Lo que a mí me interesa es florecer. Siempre florecer. Nunca apagarme. Nunca ser musgo aferrado al cemento. Quiero tener una cabeza repleta de pájaros que sepan volar. A veces no sé por qué hago las cosas. Me gusta entender las razones. Entonces me pongo a indagar. Qué es lo que busco, me pregunto. Existir es una constante interrogación. Por qué esto, por qué lo otro. Por qué de esa manera. Para qué. Un desfiladero de preguntas. Nunca quiero ser sólo una máquina que escribe. Nunca una máquina. Nunca sin poesía. Siempre el éxtasis. Qué es el éxtasis. Creo que el éxtasis es la capacidad de reflejarse en otro. De hacer que sus palabras nos enciendan. A mí me encienden las palabras. Me encienden las miradas. Me encienden las sugerencias y los valles. Toda propuesta conlleva una llama cierta. Hago propuestas cuando creo que es el momento. Me gustan las iniciativas, y los valles. A veces las iniciativas no llegan a puerto. No importa. A veces es cosa de tiempo, o no. Florecer es el desfiladero de propuestas que llegan a puerto.
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