El presente es todo. El sol a punto de sumergirse en el agua. Luego las ideas se van a dormir y vuelven a despertarse al día siguiente. ¿Qué son las dudas? Pequeños altos en el camino. Pequeñas señales de alerta. Pequeños recordatorios. Llamadas de atención. ¿Quién somos? Un cernícalo mirándonos a los ojos. Ese halcón poderoso sin dudas posibles. Que partirá a dormir cuando se esconda el sol y despertará temprano al día siguiente. Antes que nosotros. Las mujeres interesadas en el cambio revolucionario, escribió bell hooks, se apresuraron a etiquetar el ejercicio del poder como un rasgo negativo, sin distinguir entre el poder como dominación y control sobre los demás, y el poder que es creativo y que valora la vida. Como a la mayoría de los hombres, afirma hooks, a la mayoría de las mujeres se les enseña desde la niñez que dominar y controlar a los demás es la expresión básica del poder. Aun cuando las mujeres no maten todavía en las guerras, no conformen la política gubernamental en igualdad de condiciones, prosigue bell, creen en la ideología dominante de la cultura, junto con los grupos dominantes masculinos y con la mayoría de los varones. Si las mujeres gobernaran, continúa, la sociedad no se organizaría de una manera tan distinta a la actual, solo si las mujeres tuvieran un sistema de valores diferente organizarían la sociedad de un modo distinto. Los temas en torno a los que los hombres y las mujeres sienten de manera distinta, ilustrados recientemente por la “brecha de género”, explica hooks, no constituyen un conjunto de valores diferente. La retórica feminista, advierte bell, que impone la idea del hombre como enemigo y la mujer como víctima posibilita que las mujeres evadan la labor de crear nuevos sistemas de valores. El sol ya partió, mañana, junto con su aparición, vendrán los nuevos sistemas de valores. Yo estoy con todos los seres vivos.
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