4 de octubre de 2023

Corazón elástico

Quizá tenemos un corazón elástico, como dice Sia. Un corazón que olvida y perdona. O recuerda pero puede seguir viviendo. Un corazón hambriento. Que quiere ser perdonado. Un corazón sediento como en un desierto interminable. Quizá somos solamente un corazón de rodillas. Que quiere liberarse de toda culpa y remordimiento. Un corazón capaz de cualquier barbaridad. Un corazón certero pero errante. Quizá vamos por ahí deshaciéndonos. Vagando por las avenidas infinitas. Sin nunca llegar a casa. Buscando algo todavía no inventado. Quizá sólo queremos descansar de la llovizna. El corazón elástico se estira y cree haber llegado. Pero la creación es el borde eterno. Creamos criaturas y luego nos dan la espalda. Porque todo eran proyecciones en la sala oscura. No podemos aceptarnos a nosotros mismos ni a los demás. Todo es exigencia. Todo es ir a tientas. El corazón elástico haciendo un esfuerzo. Pero la sala está vacía. La ciudad desierta. El corazón elástico en la entrada del cine. Pagando la entrada. Para ver la película muda. Los subtítulos que no entiende. Las muecas en la pantalla. Los bailes veloces. Los finales felices y las tramas ocultas. Los finales tenebrosos. El corazón elástico aprendiendo. Sin rendirse. El corazón elástico quiere ser lluvia. Quiere unirse a la tormenta para que esta acabe. El corazón elástico no puede más. No se explica cómo empezó todo y no sabe cómo terminará. Deja de lado la película y escribe libros. Se estira aún más. Decide que la incertidumbre es su reino.  

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