El amor es oscilación. Es altos y bajos. Es expansión y bajada. Ningún día es igual al otro. Como un paisaje. Siempre nuevos matices. Siempre la incomprensión y la comprensión. No es fácil existir. Vamos pasando revista de todo cuanto circula por el camino de tierra. Parece una avalancha. Una gigantesca avalancha de nieve y de júbilo. En definitiva, yo he aprendido a vivir. Es la única manera de sobrevivir. De seguir frente en alto. Cuando todo te inflama y te hiere, vamos aprendiendo a dosificar, a sacar en claro los inicios de los sentimientos, de los cambios, de las estaciones, de los vaivenes, de los bailes, de los cantos, del arte misterioso, de las palabras que arden, del balanceo del río hacia una dirección y luego otra conforme el viento. Hay distintos planos. Mi amor cambia muy pocas veces. Se extiende en el tiempo como una playa infinita, un volcán interminable. La cotidianeidad es incierta porque hay que atender a tantos asuntos vitales que nos interrogan, a tantos llamados a la sustancia, a tantos llamados a lo irrelevante por ir sorteando, a cuanta trama que se asoma. Lo que me interesa es guiar la trama, y saber que al mismo tiempo es ella la que tiene las riendas. Las tramas van necesitando cosas, exigencias precisas que van mostrándose, las tomamos al vuelo e intentamos satisfacerlas, mientras observamos lo que va ocurriendo respecto de lo cual no tenemos ningún control. Escribir y vivir es observar sobre todo, anticipar lo necesario, sabiendo que esa intuición puede tener algo de verdadero y algo que luego se transforme. Paul me dice, mi corazón late por ti como el faro bajo la luna llena. La luna muy redonda entre las nubes. El faro y su luz intermitente, como un corazón que late. El corazón de Paul. Es un total misterio y al mismo tiempo siento conocerlo como si hubiese una unión secreta con el mío. Todo amor es en el fondo secreto, porque no puede describirse exactamente, no puede exhibirse a pleno día, vive en un espacio paralelo entre el aire y el tiempo, en las capas más ocultas de las cosas, entre el tronco de un árbol y su corteza, por donde circula todo, pero no siempre podemos verlo, sólo sentirlo. Lo vamos compartiendo como una negociación clandestina, y siempre perdemos porque lo entregamos todo, sin cálculos, sin frío, y sin organización alguna y menos una noción de futuro. Mi amor por Paul es secreto como un texto escrito que luego ya no podemos leer porque las letras se evaporaron, intento ponerlo en palabras, pero hay un abismo siempre entre el sentimiento y las frases, y todo trata sobre el juego de describir lo imposible y trascendente. Mi nombre es Camille y la revolución 9 ya está anunciada. La revolución 9 de la alegría. La merecemos, hemos trabajado duro. Todxs somos los imprescindibles. Hemos luchado toda la vida. Tan sólo existir es ya un gran viaje con obstáculos. Por eso la amabilidad nos acompaña, porque observamos la lucha, la sentimos. Sé amable, porque todos con quienes te encuentras están librando una gran batalla, escribió Adam. Él sabía bien que el amor es oscilación, y que el amor es definitivo, como la muerte. Lo mío ha sido siempre la oscilación, porque ahí encuentro los vaivenes de la existencia real que sabe modificarse. Ir adaptándose e inventándose, como un gran ciclo de explosiones creadoras. En la oscilación de Paul encuentro un cobijo a mi vaivén desordenado que es amable como una caricia inesperada. Siempre me he sentido a mis anchas en la oscilación. Los amores que fluctúan me saben a paraíso, los que se estacionaban me marchitaban, nací para las grandes tormentas y la lava que desciende volcán abajo. Finalmente la estabilidad es una alucinación. En cuanto el efecto de las sustancias se va se revela la extensión de la planicie y sus relieves intermitentes, amamos como los faros, con esos doce segundos de oscuridad, de los que canta Drexler. Yo te amo en la oscuridad y en la luz, porque eso es lo que aprendí, en ambos se encuentran las claves de la existencia. El secreto del amor. Cuando aceptamos la oscuridad en nosotrxs mismxs podemos atesorar la de los demás. Conversaba recién con Clara, es una luz es mi oscuridad, el otoño se cierne sobre la ciudad y el frío se asoma. Es difícil la oscilación, me decía, tú la entiendes muy bien. Siempre me da el impulso necesario para seguir. Es capaz de ver lo oscuro como luz, como originalidad, como aporte y diferencia creativa. Mi amistad con ella no es oscilante, sigue un camino muy exacto donde siempre está la admiración como guía. El tiempo y las avalanchas dan sabiduría. La luna llena es una suerte de permanencia aunque cambie, da la magia del secreto, de lo oculto, de ese lugar oscuro que siempre está y puede ser un deleite. La literatura existe porque hay la variación, el titubeo, el temblor y la vibración. Escribir me da una apariencia de estabilidad que me permite ir ordenando el caos y convirtiéndolo en armonía y sintonía. Las casualidades son lo que me da vida. Las veo todo el tiempo. Voy atenta. No aspiro a la estabilidad, nunca fue uno de mis objetivos, pero mi amor es permanente como el cambio mismo. He aprendido a apreciar la sabiduría de la incertidumbre. Amo de manera expansiva porque así es como aprendí, entregándose de manera completa. Las montañas rusas las conozco de muy cerca. Me lanzo del carro siempre que la ocasión lo amerita para sentir más intensamente, y muy pocas veces llevo cinturón de seguridad cuando transito. La poesía tiene que ser sin una seguridad constante. Como esta existencia es vertiginosa me encargo de que la literatura siempre perdure, al menos algo que marque el ritmo. Pero yo amo en la permanencia, en el tiempo. Amo con la secreta seguridad de que nunca voy a dejar de hacerlo. Una esperanza mística en lo imposible. Esa es mi cruzada. Una literatura que vaya junto a las olas para ir atravesándolas y quedarse en la cima hasta que la tabla llega a la orilla. La revolución 9 es el amor por la oscilación que no destruye sino todo lo contrario. Amo sin medida, sin equilibrio, sin moderación, sin sensatez y sin normas. La revolución 9 es fuera de la ley y fuera de la policía. Donde la creatividad está a sus anchas. Donde el vértigo es la norma. La revolución 9 es la definición de la imaginación. Es fantasía, ingenio y viveza. De los oscilantes será la gloria. Del faro, su oscuridad y la luna llena con su secreto a cuestas. Amar es la incerteza y el cambio. Me llamo Camille y aparezco y desaparezco. El vértigo de la montaña rusa es mi constitución más íntima. La naturaleza del león y su búsqueda. Voy con las manadas y sonrío. Sé que en las explanadas expansivas está sin cesar oculta la poesía. El futuro es ya la naturaleza y la poesía.
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