Dulcifica mis labios con tus mieles, ¡campo de los recónditos panales!, escribió Pablo Neruda, en el libro que me regaló Hugo. Ese libro que voy repasando, para hacer mía su poesía. Porque extender los ojos por las letras mágicas hace cambiar la visión. La pequeña Agustina me preguntó qué es la justicia. La justicia es como la miel de un panal, Agustina, hace dulce lo que antes fue vacío o miseria. Es lo que tarda, pero llega. Es el plato que se sirve frío, como dice mi madre, el estandarte activo de la resistencia, porque sus palabras no se doblegan, nunca se han doblegado. La justicia es esa certeza de que hay cosas que están bien y hay cosas que están mal. Tú estás aprendiendo cuál es cuál. Desde el amor, desde la claridad y desde la bondad, estás aprendiéndolo muy bien. Es algo que tienes que aprender. Porque a veces los tiempos son difíciles, Agustina, pero esto tiene que acompañarte siempre. Porque los tiempos difíciles no lo modifican. La justicia se abre camino. porque es más fuerte que todas las mezquindades y crueldades. Todas las ambiciones vacías y la locura colectiva. Todas las personas que culpamos como chivos expiatorios y creemos que son los responsables de nuestra suerte cuando es amarga, o no. La justicia, Agustina, sucede cuando no aplastamos a nadie. Vive en la disposición de las cosas cuya esencia son los derechos humanos. Cuando las personas son respetadas, cualquiera sean las condiciones. Lucha por la justicia, Agustina, porque no hay camino más importante. En la noche oscura, cuando estés sola en casa, confirma contigo misma que hiciste lo que tenías que hacer. Aunque hayas tenido miedo, aunque haya sido difícil. Porque el mundo de la utopía está hecho de personas que se respetan unas a otras. No tengas dudas. Ese mundo de la utopía existe. Da lo mismo lo que te digan. Ya existe, y cada persona lleva dentro un fragmento en forma de bondad disponible. En forma de firmeza en las convicciones democráticas. No te confundas, Agustina, la democracia no se transa. ¿Sabes quién entendió esto muy bien? Hugo y la Charo Cofré. Aunque la noche sea oscura, la bondad del espíritu queda intacta. Confía, Agustina, confía, y actúa. La justicia son esos recónditos panales que hacen carne la utopía. La justicia no se improvisa. Se vive con ella. A cada paso. La justicia es ese río que te lleva siempre al océano. Ese perfume de la serenidad que sigue a la rabia. Si la sientes no la escondas. Conversa con ella. Pregúntale por qué está ahí. Pregúntale hasta que te lo diga, con cariño, con comprensión, con empatía. Por qué te alojas en mí, dile. Por qué estás alojada en todas estas personas. La rabia se equivoca pocas veces. No le des rienda suelta, pero escúchala. Que se aloje en tu corazón como una pequeña alerta. Que puedas escuchar cada vez mejor. No te confundas, Agustina, puedes dudar, pero cuando la alerta esté ahí dale espacio para que alcance tu cerebro. Crea todas las estrategias necesarias. Con cariño, pero con convicción firme. Aprendiste lo que está bien, vas a poder hacerlo. Escucha, escucha siempre atentamente. No impongas todo lo que tú corazón quiere decir, dale espacio a quien tienes al frente. Tal vez modifique algo que creías estático en tu corazón. Tal vez por ignorancia o desconocimiento. No te engañes, el corazón siempre se va modificando, su esencia se mantiene intacta, pero se va agrandando. Porque conoces pocas cosas ahora. Vas a conocer más y más. Haz que expanda, y no que endurezca tu corazón. Céntrate en lo dulce, en la bondad. Sé benevolente, más de lo que yo lo he sido. Mi terquedad a veces me lo impide. Mi insistencia en modificarlo todo. En comprenderlo todo. Sé flexible y dale espacio a lo incomprensible. La lógica no va a tener todas las respuestas para ti. Cuando te entreguen oscuridad persistente quédate con la poesía. Te llevará más lejos porque habla un lenguaje que está más lejos, y más cerca. Puede identificar cosas que de otra manera te serán vedadas. La justicia, Agustina, es el perfume que perdura en forma de melodía infinita. Lo que siempre debe animarte. Cuando tengas dudas confía en ti, en lo que vas depositando en tu alma en forma de bondad. Nunca olvides lo que has aprendido. La justicia es recordar quiénes somos. Recordar hacia dónde vamos. Recordar que estamos todxs en el mismo planeta y tenemos que convivir. La justicia es recordar que lo que nos constituye es el amor. Es desear la paz mediante la propia vida. La justicia es ser el amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario