2 de febrero de 2022

Crear y el espacio propio

Hoy recorrí nuevamente la ciudad de cabo a rabo, pasando por el museo de Bellas Artes y la Bienal de artes mediales. Antes de eso intenté, con éxito espero, renovar mi carnet de identidad chilena, porque las identidades en este sentido van ligadas a un país. Le indiqué al funcionario que mi dirección estaba incorrecta. Dice sin número, y ahí está el número, además esa es una dirección en Francia y ahí se indica Chile. No se puede volver atrás, pero cómo va a quedar anotado cualquier cosa. Llamando a la supervisora, me indica que ni importa, que es sólo para fines estadísticos. Estupendo, le digo, las políticas públicas aquí están basadas en datos fiables, se ve. Luego de un pequeño debate, comenzaron el trámite en otro box con otra funcionaria, esto es, me cambié, tuve que pagar de nuevo, así no más se puede modificar dice, con la promesa de recibir mi dinero de vuelta rellenando un papel. En el segundo intento, le indico que mi dirección electoral está también incorrecta, porque aparece Chile nuevamente, y es una dirección en Francia, distinta de la anterior, sí, le indico, está bien así, son dos lugares distintos. Sólo es posible ingresar un domicilio de Chile, pero señorita si yo estoy inscrita en Francia, no se preocupe, si no modificamos nada entonces no se va a cambiar, pero lo que le digo es que eso que aparece ahí no es una dirección, es la calle de un lado y un país por otro lado, habría que mejorarlo entonces el sistema, ¿no cree?, porque yo estoy inscrita en Francia, ah, sí, claro, si tiene muchos problemas este software, la verdad sólo sirve para cambiar el domicilio de las personas que viven en Chile, y en una pantalla grande pasaban imágenes de los trámites posibles a realizar ahí, el matrimonio, un contrato entre un hombre y una mujer, estupendo, pensé, no se considera el voto en el extranjero, el matrimonio igualitario, un servicio actualizado, al día. Es útil que estén en línea el registro civil y el servicio electoral, si cada uno anota lo que se le ocurre, en fin, esas pequeñas cosas que estancan. Logré salir de ahí con una hoja para retirar mi carnet algún otro día, junto con las miles de otras personas que se encontraban ahí calle Huérfanos, entre las cuales creo que era la única nacida en Chile, lo cual me hace sentirme en casa, amo la diversidad. 
Pues bien, vamos a lo que nos convoca hoy, por qué dos direcciones, porque hace exactamente tres años me instalé yo en un cuarto propio y aquí es donde quería llegar. Bueno, hubo otros temas hoy, caminar la ciudad de cabo a rabo permite incorporar a la reflexión una lista sumamente larga de asuntos relacionados a vivir. Pero en este preciso instante de lo que quiero hablar es que hace esos tres años, entré en un departamento vacío y lo llené de libros y de calor de hogar, pegué algunas fotos y afiches en la pared, incluso. Un departamento en Lyon, un espacio que me fascina porque en él flotan las palabras sin interrupción. A él volveré cuando finalice esta estadía en esta ciudad maravillosa y caótica. Pero hoy parecía todo tan armónico, el ambiente asoleado del verano da una luminosidad alegre y pacífica, una tonalidad que resalta lo bonito de estos parques y edificios, no puedo sino concluir que esta ciudad tiene una cierta identidad, un cierto concierto, aunque vasto. Los últimos años que estuve aquí caminaba por ella sin gran entusiasmo, ¿y algo habrá cambiado? Ahora disfruto la línea que voy formando al atravesarla, la sensación de algo que está vivo. Y quería hablar de mi espacio propio en Lyon, pero todo se mezcla, aunque cada ciudad es una dimensión paralela, ¿cambiará también nuestra propia identidad al cambiar de ciudad? La del carnet, sí, la más íntima, la de uno, la real, no lo sé. Algunos cambios habrá, porque ambas ciudades están demasiado lejos para encontrarse. Y lo que me disgusta es que no estoy abordando ahora en estas líneas mi espacio propio de Lyon, que es realmente algo determinante, lo que hace toda la diferencia en la manera en que las frases se ordenan, en la vibración que producen al ensamblarse, en la musicalidad que da el silencio dentro de la cabeza. El espacio propio y la caminata es lo que organiza las frases de una manera que logran decir algo. La caminata les saca la piel y lo irrelevante de encima y el espacio propio las hace encajar para que al momento de leerlas bailen, vociferando su nombre con claridad, te agarran el rostro con suavidad, te miran a los ojos, fijamente y te dicen exactamente lo que quieren decir, aunque escribir siempre es intentar, porque uno nunca va a saber si la flecha llegará a destino por anticipado, y siempre se podría llegar a otros lados, quizá empiezas queriendo llegar a un lado, y luego de unos días, las frases están ahí, dando por acabada la reunión entre ellas, y caes en cuenta que había que llegar a otro lugar, o simplemente querías llegar a otro lugar, pero uno va lanzando al centro lo que el momento te permite. Cuántas veces vamos para un lado, pero lo que va apareciendo, como cuando recorremos la ciudad, nos trae otras certezas o inquietudes, pero en el fondo, en el fondo, solemos saber hacia dónde queremos ir, aunque a veces no queramos detenernos porque lo estamos pasando tan bien, como dice Freddie Mercury, porque en definitiva, la puta pandemia nos tiene ahogados y cualquier cosa que sea movilizar el neutro nos llena de algarabía o de simple respiración. Si hay que ir cerrando, diría que lo he pasado muy bien en esta ciudad y que luego quiero volver a mi espacio propio, porque saqué ese gen obsesivo de mi padre, que sólo está en paz cuando está creando algo, y entonces la pregunta es ¿qué es crear? Y la respuesta debe ser lo que sucede cuando se encuentra el espacio propio, la caminata y el amor, lo que he estado haciendo y lo que no voy a dejar de hacer. La soledad, los viajes y el paraíso. Antaño vivía en esta ciudad y no era feliz. Hoy vivo en otra y soy feliz, y ahora que estoy aquí este tiempo, también lo soy. Y el caos no deja de llegar nunca, pero parece que ya no me entran balas, ¿será eso la madurez? Debe ser que encontré mi identidad: soy una escritora que dio un sentido al caos. La creación se llama caos asoleado. Y su esencia es el movimiento y el amor. Una cosa puedo confirmar: sólo quiero escribir y volar. No me detengan ahora, lo estoy pasando tan bien. Estoy ardiendo en el cielo. Soy una nave espacial de camino a Marte. Sí, es Freddie de nuevo. Lo importante es esto, creemos que la vida es ultra seria y lo único importante es retener lo que dice Dua Lipa en Nuevas reglas: “No contestes el teléfono, sabes que sólo está llamando porque está borracho y solo”. Con esa simple información, problema solucionado. Otra regla, “sabes que vas a despertar en su cama por la mañana: and if you're under him, you ain't gettin’ over him”. No contestar el teléfono probablemente debe ser: crear. Y eso creo que es lo más relevante que tenía por decir del espacio propio. Tres años sin contestar el teléfono: creación.   

