13 de septiembre de 2023

Muy feliz cumpleaños, amado Papá

Un 22 de septiembre en 1946 nació Francisco Antonio Balart Salamero, en Santiago de Chile, de padres y abuelos catalanes. Treinta y cuatro años después se convertiría, para mi inmensa fortuna, en mi padre. Qué es un padre, en mi caso. Alguien incondicional que me ayudó a forjar un camino conforme a mi pasión. Tal vez la pasión existe en uno desde siempre o tal vez se va construyendo de a poco con la repetición de ciertos gestos que van trazando una ruta con amor. Mi infancia transcurrió así: mi padre compraba las colecciones completas de libros que tenían ciertas editoriales de acuerdo a la edad de los niños. Cada colección tenía un color conforme a este criterio, no recuerdo los detalles, pero por ejemplo el blanco para los niños más pequeños, el naranjo para los un poco más grandes, el rojo para los preadolescentes, y así. Recuerdo que también había unos azules y unos verdes, o tal vez no. Lo importante es que mi papá los guardaba en el armario, y cuando llegaba a la casa después del trabajo, sacaba uno, y me decía que me había traído un regalo. Me iba pasando de a uno. Me llegaban por lo tanto, todo el tiempo, libros, uno a uno, las colecciones completas. Yo no sabía que estaban todos guardados en lo alto del armario. Me parecía fascinante que cada día pensaba en mí y me traía un libro. De esa manera me leí las colecciones completas, unas aventuras espléndidas, que me hacían muy feliz. Mi vida transcurría la casi totalidad del tiempo en mundos imaginarios, que estaban en los libros, o en mi imaginación, o en la realidad, que nunca era totalmente la realidad. Las cosas siempre han volado en mi vida, como cuadros de Chagall. Aún hoy no hay caso, no se quedan quietas, siempre van por los aires. La disciplina nunca tuvo un verdadero efecto. Tampoco lo hurté porque mi padre no es amigo de las imposiciones sin motivo. Además de los libros, nos regalaba miles de juguetes interactivos, como zancos, raquetas y pelotas. Tuve una infancia muy feliz y llena de historias y juegos. En qué momento nace la creatividad. ¿En la infancia? Tampoco lo hurté, mi padre es creatividad pura, él hace todos los diseños de las salas de baño que vende, junto a mis amados hermanos. Belleza excelsa, que además es ecológica. Admiro sin límites el trabajo que hace mi padre y mis dos hermanos. Cuando mi padre era joven partió a estudiar a Estados Unidos de Norteamérica, donde fue aceptado en una prestigiosa universidad, pero no pudo materializarlo hasta muchos años después: no tenía el dinero para pagarla ni hablaba el idioma. Esta experiencia lo marcó tanto que siempre nos dijo que él haría todo lo que estuviese en sus manos para pagarnos los estudios. Siempre que quisiéramos estudiar, él lo costearía. De nuevo, mi padre apoyando el camino. Uno se olvida a veces de dónde vino y por qué está donde está. Sin duda hay esfuerzo propio. Pero yo no me olvido nunca. La literatura vive en mí gracias a mis padres, que me mostraron un camino de belleza y entrega. Eran muy estrictos. No dejaban pasar ni el viento. La única vez que me dijeron, en mi vida, estamos preocupados porque estás estudiando mucho, fue para el examen de grado de derecho. Lo viví como un triunfo. Nunca, pero nunca, había sido suficiente. No me quejo, eso probablemente también me dio la disciplina que exige escribir, una soledad absoluta sin redención posible. El silencio más profundo desde las tinieblas más oscuras. Escribir es llegar, todo el tiempo, hasta las últimas consecuencias. Un poco más allá, un poco más allá, cada vez, hasta que crees que vas a perder el juicio, y luego no. El resultado es tu cerebro tal vez un poco más dañado, el alma cáustica, y textos que en realidad no tienes idea si van para algún lado o no, pero intuyes que el intento vale la pena. Un día, no hace muchos años atrás, mi papá me contó que estuvo internado en un centro de reclusión para inmigrantes en Nueva York esperando ser deportado, cuando volvía desde Europa a Miami, donde vivía. Tenía veintitantos años cuando le ocurrió esto. Yo llevaba ya varios años trabajando por los derechos de los niños migrantes cuando me enteré de esta historia. ¿Por qué no me habías contado, papá? Cuando me contó, él no podía parar de llorar, me partió el corazón. Un primo suyo lo sacó de ahí pagando una desproporcionada fianza que logró recolectar. Su agradecimiento era impresionante. También nos influyen en nuestro camino las historias que no nos cuentan. Llevamos con nosotros, para bien o para mal, una lista infinita de vivencias y de historias. Lo más increíble que le ha ocurrido dice mi papá, es mi mamá, con quien lleva casi cincuenta años casado. Con altos y bajos, como la vida, han llevado adelante un amor precioso, que ha sabido ir sobrepasando todas las pruebas, que no han sido pocas. Se acompañan de una manera sorprendente, y lo pasan muy bien juntos. Yo me alegro que se tengan el uno al otro. Me deja tranquila. E intento pasar el mayor tiempo posible con ellos cuando voy a Chile. Son extremadamente cariñosos y me alegran la vida de una manera que lo arregla todo. Me hacen feliz, en esa casa llena de flores y pájaros, que vuelan. Te adoro, papá, gracias por todo, que seas muy feliz, y cada paso que damos es contigo, tu generosidad no tiene límites. Te adoro, papá, existir es fiesta por tu entrega y esfuerzo constante. Gracias por tu amor y tu impulso a la creatividad. Te debo mi vida completa, muy feliz cumpleaños.    

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