2 de junio de 2024

El viento festival

Quizá todo lo que escribimos son cartas de amor. Cartas de agradecimiento. Como lo que yo quiero decirle a Hugo. Quizá todo lo que queremos es que ese viento festival nos lleve a la vida. A la existencia definitiva. A ese sueño que va haciéndose parte de a fragmentos dispersos. Pequeñas conversaciones y encuentros que tienen la consistencia del viento festival. Porque nos llevan a las cimas. Vengo de una estirpe de personas que han luchado por la justicia, que han sabido resistir. Como Hugo y la Charo Cofré. Vengo de una estirpe de personas de carácter firme pero bondadoso. Personas de ideas claras y fijas. De personas que no se han confundido con la consistencia difusa de los tiempos. Porque a veces el viento enreda. El viento cuando no es festival. Mi estirpe sigue al lado del camino aunque la ventolera no amaine. Tengo un padrino de bautizo que ha sabido resistir. Que ha dejado sus días y sus noches para que las instituciones cumplan su rol y hagan justicia. Xavier Armendariz, un ejemplo de lucha. Un viento festival que sabe en qué consisten los derechos humanos. Lo que hago es nutrirme de personas como Hugo, la Charo, Xavier, que no han dado su brazo a torcer. Que se han mantenido con sus convicciones a lo largo de todo el camino. Porque la integridad no se improvisa. El trabajo duro tampoco. Viento festival, llévate lo irrelevante y lo criminal. Que trascienda mi carne a sembradura, ávida de brotar por todas partes, como escribió Neruda, que mis arterias lleven agua pura, ¡agua que canta cuando se reparte! Hombres de corazón sencillo, escribió, ¿qué más podemos esperar? El viento festival me trajo personas que amo y que jamás se han rendido. 

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