11 de abril de 2016

Los cisnes

(Du und ich. Almendra, la passion et le désespoir, 2015)

Los cisnes

Corría hoy en la misma dirección del río, desbordada de ideas, como la mañana, atestada de esperanza, en quince minutos había pintado un gran cuadro, bailado flamenco, enseñado español, escrito cinco textos, estudiado en Alemania y fotografiado varios árboles. Al final del trayecto, cuatro gigantescos cisnes me dejaron sin habla. Detuve mi caminar. Se mantuvieron impasibles, pero supongo que alerta, estáticos y preparados para partir en caso de necesidad. Pensé: al final de un camino de sueños, algo queda, algo se cristaliza como ya ejecutándose, como que estuviera ya llegando. Luego partí, de vuelta por el parque, con esa sensación de tarde, de realidad, de día que acaba, y de sueños incumplidos o por cumplirse, pero con la flecha del esfuerzo, siempre presente como ir río arriba, la flecha de la resignación, siempre insípida y perdida, la flecha de las circunstancias, nunca del todo clara y cargada de azarosas concurrencias. Quizá estoy llegando a algún lado, pensé. Quizá estoy estando en algún lado. Quizá todo eso que estoy ahora, cuando llegue la noche será nada. Quizá todo puede desvanecerse en el aire como correr al parque y ser otra al volver.


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