23 de septiembre de 2025

Pepo, 45 años

45 años mañana. La mitad de la vida. Partiste mucho antes que eso. Me gusta escribirte para tu cumpleaños, es un ritual que atesoro. Pronto yo también estaré en la mitad de la vida, nacimos con dos meses de diferencia. Yo me quedé, tú partiste de manera prematura. De interrogantes está poblada la existencia. Luego de tu partida de mi vida tuve muchas. Pero a esa edad tal vez era lo que tocaba: partir. Estar en pareja con la intensidad del amor que compartíamos quizá era apresurado, todavía había otras cosas que hacer. Pero era la primera vez, el primer amor que te lleva a observar la vida desde una cima. Cómo más podía abordarse. Es muy fuerte el primer amor. No se olvida. Yo no te olvido, y me gusta en tu cumpleaños decirte que fue inolvidable. Que me parecías perfecto. Que te amé con un sentimiento que me hizo invencible hacia delante. Fui feliz. De eso hace ya treinta años. No creas que las cosas han cambiado mucho. Todavía es difícil, y tan mágico. Sé ahora con certeza que seríamos amigos. Que habríamos descubierto alguna manera de seguir encontrándonos, aquí en Francia, o en Chile. Lo importante es que viviste veintiséis años arriba de la tabla y era lo que querías. El resto, olvídate, somos nosotros los que recordamos.

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