19 de diciembre de 2023

La trama de la vida

La trama de la vida me persigue y yo inerme. Mi historia se construye de trazos que no me pertenecen. De decisiones que me caen encima. Se acaba el año y qué me queda. Libros que escribí y ya dejé partir. Viento que me despeina y lo veo alejarse. Un nuevo año para fundirme con el paisaje. Quisiera tal vez que no me persigan las decisiones ajenas. Quisiera que estés tal vez un poco más en mi tiempo. Todo lo que he poseído no ha sido mío en realidad. Tuve una apariencia de propiedad que tal vez me llevó por nuevos laberintos. Tal vez fue un señuelo que me dejó atada a libros sin sentido, o quizá el mayor sentido se manifestó en esos libros, portadores de frases a la deriva pero convencidas. Quizá vivir es imprimirle sentido a algo en un momento determinado. Dar todo de sí cuando alguna certeza golpea la puerta. Mantenerse firme ante la ventisca. Pedir perdón por todas esas veces que salimos por la ventana porque tenemos miedo. A veces tengo miedo. De no dar con la expresión correcta. De fracasar en mis convicciones. De no estar a la altura de los desafíos que yo misma me he fijado. No quiero salidas fáciles. Inventos mediocres. Complacencia barata. Quiero vencer a mis propios fantasmas. Dar la cara. Quizá vivir es entregarle sentido a dar la cara. Olvidar los simulacros. Las triquiñuelas pesadas en el fondo de apariencia liviana. No quiero perder mi tiempo. No voy a desfigurar mi tiempo para que se amolde a las circunstancias. Sé a lo que vine. Los nuevos desafíos me dejan inerme, es cierto. Pero les planto cara. Les propongo nuevas salidas, por la puerta delantera. Con la frente en alto. Amo lo que se me ha entregado. Amo a quien me ha entregado su vulnerabilidad. Las dudas nos constituyen sin gobernarnos. Vivir es tener miedo pero amar. 


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