30 de enero de 2022

Oso Castillo

Lo que era fantástico era que siempre estábamos inventando cosas, creando, cantando, bailando. No perdíamos el tiempo en superficialidades, todo lo que hacíamos era muy serio. Nos tomábamos muy en serio vivir. Quizá porque Oso sabía que el tiempo no es infinito. Que la creación no puede esperar. Con su cámara para todos lados, guardó momentos e ideas que nos hacían reír mucho. Sabía dónde enfocar, cómo decir, cómo llegar, un universo dentro del universo, ahí vivía, ahí vivíamos. Fui muy feliz siempre que él estaba cerca, tantos, tantos años, encuentros que el tiempo y la distancia fueron espaciando. Pero mi cariño siempre intacto, lo quise tanto, mucho tiempo lo consideré mi mejor amigo, siempre estaba ahí. Y la muerte tiene la fatalidad de que no es posible volver a acercarse, conversar y volver a encontrarse. Aunque el tiempo, la distancia y la intensidad con la que nos relacionábamos ha disgregado al grupo, tuvimos un grupo de amigos excepcional. Años y años de bosques, lagos, ríos, fuego. Igual que las creaciones, nos tomábamos muy en serio las relaciones humanas, profundizábamos, estábamos constantemente desafiando a la vida a que fuera más de lo que podía ser, a entendernos entre nosotros, pasábamos horas hablando, analizando, riéndonos de nosotros mismos. Era el amor total. El universo dentro del universo. 
Luego estábamos distraídos, en nuestros planetas, pensando que ya llegaría el momento de volver, pero Oso partió y caímos en cuenta que las creaciones no pueden dejarse para más adelante, él había intentado decírnoslo probablemente, pero dentro de nuestra seriedad, el juego parecía sin duda eterno. Oso, fuiste duro en partir tan pronto sin la advertencia de que había un final. Se cree uno eterno y por eso a veces las distancias se justifican, pero la verdad es totalmente distinta, a veces parecen absurdas al lado de lo que queda, al lado de esa pequeña posibilidad de crear mientras continúe nuestro tiempo. 
Un día Oso vino a dejarme un VHS de regalo donde había guardado algunos de los videos que hacíamos, de cortos y de carretes. Hace un tiempo logré recuperarlo del container donde tenía mis cosas en Santiago de Chile, llevarlo a un lugar donde me lo transformaron en un formato para verlo hoy, y ayer pude por fin editarlo y subirlo a internet. Quería hacer esto para Oso, para su familia, para la Tati, y para todos esos amigos que adoro y con quienes vivimos cientos de momentos inolvidables. Con mucha emoción los comparto aquí, porque creo que Oso habría estado contento de mostrarlos y de que no se perdieron en el universo dentro del universo. De ahí salieron y aquí están. Con mucho cariño, gracias Oso. Y espero que la distancia no impida volver a crear. Andrea


24 de enero de 2022

El puto caos II

El caos tiene mala prensa
Pero la creación es su amiga
La estabilidad es una apariencia de creación 
Sin imaginación

Recorrer la ciudad
Del centro a la periferia, es abandonar la sala
Como Adèle Haenel en la nominación de Polanski
Esa radicalidad en la libertad de acción, en la fluidez,
como bien dijo Réjane Sénac, salir de la sala es elegir el propio camino 
poniendo como condición al diálogo un paso al costado, 
una ruptura en la historia de las dominaciones,
Este tipo de performance, individual y colectiva, 
encarna una movilización que participa de un desplazamiento 
de una falsa consensualidad hacia un disenso asumido.

El caos vive en nosotros junto con las ansias de estabilidad
Elegimos salir de la escena
Despejar lo estancado
Recorrer la ciudad y toda su frustración
La ciudad y toda su esperanza
Del centro al margen
Liberarse de los criterios que determinan lo que es reconocible y lo que no,
lo que es posible decir y audible, y lo que no, como dice Réjane, junto con Rancière, 
y sugiere, junto con Holloway y Bensaïd, la única forma de pensar en la transformación
no es entonces la conquista del poder, sino su disolución.

Pintamos nuestros cuerpos 
Nuestros muros, porque ellos nos han retenido
Nuestros cuerpos porque ellos nos han liberado
Como dice Réjane, el proceso revolucionario se implementa así como un cuestionamiento más que como una respuesta.

Decimos para reunir
Para preguntar a los muros perforados de la revolución
A la plaza sin generales ni bestias
Por las calles vemos las intersecciones de las discriminaciones
En nuestros cuerpos se encuentran
Nos vestimos como el puto caos si lo deseamos
Un hombre que llama puta a su mujer por su vestimenta
Puta viene a nombrar lo que en la mujer no se reduce a una cosa, 
como dice Aïcha Liviana Messina, puta ahí es la libertad de la mujer, 
el hecho de que la mujer no pertenece al hombre,
es, dentro de la relación, la inapropiabilidad, es la salida al mundo por parte de la mujer,
su existencia fuera de las paredes, su participación en la visibilidad,
el feminicidio no busca la eliminación de un ser 
(para esto habría que reconocerlo en cuanto ser),
sino la eliminación de su libertad y de la libertad en el mundo.

Entonces vamos del centro a la periferia
Nos vestimos como putas o no
Pintamos los muros que también son nuestros
Nos vestimos como putas y salimos al mundo

Amamos al caos porque nos hace salir de la habitación
Nos expone al sol y nos da libertad
En el centro está la perpetuación de la precariedad
La oscuridad secreta
Los vampiros se alimentan de nuestra sangre
Los putos vampiros
Y nosotros somos el puto caos
Y las palabras y las calles
Y el caos es creación
La estabilidad nos jugó innumerables malas pasadas
Estaba llena de humo, bien negro
Pero podemos caminar y pintar

Nos atraparon en quimeras
Y nos movimos
Salimos de la escena porque el poder también nos pertenece
Somos la horizontalidad
Somos el caos alegre y flexible
Somos quienes dicen: hoy no 
Tal vez, tal vez, mañana
Dejamos de lado el arte de ser la segunda opción
Ser la primera opción es un derecho. La sororidad es nuestra responsabilidad

Así como este verano, nos sentamos al sol
Y también guardamos nuestras historias porque son nuestras
Porque el amor nos constituye
Porque todo impulso es la esperanza de nunca dejar de cambiar
De nunca dejar de recorrer la ciudad
Sus frustraciones y sus deseos
Porque Latinoamérica es nunca dejar de desear
Es el amor al caos que da vida en la precariedad
Nunca dejamos de imaginar
La necesidad nos moldea y expande nuestro genio
Hemos aprendido algo: si no lo hacemos nosotros nadie lo hará en nuestro nombre
Adquirimos la clarividencia de la soledad
Estamos llenos de herramientas y de inteligencia
Hacemos surgir tambores donde no hay árboles ni música posible
Pero estamos agotados
Y no nos alcanza para la terapia arregla tuercas
Tenemos la agudeza de reírnos de todo eso que nos pasa por encima
Porque no nos queda otra
Y el puto caos nos da esperanza
Una esperanza difusa en nombramientos siempre borrosos
Porque para que haya movimiento debiéramos pintar muchos más muros
Encontrarnos una y otra vez en los márgenes
Escribir y escribirnos
Seguir dibujando nuestros cuerpos al calor del fuego y a la luz de la luna
Y salir, salir, salir
Despertar pero sin consumirnos por la avalancha incesante y áspera
Que la soledad no nos confunda:
El puto caos nos constituye con delicadeza
Y este es nuestro lugar.




Desde el centro hasta la periferia (el amor al caos)

Dos días que camino veinte kilómetros
Desde el centro hasta la periferia
Por una ciudad en llamas
Una ciudad fantástica bajo el sol
El caos vive en nosotros junto con las ansias de estabilidad
Una rosa bien roja en medio del verde
El movimiento permite dejar atrás
Recorrer la ciudad y toda su frustración
La ciudad y toda su esperanza
Asir el caos al vuelo
Sumergirse en él
Para despertar fortalecida.

Santiago, 20 de enero de 2022

22 de enero de 2022

El arte de ser la segunda opción

Ser la primera opción es algo deseable y no siempre posible. No tenemos ningún control. Cuando esto no ocurre, nos proponen una alternativa: ser la segunda preferencia. En definitiva, perdiste, no votaron por ti. ¡Pero igual puedes jugar! Tu territorio de acción es restringido, sin embargo. Esa idea te tiene que quedar bien clara. 

¿En qué consiste la propuesta? Unas horas a la semana te son destinadas. No el fin de semana, por supuesto. De lunes a viernes. ¿A qué hora? Tampoco hay demasiado margen de acción. Te llaman cuando eres requerida. ¿Qué es lo que interesa? ¿Tu cuerpo? ¿Tus ideas? ¿Tus comentarios a las últimas lecturas? ¿A las películas en cartelera? No hay claridad. Pero procura participar en el horario que te fue señalado. 

