24 de marzo de 2024

Poésie !

La sala de huéspedes del convento Sainte-Marie de La Tourette, de Le Corbusier son las entrañas de mi existencia. Llegué a un lugar que me mostraba lo que me habita. Físicamente estuve en mis órganos. Cada silla cada libro un fragmento. Un tiempo que se supedita el arte. A sus formas misteriosas. A su voluntad de milagro. Una orquídea que se abre en medio del desierto. El inmenso valle y sus secretos. La construcción del contenido de nuestro espíritu. Somos milagro que se expande. Somos algo que surge de la nada y se edifica en la arquitectura del deseo. El deseo es lo sagrado. El movimiento de la poesía. Un día llegamos al lugar que nos habitaba. Donde confluye la historia, la serenidad, la filosofía, el arte. Donde el valle se muestra inmenso. La poesía es un lugar en medio del valle. La casualidad que nos lleva al sentido. La poesía es la casualidad. Es explorar los senderos hasta llegar a las entrañas. Una gran ópera explosiva que nos posiciona en lo magnánimo del presente. La poesía es lo que no esperamos y sin embargo esperamos en el terreno de la belleza. Un salón de huéspedes que nos compone. Un afán humilde de dar cuenta de la ópera de nuestra vida. Que se encuentre con otrxs en un salón de huéspedes enclaustrado en un valle infinito. Un aria que nos cante para toda la vida. Que sepa dar cuenta de las tribulaciones y placeres que nos persiguen. Que nos obsesionan hasta que todo nace. Hasta que existir es sólo estar en una sala de huéspedes que comprende todo eso que quisimos decir. Que nos da una paz que sólo puede encontrarse en el arte. Ese arte que es una redención de todos esos crepúsculos mágicos que causamos. Ese arte que es una aria que nos canta de manera incesante como si lo hubiésemos buscado toda la vida y lo hubiésemos encontrado por casualidad. Esa puerta abierta que no estaba en realidad destinada a nosotros pero nos lleva a una sala de huéspedes donde nacimos. Algo que está dentro de nosotros y puede escaparse por nuestros poros. Como en una relación de amor con la existencia. Como la expansión de nuestro cerebro sediento de revelaciones. La música de una orquesta que sube y estalla. Como Puccini, que me crea libre y lejana, en un nuevo camino de redención, esperará mi retorno, pasarán los días y yo no regresaré, única flor de mi vida, que me ha querido tanto, ¡única flor de mi vida! Toi, seule fleur de ma vie ! Poesía, única flor de mi vida. 

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