25 de febrero de 2016

Anclas busco

(En el bosque y todos sus rincones, 2008)


Anclas busco


Anclas busco
Cables a tierra
Algo que me indique que aún respiro
Alguna señal de que vivo todavía
Una entrega genuina que lo pruebe

Caminar lento tengo
Agotamiento
Término del fin de semana y cansancio que no me abandona
En mis piernas y brazos lo siento
La semana que se avecina veo y montaña parece
Cinco son los días que tengo para escalarla y cruzar
La miro y sólo quiero llorar

Estampidas siento
Pasar las veo
Dejando destrucción a su paso
Tierra en los ojos
Heridas abiertas

Destellos escucho
Dudas que me persiguen
Diálogos que imagino
Voces que me gritan
Preguntas que me ametrallan
Respuestas que escudriño
Anestesias que invento
Desesperanzas que aterrizan

Hijos de la soledad encuentro
Planicies vacías
Pastores perdidos
Ovejas sin rebaño
Desolaciones en las venas
Andariveles abandonados
Nieves que no se derriten
Pueblos deshabitados
Muertes que se perciben

Fatiga recojo
Dormir anhelo
Tensión en los hombros
El cuello pidiendo ayuda
Grito en silencio
Me detengo y me siento
Me estiro en las veredas

Con el dolor tropiezo
Con agujas colisiono
Con jeringas de nostalgia
Con pócimas de melancolía
Cartas olvidadas fuera del baúl
Suspiros enredados en las ramas de los árboles

Con ahogos me enfrento
Pérdida de los colores
Desánimos se me oponen
Ganas de que todo se detenga
Con la desolación me reúno
Con el laberinto sin salida coincido
Con la falta de solución converso

En esos días
De anclas, estampidas, destellos y ahogos
Nada digas
Quédate a mi lado
Y recibe mis lágrimas como flores.


Libertad y soledad es lo que tengo

(En el bosque y todos sus rincones, 2008)


Libertad y soledad es lo que tengo


Libertad y soledad es lo que tengo
La sensación de viaje, de itinerancia

Me siento en este banco, al pasar
Con un café en la mano

Un poco de sol me alcanza
Respiro hondo

Soy dueña de mi tiempo
Soy dueña de mi espacio

Voy donde quiero
Llego a mi casa a la hora que gusto

Porque nadie me espera
Porque mi vida es un viaje


Los escenarios han sido míos

(En el bosque y todos sus rincones, 2008)


Los escenarios han sido míos


Muchas veces me expuse.
Los escenarios han sido míos. Todo lo di.
Tras bambalinas, nerviosismo y confusión.
Delante de ellas todo en su medida, cada paso, cada nota, perfecta.


Despidiendo al amor ingrato: caer, aterrizar, levantarse

(Menos locura y más romanticismo, 2013)


Despidiendo al amor ingrato: caer, aterrizar, levantarse


Uno se entrega entero
Cuando se ha de querer
No me di’ de a pedazos
Migas pa’ recoger
Ay!
Camila Moreno, Ay!

Deja que me vaya por siempre con el viento
Deja que me espante el soplo en la canción
Dulce marcha el fuego en tu corazón
El pulso en mi palma ya tiene su propia voz
Camila Moreno, Cae y calla

Caer. Aterrizar. Levantarse. De pronto una canción que te entrega una claridad inusitada. Llenarse de una fuerza insospechada. Nueva. No la había sentido antes.
¿Dónde estás?
No existes.
Eres una gran nube, inasible. Flotas por el cielo, sin sustancia. ¿De qué estás compuesto? Veía un cierto material del que estabas formado, pero ahora veo que no es real. ¿Lo inventé yo? ¿Qué eres? ¿Quién eres?

Caer-aterrizar-levantarse. La nube sigue ahí. Ahora veo que era una nube. ¿Pero cómo, es la misma de hace tantos años? Sigue ahí, idéntica, inmóvil, no va hacia ningún lado. Y está exacta que antes. ¿De qué está realmente hecha? Sólo veo aire.
Le pregunto: ¿Hacia dónde vas? ¿Qué quieres? ¿Cómo es tu nombre? ¿Qué buscas? No hay respuesta. Espero. Unos minutos. Espero más. Varias horas. Meses. Sigo ahí. Años. Esperando. No hay respuesta. Aire. Solo aire. Quizá era solo eso. Aire. Alargo la mano, no hay nada.