¿Por qué esa cara? No te conformas con nada. No entiendes mi emocionalidad. No te pones en mi lugar. No puedo hacerlo distinto. Ella es tan difícil. No tenemos vida sexual. No nos llevamos bien. Es tan especial lo que tengo contigo. No estoy enamorado de ella. 

¿Por qué no le dices a ella? ¿Por qué no tienes una relación libre? ¿Por qué no te separas? ¿Por qué no terminas la relación si me estás diciendo que prácticamente no existe hace meses, años? ¿Vivir los tres juntos? ¿Comer juntos, tú crees? Tu ingenuidad no tiene límites. Fue cocinada a fuego lento por años. Naciste y comenzó el adiestramiento. 

Entonces viene la fe. Obvio que se va a solucionar. Pronto voy a ser la primera opción, estoy segura. Te prometo que me quiere, si me lo dijo, mira el mensaje que me mandó hoy. Unos corazones. Unos arcoíris. Es un asunto de tiempo, no me mires así. Si su relación se está terminando. 

Una apariencia de alas, con alma de ancla. Eso nos regalaron. Eso aceptamos. La sororidad guardada en el bolsillo. Hecha polvo. Olvidamos que la primera opción es también una mujer. Otra mujer. ¿Por qué no ser aliadas en la lucha? ¿A beneficio de quien aceptar el silencio? Si se puede hacer lo mismo hablando, teniendo cojones. Si nos dejamos someter eso es justamente lo que ocurre. Al diablo lo que hemos visto por décadas. Ser la primera opción es un derecho. La sororidad es una responsabilidad. 










19 de enero de 2022

El arte de amar patriarcalmente

Temprano aprendí el piano, la escritura y la fotografía
También temprano aprendí el arte de amar patriarcalmente
No me ha abandonado ese conocimiento
Amar sin límites, contra viento y marea, a través de los años
Es una disposición a amar sin medida
Las mujeres lo aprendemos estupendamente
Lo incorporamos como un asunto religioso, sagrado
Es nuestra religión: el amor obtuso
Somos capaces de todo
Es la emocionalidad que insiste en quedarse en el mismo lugar
Que no ve más allá, que duele a veces tanto
Si no está el amor no hay nada, anotamos
Cien veces la frase
La persona ya ni existe, no importa: la amamos
La persona no nos da ni bola, no importa: la amamos
No quiere vernos, ¡qué importa! La amamos, por supuesto
Porque intentar es estar adentro, en el camino
A punto de interceptar el amor
El amor es ciego, anotamos
Cien veces la frase
Nos llegó cualquier cosa como amor
Pero no lo vimos bien
Sin embargo lo escuchábamos
Y el mensaje era: no, ahí no
A tientas seguimos intentando
Dando contra los muros en la oscuridad
Y el corazón en el pecho aserruchando los órganos a su alrededor
Los pulmones ya casi no sirven
Respirar es una proeza
Pero estamos en el camino del amor
Y eso es lo importante
Nunca dejar de buscarlo
Nunca dejar de amar
Nunca dejar de importunar a tu tiempo que quiere expandirse
Somos adictas al amor sin medida
Pasan los años, la persona desapareció, ¡pero podemos amarla!
Porque para qué amar a un ser presente, si se puede amar al ausente
Al que partió por voluntad propia, ese es perfecto, sin mácula
El tiempo borra cualquier contratiempo
Porque lo importante, aunque no haya amor, es aspirar a él
Sin descanso, nunca dejar de buscar
Una mujer sin amor es como un árbol sin frutas
Lo anotamos cien veces
Un árbol infértil, qué fatalidad
Una criatura inútil
Así es que nos tiran migajas y sonreímos
Porque estamos en el camino 
Porque en cualquier momento llega
Y habrá un final para la procesión de rodillas
Estamos muy bien aleccionadas, con novelas, música, cine romántico
Lo que viene después no importa
Las películas románticas se acaban cuando comienza el asunto real
No se molestan en abordar el resto
Porque empañaría esa victoria tan rotunda
Del amor que intercepta tu caminar
Eso es todo. Para qué profundizar
Quedémonos ahí
Olvidemos que el relato sigue
No miremos el asunto de frente
No construyamos algo que valga la pena
Sigamos amando sin medida
A lo que quiera llegar
A lo que ya no es
A lo que quizá ya no existe
A la falta de reciprocidad que mata la magia, pero gatilla nuestro condicionamiento: sin amor no hay nada 
Y la sumisión a un otro se parece tanto al amor, un poco de maquillaje y se confunden
Y de tantas migas quizá podemos hacer un camino como el de Pulgarcito y llegar a algún lado
Quizá a la casa de un ogro que devora
O que quizá nos guarde por unos días para cuando escasee la comida 
Si queda algo nos ponemos las botas
Cambiamos lo rosa por reciprocidad y pañuelos verdes
Leemos un poquito, conversamos, damos unas vueltas
Y anotamos: hoy no
Tal vez, tal vez, mañana.

Lyon, 28 de octubre de 2021

18 de enero de 2022

40 años debe ser la edad de escribir el manifiesto

Quisiera cambiar la obligación en la que se encuentran ciertas personas de atender a la misma hora, cada día, la misma puerta, la misma ceremonia. Los ritos tienen un límite. Son deseables en la medida que hay convicción. Un rito sin persuasión es una imposición. Hay tantas puertas. Puertas y no-puertas. 

En el tiempo visualizo utopías. Canciones. Poesía. Gozo. Lo elegido queda bien. Expresarse sin censura queda bien. Ser tomada en cuenta sin necesidad de repetir cinco veces, queda bien, y no, como se lamentaba Björk: tener que hacerse la estúpida y hacer todo con cinco veces la cantidad de energía para que las ideas salgan adelante. 

Sueño con un mundo con los bailes y pianos de Kate Bush y Tori Amos, y la creatividad de Björk planteándonos nuevas opciones. Un mundo de sueños y de letras que nos revelen algo. 

Quisiera transmitir la alegría militante. Las combinaciones de las palabras que alcancen directamente nuestra sensibilidad y razones. El ritmo que intercepta nuestros compromisos. Que da movimiento al letargo de un presente angosto. Que pone en marcha al tambor adormecido por el ruido monótono del desasosiego de la precariedad. ¿Dónde están tus compromisos? ¿Dónde dejaste tu manifiesto? Lo arrolló un auto que iba con prisa y no te vio. 

Existo para escribir. Existo para preguntar de qué modo es la vida. Para dialogar y reír. Existo para soñar con utopías y temporadas al sol. Afuera. En la intemperie imprecisa y efervescente. Con la pasión que hierve al calor del fuego. 

He estado al lado del camino. He intentado mirar a los ojos. Dibujé mi destino en océanos en tempestad. Mi vértigo es el mismo que el de todos los funambulistas. Los que partieron con una cuerda floja en la maleta para unir dos acantilados que no se miraban a la cara. Las preguntas me las he planteado, las que me arrojaron y atrapé en el aire, las mismas que ya circulaban y otras inexistentes. Tuve que inventarlas. Las amoldé a los versos. Las rellené de azar, necesidad y gozo. Todo dictado por la certeza de un lugar. ¿Cómo surge una vida? ¿Cuál es la participación de las circunstancias, la necesidad, el azar, las elecciones e iniciativas de un sujeto? se preguntaba una y otra vez Simone de Beauvoir. 

Soy una cascada que contempla un remanso de calma río abajo. Un ave migratoria que ama su multiplicidad de nidos. Una llamada a bailar en los momentos más negros. Un susurro que acaricia al paseante desprevenido. Nubes en el cielo azul sideral de la conquista. Una mujer que quizá llegó a serlo. Amo apasionadamente los libros, igual que Simone de Beauvoir, y como bien dijo ella, mi optimismo ha alentado esta exigencia que me ha poseído desde el comienzo de mi historia y nunca me ha soltado: ir hasta el final de mis deseos, mis rechazos, mis acciones, mis pensamientos. 

