(Du und ich. Almendra, la passion et le
désespoir, 2015)
Cambiar el mundo amigo Sancho, que no es
locura ni utopía, sino justicia
Me
parece que sólo debería leerse aquellos libros que nos muerden o nos pican. Si
el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué
leer?, ¿para que nos haga felices, como tú me escribes? Vaya, nosotros seríamos
igualmente felices si no tuviéramos libros y los libros que nos hacen felices
podríamos, de ser necesario, escribirlos nosotros mismos. Tenemos, al
contrario, necesidad de libros que obren sobre nosotros como una desgracia con
la cual sufriéramos mucho, como la muerte de alguien a quien amáramos más que a
nosotros mismos, como si estuviéramos proscritos, condenados a vivir en las
selvas lejos de todos los hombres, como un suicidio –un libro debe ser el hacha
que quiebre el mar helado en nosotros.
FRANZ KAFKA, carta a Oskar Pollak
Me
encanta, si no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?, un
libro tiene que ser un hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro. Que
cambie nuestra vida de alguna manera, nuevos mundos que otorgan nuevas
esperanzas. Otras miradas, nuevas inspiraciones. Una inyección de pasión
directo a las entrañas, sin vuelta atrás.
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