26 de septiembre de 2023

El doble

Años atrás fuimos al carnaval de Oruro, en Bolivia. Un carnaval impresionante. Inolvidable. De lo que quisiera hablar aquí es de una situación particular que nos sucedió en aquella aventura. Nos quedamos en un hotel, en Oruro, claro, donde transcurrían estos bailes maravillosos. Cada vez que estábamos en la entrada del hotel, por alguna razón que desconocíamos, nos observaban. Al principio no le dimos mucha importancia, además que no era tan claro si era una casualidad o había un verdadero motivo para inquietarse. Tal vez la poca costumbre a esa cantidad de oxígeno por la altura nos estaba afectando y veíamos cosas donde no las había. No había seguridad. Pero luego empezó a ser más evidente que éramos el objeto de las miradas de personas que se acercaban al hotel, con objetivos que desconocíamos. Luego un día se acerca una persona y le pide un autógrafo a mi hermano. Nos miramos entre todos sin entender mucho. Mi hermano firmó y a continuación nos dijimos: qué fue eso. Quisimos indagar con el personal del hotel qué era lo que estaba sucediendo. Dimos con la información. En ese mismo momento, se estaba quedando en el hotel una banda de música que iba a tocar en el carnaval, y sucedía lo siguiente: el vocalista era exactamente igual a mi hermano. Por lo que pudimos percatarnos, la banda tenía una gran cantidad de fans, que venían a ver si podían encontrarse con la banda, y ahí estábamos nosotros, que teníamos al doble de la persona que buscaban. Por lo que hicimos pequeñas insignias con la cara de mi hermano y nos pusimos en la puerta a firmar autógrafos y a distribuir pequeños prendedores. Se armaban largas filas. Teníamos mucho trabajo. Un día llegó la persona en cuestión y viendo a mi hermano, no supo si se había desdoblado o qué. Tuvo dudas. Los fans miraron hacia la persona que venía llegando y entraron en pánico ante este despliegue de magia negra. Comenzó el gentío a correr en todas direcciones como una gran avalancha con exclamaciones de confusión y algarabía para los más osados. Tuvimos que dejar de lado nuestro trabajo. La batahola y desorientación era máxima. Los dos personajes, que eran tal vez uno solo, se miraron a los ojos, y de ahí en adelante no pudimos saber cuál era cuál. Pero el verdadero ¿cuál era? estaba confiado. A las personas dejó de importarles esto. Hicieron dos filas. Ambos firmaban y se tomaban fotografías con los fans. En el concierto se turnaron. Ya no había confusión ni algarabía. Eran indistinguibles uno del otro. Era el mismo ritmo. La melodía y la armonía no las pudimos encontrar por ningún lado. 

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