Realizo excursiones en plena ciudad para alcanzar alguna información esencial que quiera mostrarse. ¿Qué quiero? Decir lo que tengo que decir. Soy la amante en carne y hueso de la poesía y sus alcances. El lenguaje de la vida. La certeza de la muerte. 

Lo que me entusiasma es que todavía me quede tiempo. Es la posibilidad de renacer y morir. Es la oportunidad de prepararme un café por la mañana y recomenzar el infinito. La revelación que va a llegar. Lo que queda por descubrir. El proceso de creación, entrega, y desprendimiento de lo que aparece hacia el río y su corriente agitada. El mirar por la borda los gestos que parten modelados a fuego lento en una orquesta de sobresaltos y llamadas de auxilio y de expansión. Lo que me motiva de participar es la potencia de instalarme en la vida. Y recordar que aún no se ha terminado. 

Escribo por una comunidad mayor. Como un proceso de alquimia que abre las puertas. Que visualiza nuevas puertas. Escribo por la posibilidad de entrar por las puertas. Y salir. Por hacer de las ventanas, accesos. Por el ademán perplejo que encuentra su paraíso al vislumbrar a aliadas en la lucha. He manifestado ya que la primavera también dura. 

El objetivo es cantar la misma canción hasta el hartazgo y acabar con el vértigo. Observar los colores que se quedaron atrás en el carnaval. Los trajes y las máscaras de la euforia contenida. 

Como Simone de Beauvoir, no pensar ya que la actividad de escribir justifica, pero sin ella me sentiría mortalmente injustificada. Tener la impresión de morder la historia. La creación es aventura, es juventud y libertad, como bien dijo. 

Me interesa especialmente lo que no es falso. Lo que brota del manantial de los cuerpos al acecho. La desnudez y su calor verdadero. 

Mi nombre es Andrea. No he pensado en cambiarlo. Creo que un nombre debe contener todo lo que se imagina. Las dificultades de subir al globo aerostático. Más todas las veces que tropezamos con las cuerdas y caemos al vacío. También cuando nos enredamos en ellas y el tornado no puede llevarnos tan lejos como quisiera. Un nombre debe contener la historia. Y la novedad de nacer en un contexto en llamas aportando aire fresco y calor humano renovado en la inocencia y la originalidad.

Tengo la sensación de que no me he rendido, ni me he resignado a la propuesta ajena. La cara nevada de la montaña ha lanzado sus avalanchas, he vislumbrado el reconocimiento de personas bondadosas que admiro, y los zapatos con clavos se agarran así firme a la roca. Las cuerdas sirven para subir y bajar, subir y bajar. Pero si otros las sostienen la expedición alcanza la cima, por más humilde que ésta sea. 

Lo que me gustaría proponer es un libro formado por muchas voces. Uno donde haya cabida para los nuevos derechos. Y sobre todo las voces. Simplemente las voces. Y los diálogos entre ellas. Y el reflejo nítido de ellas en el agua. Sin distorsiones. Y por qué no escuchar el eco que ellas producen en el vacío. Y la estela que se crea y florece. Por qué no cantar, cantar y cantar. Nada está afuera. Pero el libro puede proporcionarlo para darle al tambor hasta que su sonido se escuche. 

Lyon, 16 de marzo de 2021

14 de enero de 2022

Hacer estrategias y reírse

Existir es: hacer estrategias y reírse
Reencontrarse
Un conjunto de treguas que den una línea
Encontrarse
Poner el asunto pies para arriba
Caer y luego ordenar
Desarmar, desarmar
Compartir y observar
Este lugar de quién es
De nosotras y las estrategias
De nosotras y la risa
Del conjunto de treguas en hilera
De la agrupación de las historias que crean lo que sigue
Que componen el día infinito
Que combaten la inercia vacía
Vinimos y conversamos
Pasamos revista a los aciertos y desaciertos
Tramas centrales y marginales
Errores y alegrías
Hilando, hilando, se construye
Se llena el espacio
Se abarrota el corazón 
La compañía sana los momentos dándoles sentido
Aflora la continuidad
La certeza del valor de la lucha
La posibilidad de dejar ir para encontrar
La luna móvil en el cielo iluminando lo que queda
Lo que no deja de llegar
La amistad y su poder inconmensurable
Todos los impulsos y su belleza
La riqueza de comprometerse y escuchar
La magia de crear desde la nada
Cocinar ungüentos y esparcirlos por la piel
En la marmita revolver la sopa de experiencias
Para reír y reír
Para acompañar
Para ser otros y perdonar
Para insistir y agradecer
Para amar, amar y amar.

10 de enero de 2022

El momento de partir con las palabras

El año trae al menos puestas de sol 
En el mar
Azealia Banks
Aunque te confundas al pronunciar su nombre
Pelícanos en hilera haciendo una coreografía
Sobre el agua rojiza
Libertad feminista y construcción-de-mundo
Ser libre es poder hacer, como dice Simone de Beauvoir
Las mujeres debemos aprender a actuar en común, dijo
Estoy en el litoral de la poesía
Dame la mano y danzaremos, dijo Gabriela Mistral
¿De qué estás compuesto? preguntó Azealia
¿De qué estamos compuestos?
(Es obsceno vivir en Chile y obviar la desigualdad)
¿Dónde está tu cuerpo?
Por qué me privas de él
Te vi subirte al barco
Y volver una y otra vez
Observaba el amarillo incandescente hundirse en el mar
Al día siguiente la mañana fresca trajo palabras
Yo misma subí al barco
Y volví una y otra vez
La vibración de tu voz me atraía
Tu delicadeza
La vida era mejor contigo pero sin ti traía otras cosas
Las puestas de sol seguían llegando
¿Cuántas más podré ver?
¿Cuántas veces más tendré tu cuerpo?
¿Y la música?
Tiene otro sabor cuando delíneas la letra
Cuando el naranjo del cielo me toma
Y llega a tu mirada recostada junto a mi abrazo
Cuándo es el momento de partir con las palabras.

4 de enero de 2022

Simone 2021-2022

Terminó el 2021. Un año difícil y penetrado por la energía feminista y su amor y triunfos. A principios del año, con la fuerza subversiva del 2019 y 2020, una amistad de más de veinte años que comenzó en la facultad de derecho y nuestra convicción feminista, creamos Simone con la Piedad Esguep Nogués, un proyecto colectivo de activismo feminista, literario y trilingüe.
En el camino armamos un equipo/équipe/team, un grupo fantástico de mujeres, escritoras y feministas convencidas, con quienes perfilamos el futuro y trabajamos firme para hacer llegar el mensaje feminista en distintas lenguas y con la premura que requieren estos cambios. Un año de descubrimientos, reflexión, diálogo, literatura y acción. 
Además de agradecer con mucha fuerza al sinnúmero de autoras, ilustradoras y traductoras que se sumaron durante el año al proyecto, queremos compartir con ustedes algunas de las palabras de las autoras escritas el 2021 para prepararnos para el 2022, que se viene con todo el ímpetu de la unión en pos de un objetivo: más libertad para las mujeres, como quería Simone de Beauvoir. Acabar con todas esas convenciones que coartan las esperanzas de liberación de las mujeres. Vamos por la reciprocidad, un amor que no busque la sumisión del otro. Acabar con la objetivación sexual del cuerpo de las mujeres, la cual desempeña un papel muy importante en la perpetuación de la opresión, como nos mostró Simone. 
El recorrido da cuenta de la diversidad de temas y la dimensión del desafío que tenemos por delante este año y los que siguen. Esperamos que muchas más voces feministas se sumen a nuestro querido proyecto. Simone // Revista / Revue / Journal les desea un feliz año y continúa el esfuerzo y el deseo. ¡Gracias!


