Doris está modificándolo todo. Comencé ayer en la noche a leer El quinto hijo, y no pude dejar de leerlo hasta terminarlo, a las 3 de la mañana. Me perseguía la tensión del libro. Así son los escritores como Doris Lessing, modifican. Te persiguen, en la luz del día, en la noche. No puedes sacarte los personajes de encima, siguen contigo. Te haces cientos de preguntas. Sé que me estoy modificando. Que cada uno de sus libros me entrega nuevas claves. Cuando escribes puedes estar solx porque nunca estás solx, estás con los otrxs escritores. Que te van mostrando un camino. Que te van indicando que se puede. Que te van sosteniendo. Son tus amigxs, igual que los de carne y hueso. Voy hablándoles, dialogo con ellxs. Lloro, me emociono, les comento cosas, los interpelo, los felicito, les exijo. Les pido ayuda sobre todo. Les pido que no me abandonen. Que vayan salvándome, de esta existencia perdida en las frases. Estoy perdida en Doris Lessing, no tengo dudas. Cada día me pierdo más. Es cuando todo nace. Cuando las líneas me recuerdan que comencé por una razón, y que no voy a detenerme nunca. Soy alguien fiel. Fiel a las líneas, fiel a Doris. Quienes me han modificado van conmigo. Sobre todo le pregunto a Doris, cómo, cómo, cómo lo hiciste, cómo se hace. Estoy aprendiendo mucho.
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