El amor tiene que ser poético para que cause la explosión. Lo que me mueve es el deseo de observar la hilera de cisnes en el río. Lo que me gusta de Paul es que inventa juegos de palabras todo el tiempo. Fragmenta las palabras para mirarlas al interior. Las palabras están compuestas de otras palabras. Tal vez siempre fue un juego inventarlas. Unir los sonidos, darles consistencia. Un día alguien dijo alegría. Un buen día, alguien pronunció esa palabra. Tal vez estaba observando una hilera de cisnes, o una flor. Tal vez tenía al frente a un árbol que se balanceaba con el viento. Tal vez el sol se asomaba luego de muchos días de lluvia. Quizá alguien que conoció el amor pronunció una frase misteriosa que contenía en ella la dicha. En definitiva tenemos que definir la alegría, porque a veces sentimos que se nos va de las manos. Porque lo que da alegría es difícil de encontrar en los periódicos, por ejemplo. Nos entregan otra cosa, nos dan la sensación de que la alegría ya no existe para nada. Tenemos que definirla e ir describiéndola, para recordar que está ahí.
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