Hoy recorrí nuevamente la ciudad de cabo a rabo, pasando por el museo de Bellas Artes y la Bienal de artes mediales. Antes de eso intenté, con éxito espero, renovar mi carnet de identidad chilena, porque las identidades en este sentido van ligadas a un país. Le indiqué al funcionario que mi dirección estaba incorrecta. Dice sin número, y ahí está el número, además esa es una dirección en Francia y ahí se indica Chile. No se puede volver atrás, pero cómo va a quedar anotado cualquier cosa. Llamando a la supervisora, me indica que ni importa, que es sólo para fines estadísticos. Estupendo, le digo, las políticas públicas aquí están basadas en datos fiables, se ve. Luego de un pequeño debate, comenzaron el trámite en otro box con otra funcionaria, esto es, me cambié, tuve que pagar de nuevo, así no más se puede modificar dice, con la promesa de recibir mi dinero de vuelta rellenando un papel. En el segundo intento, le indico que mi dirección electoral está también incorrecta, porque aparece Chile nuevamente, y es una dirección en Francia, distinta de la anterior, sí, le indico, está bien así, son dos lugares distintos. Sólo es posible ingresar un domicilio de Chile, pero señorita si yo estoy inscrita en Francia, no se preocupe, si no modificamos nada entonces no se va a cambiar, pero lo que le digo es que eso que aparece ahí no es una dirección, es la calle de un lado y un país por otro lado, habría que mejorarlo entonces el sistema, ¿no cree?, porque yo estoy inscrita en Francia, ah, sí, claro, si tiene muchos problemas este software, la verdad sólo sirve para cambiar el domicilio de las personas que viven en Chile, y en una pantalla grande pasaban imágenes de los trámites posibles a realizar ahí, el matrimonio, un contrato entre un hombre y una mujer, estupendo, pensé, no se considera el voto en el extranjero, el matrimonio igualitario, un servicio actualizado, al día. Es útil que estén en línea el registro civil y el servicio electoral, si cada uno anota lo que se le ocurre, en fin, esas pequeñas cosas que estancan. Logré salir de ahí con una hoja para retirar mi carnet algún otro día, junto con las miles de otras personas que se encontraban ahí calle Huérfanos, entre las cuales creo que era la única nacida en Chile, lo cual me hace sentirme en casa, amo la diversidad.
Pues bien, vamos a lo que nos convoca hoy, por qué dos direcciones, porque hace exactamente tres años me instalé yo en un cuarto propio y aquí es donde quería llegar. Bueno, hubo otros temas hoy, caminar la ciudad de cabo a rabo permite incorporar a la reflexión una lista sumamente larga de asuntos relacionados a vivir. Pero en este preciso instante de lo que quiero hablar es que hace esos tres años, entré en un departamento vacío y lo llené de libros y de calor de hogar, pegué algunas fotos y afiches en la pared, incluso. Un departamento en Lyon, un espacio que me fascina porque en él flotan las palabras sin interrupción. A él volveré cuando finalice esta estadía en esta ciudad maravillosa y caótica. Pero hoy parecía todo tan armónico, el ambiente asoleado del verano da una luminosidad alegre y pacífica, una tonalidad que resalta lo bonito de estos parques y edificios, no puedo sino concluir que esta ciudad tiene una cierta identidad, un cierto concierto, aunque vasto. Los últimos años que estuve aquí caminaba por ella sin gran entusiasmo, ¿y algo habrá cambiado? Ahora disfruto la línea que voy formando al atravesarla, la sensación de algo que está vivo. Y quería hablar de mi espacio propio en Lyon, pero todo se mezcla, aunque cada ciudad es una dimensión paralela, ¿cambiará también nuestra propia identidad al cambiar de ciudad? La del carnet, sí, la más íntima, la de uno, la real, no lo sé. Algunos cambios habrá, porque ambas ciudades están demasiado lejos para encontrarse. Y lo que me disgusta es que no estoy abordando ahora en estas líneas mi espacio propio de Lyon, que es realmente algo determinante, lo que hace toda la diferencia en la manera en que las frases se ordenan, en la vibración que producen al ensamblarse, en la musicalidad que da el silencio dentro de la cabeza. El espacio propio y la caminata es lo que organiza las frases de una manera que logran decir algo. La caminata les saca la piel y lo irrelevante de encima y el espacio propio las hace encajar para que al momento de leerlas bailen, vociferando su nombre con claridad, te agarran el rostro con suavidad, te miran a los ojos, fijamente y te dicen exactamente lo que quieren decir, aunque escribir siempre es intentar, porque uno nunca va a saber si la flecha llegará a destino por anticipado, y siempre se podría llegar a otros lados, quizá empiezas queriendo llegar a un lado, y luego de unos días, las frases están ahí, dando por acabada la reunión entre ellas, y caes en cuenta que había que llegar a otro lugar, o simplemente querías llegar a otro lugar, pero uno va lanzando al centro lo que el momento te permite. Cuántas veces vamos para un lado, pero lo que va apareciendo, como cuando recorremos la ciudad, nos trae otras certezas o inquietudes, pero en el fondo, en el fondo, solemos saber hacia dónde queremos ir, aunque a veces no queramos detenernos porque lo estamos pasando tan bien, como dice Freddie Mercury, porque en definitiva, la puta pandemia nos tiene ahogados y cualquier cosa que sea movilizar el neutro nos llena de algarabía o de simple respiración. Si hay que ir cerrando, diría que lo he pasado muy bien en esta ciudad y que luego quiero volver a mi espacio propio, porque saqué ese gen obsesivo de mi padre, que sólo está en paz cuando está creando algo, y entonces la pregunta es ¿qué es crear? Y la respuesta debe ser lo que sucede cuando se encuentra el espacio propio, la caminata y el amor, lo que he estado haciendo y lo que no voy a dejar de hacer. La soledad, los viajes y el paraíso. Antaño vivía en esta ciudad y no era feliz. Hoy vivo en otra y soy feliz, y ahora que estoy aquí este tiempo, también lo soy. Y el caos no deja de llegar nunca, pero parece que ya no me entran balas, ¿será eso la madurez? Debe ser que encontré mi identidad: soy una escritora que dio un sentido al caos. La creación se llama caos asoleado. Y su esencia es el movimiento y el amor. Una cosa puedo confirmar: sólo quiero escribir y volar. No me detengan ahora, lo estoy pasando tan bien. Estoy ardiendo en el cielo. Soy una nave espacial de camino a Marte. Sí, es Freddie de nuevo. Lo importante es esto, creemos que la vida es ultra seria y lo único importante es retener lo que dice Dua Lipa en Nuevas reglas: “No contestes el teléfono, sabes que sólo está llamando porque está borracho y solo”. Con esa simple información, problema solucionado. Otra regla, “sabes que vas a despertar en su cama por la mañana: and if you're under him, you ain't gettin’ over him”. No contestar el teléfono probablemente debe ser: crear. Y eso creo que es lo más relevante que tenía por decir del espacio propio. Tres años sin contestar el teléfono: creación.