19 de enero de 2023

Un cierto destino II

Quizá nuestro destino para sobrevivir, como conjunto de especies cohabitando, es la solidaridad. Soy un ave que migra cuando cambian las estaciones. Busco el calor y la luminosidad del sol. Abrazo la solidaridad. Vivo en el movimiento. Agradezco a las aves que me recuerdan que la condición de las especies es el nacimiento y la muerte. Que las alas se adquieren compartiendo y cuidando. Creando estelas en el cielo que nos liberan y nos mantienen en vida. Las aves se desplazan para sobrevivir. Yo me desplacé para vivir. Soy la ave del movimiento constante. Amo este planeta que tiende redes. Atesoro cada criatura como parte de mi composición. Mis raíces son todos los seres vivos. Los libros están creados de cientos de pájaros en movimiento. Mi destino son los libros y el movimiento de los pájaros. Mi destino es la solidaridad. Nuestro destino es la solidaridad. Movernos para alcanzarla. Los pájaros se desplazan por una cierta especie de amor. Amor a la vida y a la sobrevivencia. La solidaridad es amor a la vida y a la sobrevivencia. Nuestro destino no es morir. Vivimos con ese límite, con esa consciencia, pero estamos programados para existir. Estamos absolutamente programados para amar. Para cuidar y abrazar. El odio es miedo y difumina nuestro destino. La pasión es lo que nos mueve. Pero la pasión crea, cuando destruye no es pasión, es desamor disfrazado de temor. El amor está en nosotros y no es necesario hacerlo depender de personas específicas. Si podemos entregarlo nos será dado. Puesto que de reciprocidad está programada la vida. Nos otorgan la posibilidad de estar aquí y luego nos convertimos en tierra y en lluvia. En nubes, estrellas. Ciclos, como los flujos migratorios. Todos vinimos a iluminar. Nos desplazamos a estrella. Vamos avanzando como las nubes. No quiero olvidar que soy un proceso migratorio en medio de otros miles de procesos migratorios. Migrante y refugiado es lo mismo. Seres vivos tratando de vivir y sobrevivir. Lo que quizá debemos intentar suavizar es el desamor camuflado de temor. Un respeto irrestricto por todos los seres vivos es nuestro destino. Las medias tintas son involución y catástrofe. Vivos nos queremos.    

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