16 de marzo de 2024

Vivir IV

La dificultad de vivir es innegable, pero está la conversación, pasear compartiendo por el gran parque, un inmenso magnolio en flor, sol pasando a través de la potencial tormenta. Los asuntos se reúnen como dentro de una cazuela. Es un plato típico del lugar donde nací. Que contiene varios elementos dentro. La dificultad radica en que en el vivir, como en esa sopa con añadidos, todo convive y enfrentar el existir implica obligatoriamente lidiar simultáneamente con todos los frentes. Desde tener que cocinar para comer, hasta tener que sacar lo mejor de unos vínculos y de unos oficios. Tal vez la mayor razón para erradicar la violencia es que nos roba algo que nos pertenecía. Elimina algo que era esencial de la cazuela. Nuestra autoestima, nuestra serenidad, nuestra posibilidad de desarrollar el oficio que elegimos, en ocasiones nuestra vida, la cazuela entera. Es un robo a mano armada. Por qué hemos silenciado estos robos. ¿Sentimos vergüenza? ¿Sentimos que habíamos participado de alguna manera? Hoy nos blindamos con grandes grupos de personas que están detrás para que la violencia no vuelva a ocurrir. Hoy los robos tienen que verse a la luz del día. Eso nunca nos perteneció. Tenemos por otra parte que recuperar lo nuestro. Los elementos de nuestra cazuela sin los cuales pierde el sabor. Todo machito violador tendrá que pagar. Caro. Porque lo que se roba vale mucho. Es todo. Ser mujer es sobrevivir. Uno va avanzando con todas esas experiencias encima, lo que supone bastante peso. Un sistema cómplice y opresor, que aplasta un poco más. Ser mujer es tratar de vivir, bajo constante dominación. Es un cuerpo que no te pertenece para nada. Te lo roban una y otra vez. Es una lucha porque te pertenezca tu cerebro. También te lo roban una y otra vez. Es hora de pagar. Salir del restaurante. Todo lo consumido debe ser justificado. Les gustaba cortarlo todo indiscriminadamente. Está saliendo caro. Ahora hay que pagar. La justicia no es un concepto abstracto, es una cuenta concreta que se relaciona con lo que consumimos. Con los elementos de esa cazuela que nos robamos y no nos pertenecían. Mi cuerpo no te pertenecía, mi cerebro no te pertenecía, mis capacidades no te pertenecían, nuestros bosques no te pertenecían. Hay un error fundamental ahí, o un malentendido radical. No es tuyo. Ahora hay que pagar. Caro. Porque la cazuela era esencial. No impediste un genocidio. Fuiste cómplice. Ahora hay que pagar. No mañana. Quién te dio ese derecho. El sistema de dominación no es excusa. Estamos hablando de personas. Cualquier diferencia de valor es errónea. Estamos hablando de seres vivos. Cualquier diferencia de valor es errónea. Pensaste que estabas arriba. Te equivocaste. Vivir es ver cómo la justicia recupera sus caminos robados. Yo estudié derecho porque me interesaba la justicia. Porque quería ver sus maneras de materializarse. Porque sabía que era algo concreto. Porque sabía que tenía significados muy precisos que sólo intuía en ese momento. En el camino se me robó algo esencial que me pertenecía. Las cosas se recuperan, a veces a medias, a veces de manera completa. Sobrevivimos. Eso no se nos enseñó pero lo vamos descubriendo. En la soledad y entre todxs. Nos blindamos porque sabemos que los robos duelen. Para qué vivimos. Esa pregunta está ahí llamando una y otra vez. ¿Recupero lo robado? ¿Ayudo a otrxs a recuperar lo robado? Qué es la justicia. Es la noción del costo de las cosas. Del valor de las cosas. Del valor de las personas. Del valor de los seres vivos. Todo machito violador pagará su cuenta. Todo gobernante sordo. Todo saqueador del hábitat. Vivir es aprender que la justicia es algo concreto. Vivir es comprender la noción de robo y el valor de las cosas. Vivir es saber que la justicia existe, sin subterfugios. Vivir es hacer justicia.

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