3 de enero de 2022

El año y el cuerpo

Sin más llegó el cambio de año
Vimos los fuegos de artificio desde el tejado
Algo explotaba en el cielo
Estaban lejos, estaban cerca
La entrega falsa del año
Llega pero quiere seguir a su pinta
Hacer de las suyas
Queremos que nos pertenezca
Queremos que nos conceda tiempo juntos
Mostrarnos en público con él
Es mi año, miren
¿Y qué hay?: el cuerpo
Un año que quiere ser
Devuelto a su cuerpo
A esa vibración indefinida que a veces duele
Mataría al año
Su cuerpo me esclaviza
Se me lanza encima
Y yo tengo que ir por las calles llevando ideas
Se desvanece, no me deja nada
Recuerdos de música
Si fuese mío me dejaría algo
Pero es un año de cuerpos trémulos
Cansados de ir con el viento 
Y llegar siempre al mismo lugar
Año cómplice
Nos traes otra vez lo mismo
Queríamos promesas
Imaginación
Amor recíproco
Podría llegar a amarte
Año indeterminado
Pero te fundes con el paisaje
Dónde está tu originalidad
Año enfermo
Tu cuerpo solloza
Te mientes a ti mismo
Lo que reconoces como novedad es cobardía
Te esperaría al lado del camino pero no puedo
Soy el año y el cuerpo.

23 de diciembre de 2021

El deseo

El triunfo de Boric es desear. Es abrir los poros y respirar. El olor de jardín en verano. Es sororidad. Hermandad. Es todos juntos. Cielo azul, al fin. Nos reverenciamos ante la esperanza. 

Creo que el mensaje quedó claro. Tú no. No así. No aquí. No soy yo, eres tú. Pensaste que no podíamos pensar, y tu cara se veía desde tan lejos. Lo que proponías era el final. Pero esto recién comienza.

Cuesta tiempo ver todo lo que ha costado llegar. Pero los caminos decididos rinden frutos. Los recorridos verdaderos se abren camino. Hoy te deseo. ¿Es el camino verdadero? Recorrerlo es tan vital. Circular por él es tan interesante y misterioso. Subo al acantilado para ver caer lo antiguo y saber que estoy mejor aquí, que ahí abajo en esas rocas. 

Todos estos años en mi piel. Esa sonrisa sin tiempo. Ese país sin edad. Naciendo a la vida. Antes del domingo teníamos la cabeza bajo el agua a intervalos. Dudas, aprensiones. Tinieblas intermitentes. Y de pronto, deseo. Juventud. Confianza. Seguridad en nosotros mismos. Estamos más desenvueltos. La oscuridad y las cosas mudas toman otras formas. Ahora podemos rellenarlas de una imprecisa fantasía. 

No en vano el país sin edad adquiere edad. Para recomenzar como si fuésemos jóvenes. El amor, el mismo, a veces comienza de otra manera, nueva. Y todas esas historias a cuestas para resignificarlas. No en vano tenemos la pluma. No en vano el país sin edad tiene las palabras. A veces no es necesario definirlas. Se sienten. Lo que sentimos el domingo es significado. El sentido se siente. Los simulacros siempre quedan al descubierto.

Esto es tan real. Si esto no es real no sé qué es la realidad. Hoy te deseo. Hoy me siento tan viva en el país de la nostalgia. ¿Y si vivir es lo que sentimos cuando estamos juntos? Hoy te deseo como antes. País de la nostalgia, tu fuerza sabe lo que es sentir. Tú sabes lo que es el significado. Aunque a veces las respuestas sean intrincadas. El país sin edad sabe lo que es la realidad. No hay cuentos. Metáforas escondidas a medias. 

Pensé a veces que el país sin edad no tenía alma. Probablemente era yo quien no podía verla. A veces no se ve lo que se tiene muy cerca. Hoy te deseo y tienes significado. ¿Cuán efímeros son los significados? ¿Cambian? Pensé que el país sin edad era forma. Pero es deforme y hermoso. Sobre todo, sabe decir que no a la represión y a las imposiciones antojadizas. Criminales. El país sin edad es como una mujer feminista, tiene el valor de hablar cuando es necesario.

El domingo deseamos. Bailamos. Penetramos. Porque así somos. Así hemos aprendido. Porque lo que una vez estuvo vivo, sigue vivo cuando la dicha es verdadera. Hoy somos deseo. Hoy nuestros cuerpos existen. Hoy nuestros cuerpos son nuestros. Hoy tu cuerpo se acerca y brilla. El país sin edad es un cuerpo libre. El violador eras tú y perdiste. 

El país sin edad tiene muchas caras, tantas como habitantes recorren su territorio. Una cosa es cierta: ante la amenaza está el significado que se siente. Está el deseo conjunto. Las ganas de estar despiertos y cantar. Porque la voz es cuerpo. La voz es deseo conjunto. La voz es vida. La palabra es esperanza. Deseamos sentido y ya sabemos lo que significa sentir el significado. Te amo a ti.

Desear es amar. Es querer vivir. Subirse al acantilado para ver lo que ha caído, y disfrutar y agradecer que todavía quede chispa para encender el fuego. Saber que nada ni nadie podrá apagarlo. Saber que somos fuertes y solidarios. Que el país sin edad lo gobierna hoy la juventud. Lo gobierna la esperanza. Hoy te deseo. Y hoy, parece ser todos los días. 

Gracias al significado. Gracias a los votos del domingo. Y viva el deseo y la democracia. El domingo tu cuerpo fue obra de arte y cercanía. Seguimos. Vencimos al miedo y aquí estamos: nunca he dejado de amarte. Un país que recuerda y desea, nunca morirá. ¡Seguimos! El rugido de la tierra marca un tiempo, y yo no puedo olvidar, porque desear es vivir. Seguimos, seguimos, ¡deseando! Prométeme que seguirás. 

19 de diciembre de 2021

Deja de mentirme

Es difícil no vivirse la postulación del candidato sombrío como una traición. Como algo oscuro, claustrofóbico, como ese miedo a ser torturado que queda pegado a la piel habiendo vivido en dictadura. 

¿Por qué te fuiste del país? Por esa claustrofobia. Lo dejaste en pausa. Pero por su cuenta seguía avanzando. Ojos perdidos. Nuevas constituciones. De pronto la amenaza latente. Las mentiras. Aquí estás de nuevo. Evadiendo el por qué te importa tanto si no vives aquí. Observando, desde tu condición doble. Pero si integraste correctamente, lo doble es uno. Esa lejanía te permitió unir los fragmentos. 

La unión de los fragmentos se llama confianza. Y la unión de las personas se llama esperanza. No, no había comodidad en la claustrofobia. Te habías equivocado. Ahora lo puedes ver. También lo dijeron ellos: no más claustrofobia. Observas, para ti efectivamente Chile significa lejanía, nostalgia. No hay cómo revivirlo. Incluso cosas que te encendían y admirabas, a ratos te son indiferentes. 

Luego caes en cuenta de la dimensión de la amenaza. Una violación en ciernes. Fragmentos, fragmentos, todas convertidas en fragmentos. Silencio. No te da lo mismo. Llevas dos años hablando sobre esto con otras: la claustrofobia es universal. Las mentiras se parecen. Todos son los tiempos de hablar y, sobre todo, los que son como estos: tiene que escucharse con mucha fuerza el no a la claustrofobia. Para eso Chile es largo como un extendido pasadizo para circular libremente, de norte a sur, entrar y salir, entrar y salir, con quien se quiera, esa gran familia formada por quien uno quiera. 

No más mentiras de amantes a escondidas, y fluidez a las relaciones libres. Para entrar y salir, entrar y salir. Y decidir sobre nuestros cuerpos. Y unirlos como los fragmentos de la confianza. Lo importante es ubicar nuestros cuerpos donde lo estimemos. Que no se nos asigne lo que podemos ver, sentir, decir. Mañana le vamos a decir, te equivocaste, te equivocaste: no es tu fundo y nunca lo va a ser. Deja de mentirme. 

Lo importante no es donde vivimos la mayor parte del tiempo sino la fuerza con la que decimos no sin mi consentimiento. Da lo mismo el idioma en este caso. Mañana le vamos a decir un solo y fuerte: no. Tú no. Nunca. Nunca más. 

