31 de enero de 2023

Mapas

Fui a la ópera. Antes de eso, tuve que conseguir una peineta. El primer día el frío me lo impidió. También conseguir alimento. Pero cuando falta, en el fondo de la despensa tengo siempre sopas de sobre. Son buenas. Tomé una de esas. Al día siguiente me dirigí en busca de una peineta, esta vez sí. Abrí los grandes mapas y observé el camino. Para estar segura de que no volvieran a faltar, conseguí dos. Pero sucedió algo extrañísimo. Cuando llegué a mi casa sólo había una. Acumular y ser precavida no siempre da los resultados esperados. Me encontré frente a la ducha con una sola peineta. Tal vez una es mejor que dos. Una de mis peinetas se me perdió en el camino. Se esfumó por arte de magia. Quizá tomó el desvío y se perdió en la nada. Quizá se fue flotando río abajo. Los grandes mapas mostraban cómo llegar a la peineta, pero no contenían información ninguna en relación a qué hacer cuando la peineta desaparece. No todo está en los mapas. Aunque sean grandes. Olvidé a la peineta perdida y busqué el camino a la ópera. Busqué el camino al éxtasis completo. Si tengo un pasado, pensé, aunque esté compuesto de peinetas perdidas, entonces un futuro es posible. Llegué a la ópera. Quiero que mi existir sea una puesta en escena maravillosa, que contenga todas las coreografías y los cantos más penetrantes. No quiero una vida a medias. El éxtasis completo o nada. Recordé que soy la ópera, el sentimiento que mata. La intensidad que rebana. Sinaïde afirmaba, en la obra de Rossini, ¡Sé fiel a la gloria, al estado y al honor! Yo estoy con Aménophis: No, sólo el amor enciende y reina en mi corazón. Yo estoy con Anaï: Dios, sostén mi corazón que vacila, ves mi temor, mi lucha, escucho la voz que me llama, pero sigo una huella infiel y voy al rumbo de sus pasos. Soy de la raza rebelde. Yo estoy con Aménophis: ¡Poco le importa a mi amor el brillo del trono!, te amo, y poseerte es mi única ley, estoy dispuesto a renunciar al trono, si no puedo subir a él contigo. Moïse: ¡no temáis a los poderosos del mundo! Eliézer: condúcenos a la playa, y salva del naufragio a tus fieles. Chœur: condúcenos a la ribera, objeto de nuestros deseos. Chœur: ¿Dónde está el socorro que nos has prometido? Eliézer: ¿Cómo luchar? Marie: ¿Hacia dónde huir? Consulté el gran mapa, para conducirme a la ribera, objeto de mis deseos. No hui hacia ningún lado. Me quedé entre las olas. Con mi única peineta y mi sopa. A la deriva me quedé, en el éxtasis completo. Soy de la raza rebelde y poseerte es mi única ley. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario