[Al
fin solos (Almendra en Barcelona, Amande à Lyon), 2014]
Despedida
Sometimes said it’s sun time
Let it sunshine on my mind
Healing I need healing
A good feeling I can shine
Feel it like you can see it
Like you can dream it in your mind
All the same it’s conscience waiting
Cross the line, Cross the line, Cross the line
EDWARD SHARPE, Come In Please
Queridos amigos y amigas,
En una
semana y dos días estaré (espero) sentada en un pequeño asiento de avión. Cuando
uno cree que ha aprendido a vivir, de alguna manera la sensación de estar una
vez más dentro de la crisálida, te demuestra que eso que habías visto no era lo
que creías. Como ir caminando por un puente colgante que de pronto se convierte
en aire, y ante eso solo queda aferrarse a las nubes, que no tienen respuestas.
Existen distintos tipos de abismos. Unos que son simplemente negros, y en los
que no hay nada, y otros en los que el desconcierto está instalado como una
bruma que lo cubre todo, y no es posible ver mucho más allá. A veces, como me
sucedió a mí, un día, hay unos pequeños brotes en las ramas de los árboles, y
cuando las flores se abren, la esperanza se sitúa firme en el corazón,
volviendo al lugar donde una vez había estado. El pecho se entibia, y la serenidad
y el amor fluyen como miel, como una música de Chopin, como un día asoleado que
te desgarra de pasión. Entonces sé que había que seguir aprendiendo a vivir, y
me reconcilio con los ritmos zigzagueantes de la vida. Ahora que los vientos me
llevan a otro lugar, creo estar saliendo de una crisálida que marca el inicio
de la segunda parte de mi vida. La anterior, que he tenido la suerte de
protagonizar hasta ahora, estoy guardándola en un cofre, con dedicación, con
agradecimiento, y hay una sola cosa que llevaré conmigo, y es el amor de todos
ustedes, y cada uno de los gestos, que están recordándome siempre, que vivir es
la experiencia más maravillosa, y que nunca, nunca hay que perder la esperanza.
Quizá no he aprendido a vivir, pero lo que he vivido no ha sido en vano, porque
los conocí a ustedes, y cada uno me ha mostrado algo del mundo y de la vida que
no sabía, o que construyó una parte de lo que soy, dándole nuevas formas y
colores. Lo que me inunda ahora es agradecimiento, y profunda gratitud por el
hecho de que la vida, luego de desorientarte, se encargue de mostrarte toda la
belleza que hay en ella, y todo lo que vale la pena caminar por sus escarpados,
y al mismo tiempo amables, senderos. Todo depende de los ojos que la ven.
Ustedes me han hecho siempre querer compartir un poco de toda esa belleza que
veo, y salir de mi constante nave espacial en la cual habito, disfrutando, con
mi felicidad expansiva, y mi existencialismo penetrante. Les agradezco también
por seguirme el ritmo, por reírse conmigo, por todo el respeto, la profunda
compresión, el cuidado, el apoyo y el amor. Hay algo realmente impagable, la
confianza de la comunicación auténtica y genuina. Sentirse alineado estando con
alguien. Lo bueno de ordenar antes de partir, es poder lanzar por la ventana
todo lo que no vale la pena, y yo no necesito mucho, solo la lealtad que
ustedes han tenido conmigo, esa también va en mi maleta, dándome un calor que
entibia mi corazón. Lo que pido es que la belleza esté también en sus
corazones, y que la salida de la crisálida, cuando les suceda una y otra vez,
tenga magia, y tenga una razón. Mis ojos, mis oídos, mis manos, y mi corazón,
estarán siempre atentos para lo que ustedes tengan que expresar, para lo que se
precise, y espero poder estar siempre en el lugar que se requiera para detener
una avalancha, encender una llama, soñar con lo imposible, o simplemente darle
color a lo cotidiano.
Paz y
serenidad para todos.
Mucho
amor y hasta pronto.
Almendra