Y en esa sensación de extensión, de pasadizo lleno de viento en movimiento, de circular juntos, está la vida. Recorrí Chile de norte a sur en mis tiempos mozos: la belleza me dejó sin aliento. Las flores en el desierto, las cascadas en los bosques. No perdamos esto, no perdamos esto. Nuestro destino son las extensiones. El agua que circula. Las olas que rompen. Los kilómetros de cordillera hasta donde se pierde la vista. Nunca sentí claustrofobia en esa naturaleza indomable. Nuestro destino es ese carácter indómito. Es ese no someternos, fluyendo en la cascada, amando a las olas que van y vienen.

Mañana son las flores en el desierto y las cascadas en los bosques. Entrar y salir. Amar. Decir nuestra verdad. 

Papeleta en mano, decir: Boric. Y seguir con el carnaval y la solidaridad. Seguir con nuestra literatura, que siempre ha sido belleza y grito. Votar es comenzar a escribir. Extenderse es comenzar a circular. Mañana es cuidar y comenzar. 

3 de diciembre de 2021

41 (parte cuarta)

El 29 de noviembre además de encontrar el 41 y el sol, encontré abrazos, llamadas, mensajes. El encuentro tuvo un sabor dulce, suave e intenso. Un encuentro muy vital. Igual como me siento por estos días. Nunca me parece algo obvio todo el cariño que aterriza. Lo observo y lo siento. Me encanta el cumpleaños. Esa certeza de que el tiempo pasa y de que vamos habitándolo y siendo parte de algo. De que llegamos a algún lado, y de que una cierta cantidad desconocida de días nos esperan en el puerto para rellenarlos con la libertad y su impulso. La libertad en definitiva está compuesta de amor. Esa sensación de que caminas con otros a tu lado. Manteniendo tu autonomía. De que esos otros conectan contigo en el tiempo y en el espacio. A veces unos tiempos y unos espacios. Y también hay el amor incondicional. Ese tengo y ese encontré con el 41 al soplar las velas, ese núcleo que siempre está ahí, esta familia que adoro y recorre conmigo donde quiera que estén. Quiero agradecer hoy ese amor incondicional y ese amor condicional, porque de ambos está compuesta la existencia. Cada abrazo y cada mensaje urdió una trama en mi alma que creó puentes para atravesar este año creando. Esos añitos que van quedando inyectarles sentido y carnaval. Cada gesto de amor el día de cumpleaños podría parecer anodino, pero para eso circulo por las aceras vociferando el mensaje: sin ustedes no me interesa. Lejos lo que más he tenido en mi vida, aparte de palabras, ha sido amor. Amor y silencio para apreciarlo con la intensidad que se merece. Cercanías y distancias de las cosas es lo que determina mi presencia. La música de mi vida es la conversación y el arte. Hoy rodeada de mi amada biblioteca de Santiago de Chile repaso cada gesto de amor que he recibido estos días –sí, ser mujer no es sólo entregar-. Aunque presiento que algo he entregado porque cada palabrita que recibí era profunda. La reciprocidad es mágica. En definitiva el amor es fiesta. El año se ha finalmente apersonado y estoy lista para penetrarlo. Entrar en sus entrañas con literatura y feminismo. Bailando con la libertad –no la del postulante sombrío-. Que el amor guíe nuestros pasos. Recibí tiempo y fuga. Vuestro tiempo me dio espacios sin tiempo. No detendré los números pero abriré espacios de tiempos elásticos. Todo, todo lo que hago es debido a esos gestos de amor fuera del tiempo. Instalados en la temporalidad musical llena de rubatos. Amar, escribir y viajar es acelerar y desacelerar el tiempo. Qué importa que sean 41 si la vida es suave como una caricia el día de tu cumpleaños. Si te elevas cuando corresponde para crear movimiento. Santiago de Chile tiene un sabor distinto y muy dulce este año. Que continúe el tránsito perpetuo si las distancias y el rubato entregan conciencia. Sólo espero retribuir todo lo que recibo. 

22 de noviembre de 2021

41 (tercera parte)

La búsqueda de los 41 continúa –no va quedando mucho-, pero hoy sobre todo salí muy temprano a caminar entre la neblina con objeto de averiguar si el virus que se encuentra por todas partes está también en este momento alojado en mi cuerpo. Asistí a dos hospitales distintos, muy lejos uno de otro, y luego me dediqué a caminar por la ciudad –aún bajo la niebla otoñal que esconde el azul- a esperar el veredicto. Las horas no estaban exentas de nerviosismo porque de él dependía la posibilidad de dirigirme hacia el medio de transporte que podrá llevarme sobre el océano, y especialmente, la posibilidad efectiva de entrar en él y posicionarme en el pequeño asiento que me trasladará durante 14 horas hasta el lugar donde abrí los ojos por primera vez, hace ya casi 41 años. En aquel lugar, se esperan hoy por la noche los resultados de la elección política en la que no pude participar por la necesidad de realizar la serie de procedimientos necesarios para llegar hasta allí. Uno de los candidatos es un psicópata de grueso calibre, así es que la espera está también impregnada de nerviosismo. La incertidumbre a veces puede ser dura. Y sobre todo la posibilidad de que un lugar cometa un error irrecuperable. No hay buenas noticias en este sentido. Sólo queda esperar. Por otra parte, para mi gran alegría, el virus no está esta vez en mi cuerpo, o al menos así lo indicó la comunicación que recibí, lo que significa que los 41 podrán llegar cuando esté con mi gente de allá, lo que hará la celebración asoleada y fluida. Hace años que no he podido transitar personalmente por esos lugares y la cercanía de todas esas personas mágicas. Todavía no puedo creer que -si no me detienen en el aeropuerto por alguna razón- podré llegar hasta ellas. El camino ha sido largo. Muchas veces difícil. Tantas veces música. Como dijo Simone de Beauvoir, si las dificultades son más evidentes en la mujer independiente, es porque no ha optado por la resignación, sino por la lucha. 41 y viaje –en todos los sentidos- rima con libertad. Para eso nací. Para ir hacia la autonomía y vivirla plenamente. Así como hace años atrás comencé la segunda parte de mi existencia subiéndome a un avión, hoy, con mis bellos 41, comienzo la tercera parte, con Simone y todas sus amigas, con todos quienes se han mantenido cerca, disfrutando por un momento de ese lugar soleado y su humor maravilloso, para luego volver y continuar como siempre. Así es como lo veo: esto recién comienza. Si alguna vez fuimos el segundo sexo, hoy somos literatura pura. Hoy somos discurso público. Con la palabra y la acción nos insertamos en el mundo, como dijo Arendt. En estos días hay literatura que va más allá de nuestra experiencia y se encuentra con tantas otras. 41 es desintegrarse y volverse el poema. Poder ser intelecto y cuerpo, con libertad. Esos pequeños terremotos van a seguir llegando, como los llamó Tori Amos, pero la noción de la libertad instalada es muy fuerte. Como dijo Fina Birulés, la libertad tiene que ver con nuestras acciones y pasiones, con el control sobre nuestro cuerpo, con nuestros movimientos, reales o simbólicos, y con no dejarnos encontrar donde nos esperan: la libertad se traduce en la posibilidad de distinguirnos, singularizarnos, y de que existan diversas formas de feminidad en un espacio común. Mis 41 son un poema singular y colectivo. La raíz de toda autonomía verdadera. Y así el amor toma nuevas y decisivas significaciones: se expande. Y todos podemos gozar del movimiento de la diferencia. Tomaré ese avión, y sobre el océano encontraré al 41, y podrá, sin problemas, gritar su nombre. Y que escuche el que tenga ganas. En el puerto esperaré las respuestas, el amor, las conversaciones, y las nuevas preguntas, pero siempre en movimiento. Happy birthday. A Santiago de Chile los boletos, hasta que las velas no ardan. Libertad también se llama dos lugares en tu piel, y toda una orquesta que los une, con su poesía cotidiana. 

