(Du und ich. Almendra, la passion et le
désespoir, 2015)
Los cisnes
Corría
hoy en la misma dirección del río, desbordada de ideas, como la mañana,
atestada de esperanza, en quince minutos había pintado un gran cuadro, bailado
flamenco, enseñado español, escrito cinco textos, estudiado en Alemania y fotografiado
varios árboles. Al final del trayecto, cuatro gigantescos cisnes me dejaron sin
habla. Detuve mi caminar. Se mantuvieron impasibles, pero supongo que alerta,
estáticos y preparados para partir en caso de necesidad. Pensé: al final de un
camino de sueños, algo queda, algo se cristaliza como ya ejecutándose, como que
estuviera ya llegando. Luego partí, de vuelta por el parque, con esa sensación
de tarde, de realidad, de día que acaba, y de sueños incumplidos o por
cumplirse, pero con la flecha del esfuerzo, siempre presente como ir río arriba,
la flecha de la resignación, siempre insípida y perdida, la flecha de las circunstancias,
nunca del todo clara y cargada de azarosas concurrencias. Quizá estoy llegando
a algún lado, pensé. Quizá estoy estando en algún lado. Quizá todo eso que
estoy ahora, cuando llegue la noche será nada. Quizá todo puede desvanecerse en
el aire como correr al parque y ser otra al volver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario