19 de enero de 2022

El arte de amar patriarcalmente

Temprano aprendí el piano, la escritura y la fotografía
También temprano aprendí el arte de amar patriarcalmente
No me ha abandonado ese conocimiento
Amar sin límites, contra viento y marea, a través de los años
Es una disposición a amar sin medida
Las mujeres lo aprendemos estupendamente
Lo incorporamos como un asunto religioso, sagrado
Es nuestra religión: el amor obtuso
Somos capaces de todo
Es la emocionalidad que insiste en quedarse en el mismo lugar
Que no ve más allá, que duele a veces tanto
Si no está el amor no hay nada, anotamos
Cien veces la frase
La persona ya ni existe, no importa: la amamos
La persona no nos da ni bola, no importa: la amamos
No quiere vernos, ¡qué importa! La amamos, por supuesto
Porque intentar es estar adentro, en el camino
A punto de interceptar el amor
El amor es ciego, anotamos
Cien veces la frase
Nos llegó cualquier cosa como amor
Pero no lo vimos bien
Sin embargo lo escuchábamos
Y el mensaje era: no, ahí no
A tientas seguimos intentando
Dando contra los muros en la oscuridad
Y el corazón en el pecho aserruchando los órganos a su alrededor
Los pulmones ya casi no sirven
Respirar es una proeza
Pero estamos en el camino del amor
Y eso es lo importante
Nunca dejar de buscarlo
Nunca dejar de amar
Nunca dejar de importunar a tu tiempo que quiere expandirse
Somos adictas al amor sin medida
Pasan los años, la persona desapareció, ¡pero podemos amarla!
Porque para qué amar a un ser presente, si se puede amar al ausente
Al que partió por voluntad propia, ese es perfecto, sin mácula
El tiempo borra cualquier contratiempo
Porque lo importante, aunque no haya amor, es aspirar a él
Sin descanso, nunca dejar de buscar
Una mujer sin amor es como un árbol sin frutas
Lo anotamos cien veces
Un árbol infértil, qué fatalidad
Una criatura inútil
Así es que nos tiran migajas y sonreímos
Porque estamos en el camino 
Porque en cualquier momento llega
Y habrá un final para la procesión de rodillas
Estamos muy bien aleccionadas, con novelas, música, cine romántico
Lo que viene después no importa
Las películas románticas se acaban cuando comienza el asunto real
No se molestan en abordar el resto
Porque empañaría esa victoria tan rotunda
Del amor que intercepta tu caminar
Eso es todo. Para qué profundizar
Quedémonos ahí
Olvidemos que el relato sigue
No miremos el asunto de frente
No construyamos algo que valga la pena
Sigamos amando sin medida
A lo que quiera llegar
A lo que ya no es
A lo que quizá ya no existe
A la falta de reciprocidad que mata la magia, pero gatilla nuestro condicionamiento: sin amor no hay nada 
Y la sumisión a un otro se parece tanto al amor, un poco de maquillaje y se confunden
Y de tantas migas quizá podemos hacer un camino como el de Pulgarcito y llegar a algún lado
Quizá a la casa de un ogro que devora
O que quizá nos guarde por unos días para cuando escasee la comida 
Si queda algo nos ponemos las botas
Cambiamos lo rosa por reciprocidad y pañuelos verdes
Leemos un poquito, conversamos, damos unas vueltas
Y anotamos: hoy no
Tal vez, tal vez, mañana.

Lyon, 28 de octubre de 2021

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