6 de noviembre de 2021

41 (segunda parte)

Hoy salí temprano a buscar nuevamente el 41 entre el rojo el amarillo y el café. No lo encontré, pero di con algo probablemente más interesante: un mazo de cartas incompleto desparramado entre las hojas. Un ocho de trébol por aquí, un siete de corazones por allá. Mitad escondidos, mitad asomados. Un poco más allá el rey de diamantes y así. Unas cartas a la deriva intentando componer escaleras imposibles. Observé con detenimiento el fenómeno. El azar es nuestro amigo más íntimo pero esto ya es demasiado. Encontrarlo directamente. Por qué alguien abandonaría una parte de su baraja de naipes de a grupos en la acera para dejarlos enredarse con las hojas caídas. No había cincos ni dos ni cuatros (unos sí, indicados con el número, y no con la letra A). En definitiva el asunto iba desde el siete hasta el as, pero sin orden ni concierto, tan pronto aparecía una reina –indicada con una d en este caso de dame- y luego un diez o un nueve o una jota –indicada con la v de valet en esta oportunidad dado el lugar geográfico-. Cuando era niña, en los veranos, además del paco-ladrón y el club del árbol, jugábamos extensas jornadas de Canasta, noches en vela componiendo la seguidilla de siete cartas iguales que nos daba la victoria o se la daba al equipo contrario. Era más que un juego, eran torneos muy serios. Igual de serio que encontrar una sucesión de cartas perdidas y abandonadas a su suerte en los cúmulos de hojas otoñales esperando desintegrarse o ser eventualmente recogidos –lamentablemente sobre todo la segunda opción-. Pero, ya sabemos que existir tiene eso de poder encontrarse con eventos inesperados y singulares. Para qué apresurar conclusiones. Además a veces es sólo eso, el azar actuando firme. Por ejemplo cuando vivía en Barcelona iba un día por la acera distraída, y se me acerca una persona y me pregunta si conozco por casualidad la calle Pomaret, Carrer de Pomaret, una pequeña calle que efectivamente conozco porque acabo de verificar donde está antes de la aparición del desconocido porque voy hacia allá. En aquella verificación me percato que Carrer de Pomaret queda a un sinfín de cuadras de donde estoy, por ejemplo quince o veinte, muy lejos. Le contesto, por lo tanto, que sí, que creo saber dónde se encuentra porque es adonde me dirijo. A continuación me pregunta entonces si puede caminar conmigo, le digo que sin problema, y extrae de su bolsillo una hoja de papel con una dirección anotada, la cual observo al mismo tiempo que él me indica el número al cual se dirige, que es el mismo al que yo voy: el 30. Se lo hago saber. Vaya, qué coincidencia, me dice. Comienza a llover, le presto un pedazo de mi paraguas. De la conversación, creo recordar que era fotógrafo, y que venía llegando de vivir varios años en Berlín. Cuando llegamos finalmente al lugar me indica que va a esperar afuera porque su cita es las 17h. La mía también. ¿En serio? Tomemos un café, me propone. Luego del café continuamos la conversación en la sala de espera y me pregunta si podemos intercambiar correos. A continuación nos despedimos y cada uno acude a su cita. La conversación acaba ahí porque no hay un intercambio epistolar posterior. ¿Para qué? Un simple y bello momento de azar, como encontrar una baraja de naipes confundida entre las hojas amontonadas a la guisa del viento esperando la lluvia. Buscar a los 41 me ha traído nuevos descubrimientos. Esperar en movimiento tiene la gracia de ir al encuentro del azar. Y la eventualidad de lo desconocido es lo que posibilita la literatura. 


4 de noviembre de 2021

41

Hace un año tuve la osadía de cumplir 40 años. La verdad no tuve mucha opción, el asunto llegó de un momento a otro no hubo tiempo de nada distinto. El 29 de este mes será uno más, pero ya estoy consciente de que no podré esquivarlo. En vez de intentar la evasión, he decidido ir directamente hacia el número. ¿Dónde estás? Le dije. ¿Por qué te escondes? Lo bueno es que tuve la oportunidad de buscarlo entre un montón de hojas, por aquí por allá, pero muchas, muchas hojas: es el otoño. Las hojas de los árboles adquieren los colores rojo, amarillo, café, y toda la paleta entremedio, y consideran que lanzarse en picada para volar con el viento es lo adecuado. No recordaba que el otoño fuera tan bello. La luminosidad es eléctrica, como si unos relámpagos estuviesen siempre a punto de aparecer entre el gris y el celeste claro que se turnan para ocupar las distintas parcelas del cielo. La ciudad me ha vislumbrado tanto en este momento que siento que lo mismo puede ser diferente, conservando su esencia. Por lo que cuando encuentre el 41 habrá esa posibilidad de lo distinto en lo mismo, ya se ve que es una opción. En caso contrario, como bien dijo Charly García, y si mañana es como ayer otra vez, lo que fue hermoso será horrible después. Cuando encuentre a ese número escurridizo -todavía queda otoño para recorrer- le haré algunas preguntas aunque temo que no podrá responderlas. Podría al menos llegar con alguna información a cuestas. Si no responde nada le diré yo unas cuentas cosas. La primera será decirle que seguiré contándome historias a mí misma que me hacen reír a carcajadas, ayer sin ir más lejos me sorprendí con lágrimas en los ojos de tanto que se extendían, ya que la imagen que tenía en la mente se hacía más y más grande y exagerada y no había manera de calmar el asunto. Se llama humor negro, dicen, eliges algo que te cause perplejidad en medio de la bruma y te imaginas imágenes paralelas que la saquen de contexto y la hagan verse como algo cotidiano, algo sencillo, nada de qué preocuparse, porque al lado de eso otro, nada, ese es un recurso, otro, situarla en la línea temporal, y verla como algo pequeño dentro de esa larga línea llena de eventos y estaciones, segundo recurso. Cuando era niña –hace un tiempo de eso ya se ve- teníamos dos tipos de juegos que eran nuestros preferidos. Uno era el paco-ladrón, donde una parte del grupo hacía de policías y la otra de bandidos que debían escaparse. Lo particular era que jugábamos a eso en Concón, Chile –pasé ahí varios meses al año durante toda mi infancia- y el juego se extendía por toda la ciudad –pueblo más bien en esa época-. El resultado era que rara vez se encontraban unos con los otros porque el territorio designado para el juego era bastante extenso: la ciudad entera, playas, bosques, caminos y otros. En resumen el juego era partir con tus amigos de grupo y conversar caminando, estando relativamente atentos a si aparecía alguien del otro grupo. Eso podía ocurrir al atardecer, en definitiva, al final del día, o nunca. El segundo juego era el club del árbol. Una vez construido, el resto del tiempo consistía en la preparación para la batalla con el otro club del árbol, que eran con quienes no jugábamos, pero no podría decir qué los hacía rivales, de dónde surgía esa separación. El asunto es que había que prepararse para resistir al ataque de ellos. La preparación consistía en juntar las semillas de los eucaliptus, que llamábamos “coquitos” y podían lanzarse, y en hacer trampas en el suelo que se trataban de agujeros en el suelo que tapábamos con cortezas y hojas de igualmente los eucaliptos y con la paja y corteza de los pinos, para que cuando caminaran encima cayeran al pequeño abismo que había debajo. Ahora bien, al igual que en el juego del paco-ladrón, esta preparación era eterna, era el juego mismo, y buscábamos a los enemigos fantasmas por todos los caminos –eran de tierra en esa época- y conversábamos en el club sobre las estrategias, pero de años de ese juego sólo recuerdo habernos encontrado una sola vez con ellos, y el encuentro consistió en intentar tirarles los “coquitos” pero de lejos, sin saber realmente cuál era la amenaza real de no resistir correctamente o qué debíamos realmente hacer. En definitiva, existir se parece a esos juegos, escapamos de algo que no termina de llegar y nos preparamos para algo que no terminamos de saber bien qué es, y mientras estamos ahí, es bastante entretenido, si vamos observando bien y compartiendo, y si vamos planeando estrategias para poder ir improvisando en el camino e intentando mejorar las técnicas aunque la batalla final sea sólo una. Lo segundo que le voy a decir al 41 es que debido a los años que me ha arrebatado, el contenido de él y los que lo seguirán, espero, estará concentrado en cosas sencillas, como mirar el camino mientras escapo de los pacos, y en insistir con las letras y su poder de belleza y activismo. Les mots. Lire. Écrire. Y rogarle a la oscuridad, la de Mariana Enríquez en su novela Nuestra parte de noche y la otra más difusa que nos habita a veces, que no me nuble mucho la vista para poder animar a las palabras a encontrarse correctamente en vistas de la verdad, como gustaba a Simone de Beauvoir. Lo bueno es que este 8 de marzo podré sacarme la capucha ya que pronto me entregan mi pasaporte francés –físicamente- y podré manifestarme sin miedo a ser deportada, lo que es bastante, en un mundo donde las amenazas son más reales que en el juego del club. Qué le diré al 41: quiero una existencia sencilla pero eficaz. Decir, decir. No dar pie atrás. Los 41 traen algo fantástico, la sensación de que servimos para algo y de que podemos elegir, mucho más de lo que creíamos antes. Los 41 me pillan tranquila, creo, u operada de los nervios porque, después de todo, igual que la ciudad vestida de distintas estaciones, la vida es una puta montaña rusa que no para y Halloween da risa al lado de enfrentarse a ella cara a cara, let it rain decía la canción hoy en la mañana en el café, una versión de jazz. Estoy muy agradecida de todas las personas geniales que he conocido recorriendo los 40, creativas y activistas -y por supuesto, de la compañía mágica de los y las de siempre- disfrutando como en esas conversaciones por los caminos de tierra escapando de los pacos, la alegría es la misma, la belleza también se le parece. Las circunstancias nos quitan cosas y nos dan otras. Espero poder verlo. La vida nos ha dado tanto, como dijo Violeta Parra. Quizá sea la oportunidad, ya que el nuevo pasaporte me indica que ya son varios años lejos, de hacer las paces con el lugar donde crecí. No me voy a mover de aquí, pero, finalmente, lo pasaba espléndido jugando al paco-ladrón y al club, esos maravillosos simulacros de catástrofes que tanta aventura me aportaban. Al igual que las estaciones, ese lugar también ha cambiado, pero en este caso, afortunadamente, su esencia también está en proceso de cambiar. Quizá los 41 -ya que en definitiva es tiempo que pasa y da perspectiva- sea lo más cercano a ser libre. Conservar lo que vale la pena. Intentarlo. Y nunca dejar de reordenar la casa para que nazcan nuevas formas. Reordenar los cuerpos, vivos y hermosos. La aventura continúa, pero ahora soy, o me siento, mucho más libre. Aspiro a seguir recibiendo amor, y espero, siempre, poder entregarlo. A diferencia del juego, creo en este momento ir para algún lado. La libertad también está compuesta de esa certeza. La alegría de no haber rellenado los días en vano, a pesar de que no había ninguna certeza de algún lugar fijo al cual llegar. De tanto crear estrategias hay pequeños lugares fijos que se asoman y puede uno tomarse un café en ellos y gozar. Son lugares con un café dentro y escritores con boina como siempre soñé. El lugar hace lo suyo y el resto me lo imagino yo, riendo a veces a carcajadas. Dije un día, me voy a ir a Europa a ser escritora, y ahora veo que es un presente perpetuo, como dijo Georges Braque, no tenemos descanso, y en esa maravillosa performance eterna disfruto cada día, cada frase escrita, cada libro, cada conversación, cada canción, película, obra de arte, cada caminata y cada paisaje. Cada pequeño triunfo. Supongo que soñaba con una vida de belleza y sentido. La libertad, también es eso. Pronto feliz cumpleaños. 41, llegarás aunque no te encuentre, lo que tenía por decirte: me siento libre. 

