24 de marzo de 2024

Poésie ! II

La ópera me hace llorar. La poesía es la única flor de mi vida. Soy un pequeño fragmento de la inmensidad. El alimento ha pasado a segundo plano, me nutro de arte. La poesía ha comenzado a revelarme secretos. El sol se esconde en el crepúsculo y sé que el día ha tenido la consistencia de un sueño de literatura. De una gran orquesta que desgarra el corazón de pasión. De un aria que me promete la redención. Que sube para mantenerse en un estado de esplendor. Esos últimos rayos de un día que no quiere irse. La vida es un gran coro que me dice que debo seguir adelante. Hacer mío ese fulgor que queda del día. He querido recorrer la existencia como quien recorre un gran convento con amplias ventanas rectangulares. La energía de la oración es lo que llevo en el alma. Jamás volver. Jamás mirar atrás. Buscar los secretos de la poesía. En el amor he encontrado poesía suficiente. En el arte. En las grandes orquestas. En los conventos con ventanas rectangulares que se abren hacia el valle infinito. He encontrado. La casualidad me ha nutrido. Mi vida es un aria de amor apasionado. Me paseo volando por senderos que descienden colina abajo hasta arias de amor desesperado. Pero el arte siempre me sostiene. Porque el amor es vínculo que hiere y nutre. Nunca nos aman exactamente como queríamos. Nunca amamos exactamente como querían los demás. Porque el arte todo lo gobierna. No son incompatibles, pero desean cosas distintas. Pero abren nuevos senderos. Para volar colina abajo. Mi única flor, mi única flor. Es el arte que gobierna. Soy presa de la literatura. Vivo en las entrañas de la sala de huéspedes. Escondida en el abrazo de los libros. Ese amor que todo lo ha alcanzado. No tengo otro afán que crear entrañas en mi cuerpo que resistan las tormentas. Que me lleven lejos bien arriba. No tengo otro afán que crear poesía. Que sentarme en esa silla roja con un libro para poder dar la sugerencia maestra. La que hará volar. La que será como la pasión del amor. Como la emoción de la ópera y sus senderos a explorar. Mi vida es una gran escenografía con vestimentas y luces. Donde cada personaje acarrea el milagro. Me atrae el arte como me atraen los hombres. Con una devoción de principiante. De acercamiento ingenuo y experimentado. Dirijo mi vida como quien dirige una orquesta, haciendo volar a la música. Invitando al baile cuando comienza el compás. No he querido otra cosa que atesorar las flores que he ido encontrando. Que honrar a todos quienes me han dado amor porque de eso he poblado mi literatura. No odio porque sé que el amor es difícil. A mí me habitan las orquestas y es suficiente. Las dirijo para que la colisión de las olas contra las rocas sea espectacular. Un manto de agua que haga olvidarlo todo. Olvidar que se es persona y en cambio se es arte. Quiero que mi libreto sea arte. Grandes orquestas. La poesía del amor que no se rinde hasta que nace algo. Única flor de mi vida, única flor de mi vida. 

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