Caer, aterrizar, levantarse. ¿Alguna vez avanzas hacia adelante? Hay varios paisajes, asuntos por descubrir. ¿Tienes miedo? No, tranquilo, es posible avanzar. A veces hay que llorar, sí. A veces hay que querer, sí. A veces odiar. Pero hay que elegir. Hay que hacerlo. ¿Tienes miedo? Mira, para querer, hay que sacarse el corazón y dárselo a otra persona. A una sola. Y entero. Sacárselo. ¿Tienes miedo? Las personas no muerden, tranquilo. ¿Por qué me estás dando esa poca sangre? No, así no se hace. Es todo el corazón, ya te dije. ¿Ese poco? La semana pasada me diste otro poco. No, no quiero. No es así, ya te dije. ¿Qué hago con esta poca sangre? Mira, se me va entre las manos. Ya no sé ni dónde está, se evaporó. ¡Como la nube! ¿Tú eras la nube? Esa que estaba fija en el cielo, afuera de mi ventana. ¿Eras tú? Estaba tan estática. Parecía inerte. Le pregunté qué esperaba, pero no obtuve respuesta, y esperé harto, mucho, créeme. Un día le pregunté si me quería, si acaso por eso se quedaba afuera de mi ventana, quieta, como esperando. Pero tampoco respondió. Pensé que era muda. Pero no estoy segura. Creí escuchar que balbuceaba algo, parece que dijo sí, pero fue bajito, bien bajito, no estoy segura si fue eso lo que quiso decir. Y luego le pregunté si quería entrar un rato, acompañarme en la terraza, descansar, quizá le saliera el habla, pero no, ni se movió, ni dijo nada más. Eso fue todo. ¿Eras tú? No lo puedo creer.

Caer/aterrizar/levantarse. Mira, estuvo tanto tiempo ahí que terminé por enamorarme de ella. A pesar de que no decía nada. Al preguntarle algo, la veía indecisa, pero claro, yo sé que la vida a veces es confusa. No quería presionarla tanto. ¿Tenía miedo de que se fuera? Pero ella nunca preguntaba nada. Parecía un monólogo. Y yo veía que a veces hablaba con otras. ¿Nubes? No eran nubes parece. Eran personas. También les daba un poco de sangre. ¡Ahora caigo en cuenta! Era la misma nube, ¡y también les daba sangre a ellas! Ahora entiendo, tienes razón, era la misma, y yo vi que le dio sangre a varias. Más de una, te lo juro. ¿Si alguna vez le dio el corazón a alguna? No que yo haya visto. ¿Tú qué crees? Quizá no lo vi y sí lo hizo. Pero a mí también me daba sangre así es que no creo. No habría tenido para darme. ¿Si me dio siempre? Sí. Siempre. No sé por qué no se iba de ahí. Quizá no sabía adónde ir. O quizá tenía miedo de moverse. Porque entonces no sabes cómo será otro cielo. ¿Cómo saberlo? Mira, la verdad es que yo no me movía mucho tampoco. Me fui un tiempo, pero volví. No sé bien por qué. ¿Por qué habrá sido? La veía y sentía que la quería tanto, era eso. Era tan bonita, su color, su textura, preciosa, realmente impresionante, te lo prometo. Si tan solo la hubieses visto. Me quedaba encandilada. Cada vez que la veía. Por eso volví yo creo. Era realmente hermosa, mágica, y me sentía tan a gusto con ella. Una vez la abracé. Me llevó al universo, planeamos, por la inmensidad, los planetas, flotando, un paisaje extraordinario, inverosímil, pasábamos por entre las estrellas, si hasta pude tocarlas. Sí, por eso volví. ¿Cómo no iba a volver? Conocí los planetas con ella. Era una nube sobrenatural. Un milagro. Todavía la recuerdo y me impresiona. Brillaba como un diamante iluminado por el sol. Te llegabas a encandilar. Nunca vi una nube tan bella como esa. Era única. La más bonita que yo haya visto jamás. Me llevaba a esos planetas de colores. Estaba llena de una imaginación desbordante. Nos reíamos mucho. Teníamos nuestro propio mundo. Era hermoso. Hermoso. Había pequeñas cosas que nos hacían reír. ¿Si fui feliz? Sí, fui muy feliz. Vi todo desde arriba. Le entregue mi corazón entero. Me demoré un poco, pero luego se lo di. Es que veía todo desde lejos, todo se veía maravilloso. Yo quería estar con ella toda mi vida. Quería prometérselo. Yo podía hacer eso. Yo quería hacer eso. Quería. Quería. ¿Pero qué pasó? Yo me llevaba mi corazón a veces, porque ella no me daba el suyo, pero siempre se lo devolvía. Es que yo quería estar con ella para siempre. Para siempre. Pero un buen día agarró mi corazón y lo tiró al río. Me dolió tanto que pensé que iba a morirme. Me dolía tanto que incluso una vez deseé que se desvaneciera. Para no tener que seguir viéndola todos los días ahí afuera de mi ventana, porque mi corazón sangraba y sangraba, sentí que era el final. No quería vivir, no quería seguir. No quería hacer nada si ella estaba ahí afuera de mi ventana. Pero dándoles sangre a otras. Todavía lo recuerdo y se me aprieta el corazón, que ya está en su lugar. Ya lo recogí del río, lo cuidé mucho tiempo, mucho, mucho. Con mucho cariño, cuidado, con amor, lo acaricié hasta que sanó, le mostré el mundo para que supiera que había más que el final. Ahora está con nuevas energías, si lo vieras, palpita con brío. Tiene fuerza, es valiente. Quiere recorrer el mundo. ¿Si se lo daría de nuevo? Es que ella ya no existe, se evaporó. No, ya no se lo daría. Es que ya no quiero gotas de sangre. Yo le dije que el corazón se daba entero. No, no me lo dio. Yo quiero alguien que me quiera de verdad. Pero de verdad. Yo quiero querer de verdad.

