Me enseñas nuevos repartos de lo sensible. Esos de los que habla Rancière. Me sumerges en la intemperie feminista. Tal vez eso venía a buscar. Esa intemperie feminista que ahora encuentro en ti. Te encontré, entonces, aunque te fuiste justo cuando yo llegaba. Pero yo tenía 30, igual que tú cuando partiste de África. Ahora tengo 40 y escribo sobre la intemperie feminista, la que encontré en ti, la que encontré en mí. Doris, tal vez sí estoy uniéndolo todo, como tu cuaderno dorado, tal vez todo se encuentra, tal vez se puede. Quizá te fuiste para que otros siguieran trazando el camino, como yo haré también un día que alguien llegué, buscándome sin saberlo. La literatura es una certeza, la convicción de que se encuentra algo. De que en ese pasillo oscuro y largo, hay una vida. Una vida por vivirse, una vida por escribirse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario