25 de abril de 2026

La expedición sigue V

Tal vez lo que me tiene más feliz es que no sabía lo que estaba haciendo: ahora sí. Trece años sumergida en este continente y todo se ha cristalizado ahora. A mis 45 años, la iluminación. A ritmo de Jazz. Fue de un momento a otro. Comencé el año con esta pregunta: qué estoy haciendo aquí. Era un 20 de abril: llegó la respuesta. Trece años en la balsa, y así, 1, 2, 3, redacté el índice completo de una vez de la gran obra. De la tesis novela de nuestras vidas. La necesidad del viaje es la independencia, la autonomía, la libertad. El estado mental perfecto es la falta de distracciones y el sol. Cuatro años de silencio y soledad para ese momento. Escribir es una especie de trance. Una invocación, un frenesí. Un dejar salir, autorizar a la verdad. Puedes llegar, decirle. Es tu momento, aparece. Están creadas las condiciones. Siéntate en esta terraza a admirar el sol en el río. Los árboles con las hojas recién brotadas. Los cisnes emergidos. La música interior inserta en la naturaleza. Ahí estoy yo. Inserta en mi naturaleza y en la naturaleza. El trance de seguir el propio camino como barco raudo por el río. Fusionarse luego con la inmensidad. 

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