20 de enero de 2023

Una bandada migró

Quisiera que el amor sea suave. Como un pájaro posándose delicadamente en una rama. Como el viento en las hojas. Quisiera que el amor sea asombro, como la literatura. Quisiera que el amor signifique algo. Que los leones recorran la sabana tranquilos. Que las águilas penetren el cielo con la serenidad de una cascada. Manadas, bandadas, al unísono. Quisiera que las flores conserven sus colores, formas y aromas. Que la destrucción sea la estrictamente necesaria. Para recomenzar cuando corresponda. Quisiera que el amor sea entrega y no miedo. Todos nos desplazamos por la existencia, como un flujo migratorio. A veces retrocedemos, a veces miramos hacia adelante. El cansancio es transversal. Yo quisiera que la solidaridad también lo fuera. En una semana estaré de vuelta en el frío glacial. Para relatar cómo se sentía el sol en la piel. Para recibir a los días que comienzan a ser más largos. Para albergar a mi vida que comienza a ser cada vez más ancha. Para trazar el contenido del destino. Para soñar con el amor real para todos. Una nueva comprensión de la vulnerabilidad. Pasiones que creen amor y no abandono. No tener que demostrar. Sólo ser. Quisiera que las sociedades y las especies sean más abiertas a la pluralidad y la diferencia. Cohabitación real y no fachada. Si los seres humanos no podemos entender a quienes están a nuestro lado cómo vamos a comprender a los animales que no emplean nuestro mismo idioma. De qué sirve intentar acoger a todos los seres vivos si no podemos empatizar con nuestra misma especie. Debiésemos ser mucho más exigentes. Amor real para todos.    

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