Ahora caigo en cuenta lo traumático que es que dos de mis ex parejas que más he querido se hayan muerto. Quedan otras cinco, afortunadamente. Pero claramente las cosas cambian sin vuelta atrás después de eso. El tiempo queda sin duda suspendido. Pierde sentido, materialidad. Pierde coherencia y realidad. No salí con Grégory, le dije que estaba agotada, lo que era cierto. Había sido un largo día. El día anterior había caminado la ciudad completa después de una reunión. Necesitaba ver las calles, la vida, el espacio público, el movimiento. La existencia entre libros es extraña. También las cosas pierden materialidad. Pierden realidad, una cierta dimensión de la realidad. La vida en el arte, al menos en la literatura, está totalmente falseada. Una cree habitar castillos y combatir dragones. Hay algo de eso, pero hay más. La literatura es sin duda un refugio, aunque sea ese mismo refugio el que te ataca sin misericordia cuando estás más a la deriva. Cuando crees que un libro va tomando forma, y luego eres todo dudas. Grandes polémicas surgen de temas que ni habías pensado. Escribir ya es bastante complicado, para que ahora surja que hay personas que recurren a las máquinas para hacerlo. A mí eso ni se me ocurriría. No empleo máquinas para nada. Pluma, papel, libros físicos. Delinear las palabras en un ordenador, buscar de cuando en cuando información en la gran red, pero sin jamás recurrir a robots que me resuman nada. Jamás se me ocurriría anotar una frase o idea que no es de mi propio cerebro sin expresar dónde la adquirí. Es extraño, leo todos los comentarios a esta polémica y es como que sucede en el mundo de al lado, en algún otro planeta al que no he accedido, ni me interesa acceder, esa es la verdad. Me parece un atajo inconducente. La literatura es frágil, es difícil, es complejísima, para avanzar con muletas, no se puede ser humano y no enfrentarlo. Creo que no hay caminos breves, en este oficio. Es largo y doloroso. Además está toda la ideología que se nos viene encima, que nos lanzan encima, para criticar el trabajo, argumentando que no se trata de eso, sino de la calidad de la literatura. Hay muchas personas enojadas de que los temas cambien, de que haya espacio para otras cosas, y argumentan que entonces eso no es literatura. Por dios, es absolutamente literatura, lo que duele es tener menos tribuna, menos elogios, menos espacio, porque ahora hay otrxs que también quieren decir algo. Es triste de ver, y por otro lado da como escozor o ternura, de que sea tan evidente que la democracia les molesta. De que estaban contentos antes cuando era posible dominar sin interrupciones. Otra literatura se abrió espacio. No lo quieren escuchar, insisten en criticar, pero es que no comprenden bien, o quieren que no se comprenda, eso es tal vez. Pero está claro, y significa que no había espacio para otras cosas, eso es todo. Yo soy mucho más feliz desde que leo a autoras mujeres principalmente, en esos libros he ido encontrando todo lo que necesitaba, lo que soñaba, lo que intuyo, lo que me hace sentido. Lo otro estaba bien, pero faltaba algo, siempre faltaba algo, en el fondo sabía que no me estaban hablando a mí, y eso se siente. Ahora sé realmente qué es la literatura. Ahora me interesa mil veces más, ahora es un gozo perpetuo, algo real, algo vivo, algo que me alcanza, que me completa. Estoy en casa, siento gran serenidad. Es como que de pronto existo. Existimos. Ahora caigo en cuenta cuán aburrido era leer, en comparación al placer actual. Eso que antes, ya era fantástico, pero ahora es como una explosión de estrellas. Leo y no lo puedo creer. Lloro de emoción constantemente. Todo está en esos libros. Mi existencia completa, todo lo que me compone, si voy uniendo los fragmentos. Los que lloran por lo que había y ya no está, no tiene sentido, lo otro sigue estando, lo que pasa es que ahora hay más opciones. Parecen niños con berrinche, porque tuvieron que prestar los juguetes, tuvieron que compartir. Duele, puede ser, era más entretenido jugar solo tal vez, jugar con el compañerito que quería jugar a lo mismo. Hey, era aburridísimo para los demás, mirar sin poder jugar. Ahora que nos tomamos los libros, todo fluye maravillosamente. Los comentarios, eso no es literatura, o no es literatura de calidad: al diablo con eso. Lo que les duele es la democracia. Haber perdido terreno de dominación. Quién va a decidir qué es la literatura de calidad.
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