16 de marzo de 2025

Doris XI

Lo escribiste todo, Doris Lessing. Hablaste de esa intemperie de las mujeres. De las mujeres que escriben. De los hombres que luchan. De las mujeres que luchan. De nuestras contradicciones, nuestras indiferencias, nuestros puntos ciegos. Nos hiciste ver. Tal vez lo que alcancé al llegar fue la certeza de la literatura. Se fue integrando a mi cuerpo como una enredadera trepando, entrando por todos los poros, recorriendo la piel como una hiedra parsimoniosa. Como una hiedra de sosiego que va calmando nuestra agitación constante. Quiero conocer todas las palabras de un idioma. Inventar nuevas palabras. Me ayudas, Doris. Me ayudas a inventar palabras. A inventar una vida. A inventar libros. Me salvas de esta soledad literaria sin la cual no nace nada. Lo perdí todo y ahora me quedan los libros. Me quedan tus libros. Me quedan los míos. Los que creé y los que me vas acompañando para crear. Entendí la integración gracias a ti, a ese cuaderno dorado que me dio con fuerza en el alma unos días de verano boreal en ese bosque perdido, en el borde de esa fuente de agua, de ese árbol de cerezas que colgaban de las ramas, ese verano cálido cuando Jean todavía estaba a mi lado, cuando aún no lo había perdido todo, cuando vivir era posible, ese verano cuando te descubrí, cuando te quedaste, antes de que Jean se perdiera. Un verano antes de que Jean se perdiera. Yo te descubrí y Jean se perdió. Vine a buscarte a Europa, y llegó Jean, y luego se me perdió. Doris, quédate, no puedo seguir perdiéndolo todo. Qué más va a arrebatarme la literatura. Qué más va a entregarme la literatura. Tengo un alma cansada y la literatura es una bestia insaciable. Cómo lo hiciste, Doris Lessing. Ayúdame. No sabía de qué se trataba vivir, y era perder, como en la literatura, como lo dijo Bolaño. No puedo seguir perdiéndolo todo. La certeza de la literatura es su fatalidad absoluta. Doris Lessing, ayúdame a unir mi alma dorada de fragmentos rotos. Une mi vida en un sentido. Uno que tenga sentido. Uno que sea dorado. Como el oro negro que no tengo. No quiero que me roben el alma. He estado al margen para que se mantenga en su sitio. Doris, cuánto más va a costar. Doris, Roberto. ¿Se acaba esto? ¿Se acaba? ¿Hice todo lo que pude? ¿Qué era la literatura? Vine a buscarte. Te encontré. Ya no sé qué eres. Dame una tregua. Suspende este baile en el vacío. Tal vez no sé de qué se trata. Tal vez no tengo la valentía. Doris, Roberto, no me dejen sola. Vine a buscarte. La literatura es lo que destruye tu paz mental para modificar lo que fuiste. Para que todo pueda nacer, y volver a nacer. 

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