Un día como hoy, exactamente como hoy, de un año anterior de nuestro calendario, quince de septiembre del año dos mil trece, subí a la nave espacial hacia Barcelona. Tenía la forma de un avión. Un gran avión. Tenía dos maletas, con libros. Quería llevarlos conmigo. Vestirse, de acuerdo, pero luego los versos, pero luego las indicaciones de cómo sobrevivir a la avalancha. Se acercaban las fiestas patrias en aquel país donde nací. Yo llegué al día siguiente de haber ingresado a la nave, al aeropuerto de Barcelona, porque ambos lugares están a catorce horas de avión, y además había que hacer una escala porque no existían los vuelos directos. Bajé de la nave: once años. Quince de septiembre de dos mil veinticuatro. Vuelvo de un viaje de 9 días. La revolución 9. Luego de 9 años y habitar la biblioteca nómade. De qué trata la revolución 9. Mi nombre es Camille, siempre he creído en la justicia. Siempre he creído en la literatura. Tengo una fe ciega. De esas que mueven montañas. Voy dando con el mazo, sin embargo. Porque esa fe no sé de dónde viene. Por más que intento buscar, nada. No tengo idea. La poesía me ha dado gran parte de las respuestas. La filosofía me ha generado la mayor parte de las preguntas. Buscaba las respuestas, y sólo preguntas. Pero encontrar las respuestas trata sobre encontrar las preguntas adecuadas. La existencia me ha aniquilado de preguntas, intento abordarlas con calma. ¿Demasiada calma, tal vez? La premura es enemiga de las respuestas adecuadas. Las vamos coleccionado y luego todo va transformándose y entonces ya nada tiene sentido. El feminismo me ha entregado cientos de respuestas que son como habitar una casa, estoy agradecida. Hace cuatro años comencé a leer muy atentamente sobre los derechos de las mujeres. Una ruta militante que modificó mi cerebro completo. Algo así como reinventar la identidad entregada. Unirse es todo. La revolución 9 es lo siguiente: la integración de todo. Le debo mucho a Paul, el viaje de 9 días, que comenzó cuarenta días antes, que tuvo su origen 9 años antes, cuando recién habitaba el terreno de la Francia. Paul es la poesía en estado puro. Yo pensé que la poesía sólo estaba anotada en libros. Su voz compone los versos, su piel, sus ojos azules y amarillos. La totalidad de sus frases son poemas. Tuve suerte de encontrarlo. La existencia tiene eso entrañable, te asalta muy duro por momentos por la espalda, y otras veces te sonríe como si nada hubiese ocurrido. Da para desconfiar. Pero yo tengo una fe ciega. Creo que es un punto a favor. Revolución 9 entonces. Convengamos que existir es un viaje. Yo vengo llegando de uno de 9 días. Vamos al punto. Comencé hace cuatro años a leer casi exclusivamente a mujeres y a realizar proyectos con mujeres. Fue un gran descubrimiento. El comienzo de algo grande. Que ha dado sus frutos. Luego de cuatro años, la revolución 9 y la integración total. La revolución 9 es la poesía. Luego de mi viaje de cuatro años todo es posible y todo está unido. Retomar la lectura de personas, de proyectos con personas, sumergirme en la poesía para que nazca el nuevo ser vivo. La gran persona, el gran animal. La revolución 9 es el gran animal. Es el Gran Animal compuesto de Poesía. Lo fantástico es que yo tomé esa nave espacial en forma de avión un día, más tarde me encontré con Paul, y siempre la poesía. Mi nombre es Camille y hay límites pero pasamos entre las barreras. Partimos al galope, escoltados por sus guardias, y lo que para él no era más que una caza después de tantas otras, para mí fue la embriaguez, la invención de la vida, escribió Henry Bauchau en Diotime et les lions, entonces descubrí la alegría de la velocidad en el aire ardiente y el olor de las cabalgaduras, placer como ese sólo he vuelto a experimentarlo en alta mar, con fuerte viento, cuando Arsés llevaba el timón. La revolución 9 es el erotismo, la sensualidad, el placer, de saberse vivx. Galope a campo travieso, océano abierto. Revolución 9 es el ser vivo que es animal y persona. Son todos los derechos. Es el mundo sin clasificaciones que destruyen. Es el mundo de la literatura. El viaje de 9 días me reveló algo esencial: existe la belleza y el amor. Nos sumergimos en el río que bordea el inmenso risco de piedra. En él se ve la historia, el paso del tiempo. Así es como se mide el tiempo, en historias. Tal vez no exista el tiempo, escribió Robin Wall Kimmerer botanista y escritora Potawatomi, sólo hay momentos, cada uno con su propia historia. Lo más fundamental que he realizado en estos años es escuchar y leer historias. Ser parte del tiempo. De los momentos y sus historias. Revolución 9 es la historia. Mi nombre es Camille y todo está integrado. Revolución 9 y la música. Que sea en este mundo, al contrario de lo que soñó Baudelaire. No importa dónde, en todos lados, pero que sea en este mundo.
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