31 de octubre de 2021

El año de Halloween

Celebrar o no Halloween hoy es indiferente
Porque este es el año de Halloween
Cualquier día puede uno instalar una calabaza en su ventana
Con velitas
Para llamar al espíritu imposible
Somos todas brujas y brujos haciendo pociones
Para que el asunto avance
Alquimia para matar a la soledad y la muerte
Reencarnarnos en calabaza, en bruja, en sapo
Pero juntos, como cuerpos cercanos
Cada bruja cree estar volando sola en su escoba por estos días
Una escoba aserruchada que amenaza con estrellarse
Pero por qué cada una en su pequeñísima parcela celeste
Por qué la vergüenza de comunicar el desequilibrio de la escoba
Si volar requiere condiciones
Viento favorable, brebajes adecuados, espacio de movimiento
Así como las brujas despertaron y acordaron denunciar al aserruchador
Que hace caer la escoba
También unámonos para saber que no estamos solos
Que Halloween nos lleva de la mano, codo a codo, a todos y cada uno
No tiene que ver con nosotros mismos
No somos criaturas erróneas, pero convivimos en un cielo pintado de azul
Un cielo que a la primera se despinta, porque su color es superficial
Como dijo Réjane Sénac, discutamos los marcos del debate, 
la riqueza y la complejidad de los análisis y las movilizaciones contra las injusticias
merecen algo mejor que las distracciones.
Así es que escoba en mano, calabaza, no nos desviamos ni aceptamos desvíos
Y volamos todas juntas, reivindicando nuestro despertar, que es belleza
Que es política y gatos negros cruzándose en el camino
Y los ungüentos para la salud mental deben ser considerados
Y el adhesivo repara-escobas, repara-neuronas, repara-corazones
Halloween es cada uno buscando los pedazos de su espíritu volador por separado
Una gran colisión de escobas y de brujas que no terminan de encontrarse
Y un cielo por repensar, con sapos, calabazas y gatos negros
Un cielo hermoso lleno de brujas voladoras
El año de Halloween es la posibilidad de comunicar nuestros demonios y encontrarnos
Perder ese miedo que tan bien se aloja en la vulnerabilidad, en la soledad
Las brujas nunca estuvieron locas.

11 de octubre de 2021

Épouser tes formes

Quiero simplemente reventar de éxtasis, desvanecerme en el aire 
Dejar de ser. Mantenerme suspendida en colores que flotan
No puedo ya existir si no es con tu cuerpo
No sé dónde estoy ni en qué momento me apersoné en este planeta
Sé que había razones, pero ahora hay sólo una: tus ojos
Eres la medida de todas las cosas, lo trascendente y el espacio único
Si no puedo sentir tu piel y tus palabras no me interesa
Tómenlo todo, yo estoy comprometida con el universo y su único ser vivo
Todo ha desaparecido: sólo queda tu boca.


Poetry is rising

Paso decidido, pero flotando
Está la música y está la otra música
La nueva música
La nota no es una nota
Es una perforación de placer en el pecho
El beat no es un beat
Es la vida misma manifestándose
La iluminación de la ciudad no es la iluminación de la ciudad
Es un gozo que duele
Una belleza que encandila
Vivir de pronto es algo liviano
Una sensación tan fuerte como abrirse el pecho y dejar entrar a la magia
Es la poesía disponible cuando nos instalamos en la vulnerabilidad inmortal
En ese cuerpo presente inmóvil y profundo
En el caos de lanzarse a la incertidumbre todopoderosa
Al rayo de sol que penetra la ventana hasta tus ojos fijos
Al viento que descorre las cortinas y permite ver el paisaje infinito
Al universo de nuevos posibles, y exaltados descubrimientos 
Secretas e inexplicables revelaciones aéreas y acuáticas
El tiempo se vuelve presente perpetuo y ensoñación fantástica
Enamorarse es volver a revisar el mismo escenario sabiendo que nada es lo mismo en él
Presentarse en la puerta con la ingenuidad intacta
Sabiendo que el nuevo orden de las palabras da paso a una existencia inesperada
Donde las notas no son las notas sino la posibilidad de acceder al núcleo del misterio
De dar la sustancia de ese centro a otro.