En estos tiempos aciagos hay que escribir para desarmar. Lo armado. Lo que perfora. Hay que escribir siempre. Pero a veces más que nunca. Cuando el odio gobierna. Es acaso escribir un consuelo absurdo. Una herramienta inútil. No. Los tiempos aciagos se enfrentan con toda la humanidad que hay en nosotros. Somos muchos más los que creamos que los que destruimos. Decir y actuar es imprescindible. Decir y actuar. El valor de cada persona es equivalente. Personas todas. Con nombres, caras, historias, sueños. La información disponible no debe hacer diferencia ninguna. Ahora hay que actuar y detener esto, mañana será muy tarde.
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