradas a los espectáculos que disfrutas. Vamos sumando, vamos sumando. Doris Lessing esperando. Las líneas ahí en una hilera de frases que indican todo lo que hay que abarcar. No puedo hacerte esperar más, Doris. Soy toda tuya. No temas. La literatura es mi amor definitivo: no quiero estar en pareja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario