Existir es el reverso creativo de la literatura. La ficción usa nuestro reverso creativo. Como en un baile de fantasmas. Criaturas que se funden con la biblioteca. Las cosas en definitiva son rostros tras un baile de máscaras. Tomamos lo que nos interesa, un ojo, una pluma. Una mirada, una sonrisa sugerente. Lo importante es hacer soñar. Transformar lo rutinario en gran explosión. Hacer del big bang algo cotidiano. Agregarle música a la vida. Incrustarle acordes como diamantes. Piedras preciosas con las cuales ir tropezando. Lo que se ve aburrido hacia fuera puede ser un carnaval. Hacer ficción es analizar tu día como si fuese una hipótesis de una gran investigación. Tomar tus días y pasear por dentro de ellos. Quitar las máscaras a los rostros sorprendidos. Proponerle a esos sucesos ser personajes y hacerlos detonar. Puedes ser grande, decirle. Eres en apariencia pequeño, pero tu tamaño es grandioso. ¿Puedo utilizarte? Cuajas la experiencia. Distorsionas lo confuso y adquiere contornos. Tu materialidad brilla como el oro. ¿Puedo excavar en tus entrañas? Conocer a alguien es igual. El cerebro tiene que explotar. El corazón. Tiene que quedar inerme. Todo debe ser arrojado al asador. Es el todo por el todo. Llamar a la caravana completa y el despliegue absoluto de las fieras. Camellos y jirafas, con coronas. Leones con chaquetas. Elefantes con trajes de arlequín. Hienas y cebras haciendo equilibrio. Rinocerontes en círculos. La realidad nunca es realmente la realidad. Lo que se ve plano adquiere relieve al llamado de la ficción. Podemos pasar de largo, o no. Prefiero profundizar en los doce significados de una frase. En las doce posibilidades. En las cincuenta posibilidades. La incertidumbre tiene esa característica entrañable. Se abre el abanico y caben cinco caravanas dentro. Esas expectativas que perforan. Que pueden transformarse en capítulos, para que soñar no sea real. Para que imaginar sea real. Cada carro de la caravana esconde secretos. Sí llegamos al arte. No vamos alrededor porque alcanzarlo es quemarnos. Sí llegamos. Entramos en los carros. De eso se trata escribir. De eso se trata estar al servicio de la literatura. Entrar en los carros. No se puede ser espectador al borde del camino. Sin arriesgarse a la montaña rusa no hay novela. Arriesgarse a vivir es una montaña rusa. Es explorar el reverso creativo que nutre la ficción. Que organiza los elementos para que desarmen la instalación de todo lo físico en compartimientos estancos. La caravana debe ir para todos lados. Cambiar de rumbo si es necesario. Sorpresa y emoción. La ficción es crear una atmósfera a partir del reverso creativo distorsionado. El reverso creativo es lo que está dentro y lo que va sucediendo fuera. La ficción inventa. Pide prestado para encontrar la democracia en cada experiencia. En cada organización estampada en el mapa de lo real. La ficción corta el mapa en fragmentos y hace castillos de naipes hacia arriba. Ya nada está en su lugar. La ficción política no tiene que dejar las cosas en su mismo lugar. Porque a lo accidental nadie está obligado. Soñar es esa capacidad de hacer de lo accidental algo necesario. Guardar dentro del carromato la realidad vestida de fiesta. Si las cosas no vuelan me aburro enormemente. Esquivo la realidad que aplasta. La rutina impuesta me genera desesperanza. La rutina gris es inconvertible en ficción. Hay que evadirla como un obstáculo de terror. Como una mansión siniestra en tu camino de la que huyes despavorida. He escapado de esas rutinas. Sabía que terminarían con mi vida. Fui sabia, o el destino me ayudó. Lo que me fascina es esa realidad maleable que destella luces. Que tiene contenido esencial. Esa idea budista de que lavar la ropa puede ser único y una ceremonia me inquieta. No quiero ceremonias, quiero fiestas con fuegos artificiales. Tengo sed de lo más escondido. Lo que va a hacer detonar mi cerebro. Donde un día puede ser una sabana completa con fieras entre los pastizales. Siempre renuncié a las experiencias extremas. Me parecían contrarias a la vida. Mi radicalidad consiste en renunciar a la superficialidad. Si voy a vivir quiero que sea profundo. Quiero saber lo que significa. Quiero que las experiencias tengan la consistencia de lo esencial. He explorado artes y disciplinas. Los secretos escondidos son los que me dan la vida. El hecho de que la realidad se vaya transformando y que la rutina no estética se mantenga alejada. Lo trivial también sirve, pero no lo evidente. Dudo inmediatamente de lo que alcanzo muy pronto. Los desafíos me indican si voy por buen camino. A veces descubro un secreto y lo que viene después pierde la gracia, pero la realidad suele tener muchas capas y todo puede ser interesante. La iluminación es ese reverso creativo capaz de convertirse en ficción. Cuando observo algo interesante soy como un tigre observando a su presa. Puedo estar horas, días, años. Las personas con las que me relaciono son fuera de lo común porque constituyen potenciales personajes interesantes. Mientras más enredados en la realidad estén el interés aumenta. Todo lo marginal y creativo me encandila como si presenciara una epifanía. La locura contenida, no la locura real. Quienes lo dan todo por obtener una creación. La holgazanería me devasta. Lo realizado a medias. Me interesan las apuestas absolutas. Lo que va a modificar lo que existe. Lo convencional me saca de quicio. Con el tiempo me generan gran desidia las apuestas incumplidas. Quiero morir si he fallado. Quiero que las cosas sean sutiles, elegantes, y tengan sentido. Quiero que la bondad esté en todo lo que recorro a mi alrededor. Quiero una reciprocidad real sin la cual no comienzo nada porque quedo exhausta. Lo he intentado antes. Quiero que la realidad y la ficción compartan de manera recíproca. Que se inspiren una a otra. Nunca quiero que la realidad esté desnuda porque vine a otra cosa. Inventaré todo lo que haga falta. El reverso creativo es existir agotando todo el amor que hay en el alma hasta que termine por multiplicarse. Una pasión absoluta por crear precipicios en la sabana, por los cuales subir y bajar hasta volar y conocer los paraísos disponibles. Vine a lograr que la pasión sea el reverso creativo de la ficción que quiere independizarse. Vine a independizarme de la realidad. A dejar de colonizar, para respetar. A detener la colonización que se ejerce sobre mí. La ficción es el reverso creativo que se encuentra con la libertad. Nace la creación y la pasión se hace cuerpo y cerebro. Expandir la consciencia y agradecer en el alma. La ficción es el reverso creativo que se encuentra con la pasión. El carromato que explota para fundirse con el universo. Inventar los secretos que nos dan vida y compartirlos. La ficción es vivir dos veces. Incrustarle pasión a la existencia. Piedras preciosas y carnaval. La ficción es la verdadera vida.
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