30 de abril de 2026

La expedición sigue XIV

Quién dijo que todo está perdido, canta Fito Páez, yo vengo a ofrecer mi corazón. Nos reunimos con Parchadxs a hilvanar el presente. Porque el presente hay que hilvanarlo. Atar esos cabos que se van escapando, que son casi todos. Esas fuerzas contrarias que quieren constantemente desarmarnos. No diremos que la contienda es equilibrada. Nunca hemos aspirado a eso porque es algo que no conocemos. Pero entonces la utopía cómo. Esa la llevamos adentro. La encontramos en lo más profundo de esos territorios que nos vieron nacer. Con más ahínco decimos deben unirse esas tierras lejanas, esas tierras sumergidas, en el presente unirse esas tierras, en el presente hilvanarse, porque nuestra exclusión está orquestada a lo largo y ancho. Es como que no nos diéramos por enteradas, como quien escucha llover, es lo que aprendimos, cuando se conoce la utopía no se olvida. Nos marginan pero hilvanamos. Funciona, aunque no lo parezca. Ya es como que estamos aquí con otra disposición. Con mayor impulso recordamos esas tierras que nos vieron nacer, compartimos los detalles, hacemos parte a lxs demás de nuestros avances y retrocesos, y la escena queda imaginada, es una de la resistencia y la alegría. Ofrecer el corazón implica un esfuerzo que conocemos, pero así es como construimos, entregando ese tiempo y nunca dando un pie atrás. Lo esencial está en ese intento activista feminista y antirracista. Comprender quiénes somos y nuestros derechos. Sobre todo las mentiras dejarlas de lado. La voluntad mezquina, sombría y delirante de seleccionar a los seres humanos y de aprovecharse del desequilibrio de poder para mantener esas ideas racistas que es de lo más oscuro que poseemos. Hilvanando les hacemos frente en todo sentido. El significado lo descubrimos a continuación. En cada conversación se va revelando una porción de esa verdad que poseemos. Que es lo más lejano a esas ideas racistas. Nos hemos dado cuenta en el camino, sobre todo ahora que en nuestro encuentro descubrimos que nos constituye la misma expedición. Ahora entendemos perfectamente lo que estamos haciendo. Entendemos por qué estamos aquí y por qué nos reunimos. Por qué han querido doblegarnos y quebrarnos para fines que no tienen que ver con nuestros fines. Los tenemos, sin embargo. Hacer de esta inmensidad terrestre un lugar donde no nos exploten y nos maten. Donde no se destruya el medio ambiente ni ninguna especie por objetivos miserables. La herida está abierta pero la vamos parchando y luego ya estamos en otra cosa: transformar esto que ha querido llamarse el lugar de todxs. Al pie de la letra creemos en estas palabras. Sabemos que nadie está por sobre nosotrxs. Ni estamos nosotrxs por sobre nadie ni nada. Si hay que seguir insistiendo, lo podemos hacer. Desde el principio supimos que veníamos a ofrecer el corazón. La expedición, con un ánimo nuevo, sigue. Nada está perdido, y vinimos a ofrecer nuestro corazón. El planeta nuevo ya está aquí, en el corazón. 

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