Caer aterrizar levantarse. ¿Hacia dónde voy ahora? Lejos. ¿De la nube? Lejos de todo.  También de la nube. No, si no tenía sustancia, se evaporó, te dije, ya no está. O quizá tenía sustancia, y luego se evaporó. ¿Si le daría mi corazón de nuevo? No, porque ella no me lo dio, ya te contesté. Nunca me lo dio.  Ya no quiero verla más, no quiero que vuelva a mi ventana. Y no tiene sustancia, acuérdate. Si yo le pregunté qué quería. Su respuesta fue un gran silencio. No, ya no me siento bien con ella, me arrastra a un lugar que no quiero ir. Me lleva a la muerte, al vacío. Pero hay tanta vida, ¿por qué ir hacia allá? Yo estoy viva, por qué ir a la muerte. No, yo quiero seguir viviendo. Seguir en esta caminata luminosa que llevo. Creación y creación. Descubrimiento. Estoy tan lejos. Y sigo alejándome. He encontrado tanta y tanta música. Vuelo y vuelo. La vida y yo somos una sola cosa. Cierro los ojos y hay paz. ¡Hay paz! ¿Si pensé que la habría? La disfruto, porque la anhelé mucho tiempo, y nunca se sabe cuándo me abandonará por un rato nuevamente. Disfruto. La música, las palabras, la amistad, el amor, la paz. Los parques. El sol.


Caer; Aterrizar; Levantarse. ¿Si quiero despedirme? Sí, para siempre. Desearle suerte, desearle amor, desearle que pierda el miedo. O que haga lo que quiera. Pero que no vuelva a arrastrarme. ¿Si ya no la quiero? Parece que no. O al menos no quiero estar con ella. No quiero morir. Yo quiero vivir. Yo voy a amar de verdad. ¿Si vale la pena quererla? No, por supuesto que no. ¿Si me da lo mismo? Sí, ya no me importa. Adiós. Ya no existes. No en mi corazón. Adiós. 

Sociedad de hoy te cercena la sensación de la totalidad

(Femme/ Homme, 2009)

Sociedad de hoy te cercena la sensación de la totalidad


Pasa el tiempo y a veces siento que estas cuatro paredes me tragan
Que no puedo salir
Afuera habrá algo más que ver
Mis versos requieren nuevos aires de cuando en cuando
Se me impulsa a seguir un solo camino
A saber en detalle una destreza en particular
A sumergirme en un asunto hasta olvidar que hay mundo allá afuera
Elegir un afán al cual abocarme
Pero yo quiero mantener mi sensación de totalidad
Quiero que esa sabiduría crezca
Ansío entender los fenómenos entrelazados
De esa forma podré descubrir sus conexiones
Comprender las razones de las casualidades
Descifrar si tienen razones
O si en cambio las decisiones son de última hora
Y entonces debemos entregarnos al devenir.


Society today severs you the sensation of wholeness
[English translation]


Time passes and sometimes I feel like these four walls swallow me
I can’t get out
Outside there must be something more to see
My verses require fresh air from time to time
I am encouraged to follow a single path
To know in detail a particular skill
To plunge into an affair until I forget there is a world out there
Choose an occupation to which devote myself
But I want to keep my sense of wholeness
I want that wisdom to grow
I long to understand the phenomena intertwined
That way I can discover their connections
Understand the reasons for coincidences
Decipher if they have reasons
Or instead if decisions are taken in the last minute
And then we have to give ourselves to the becoming.


La société d'aujourd'hui te coupe la sensation de plénitude
[Traduction française]


Le temps passe et parfois je me sens comme si ces quatre murs m’avalent
Je ne peux pas sortir
Dehors, il doit y avoir quelque chose de plus à regarder
Mes versets ont besoin d'air frais de temps en temps
Je suis encouragé à suivre un chemin unique
De connaître en détail une compétence particulière
De plonger dans une seule affaire jusqu'à oublie qu’il y a un monde dehors
Choisir une profession à laquelle me consacrer
Mais je veux garder mon sentiment de plénitude
Je veux que la sagesse se développe
Je souhaite de comprendre les phénomènes entrelacés
Ainsi, je peux découvrir leurs connexions
Comprendre les raisons des coïncidences
Déchiffrer si elles ont des raisons
Ou plutôt si les décisions sont prises à la dernière minute
Et alors nous devons nous abandonner à le devenir.



Autómatas, muertos

(Femme/ Homme, 2009)

Autómatas, muertos


¿Estamos acaso muertos?
¿Por qué no podemos decidir lo que queremos?
Soy una activista franca
Lo digo claramente
¿Por qué nos evadimos?
¿No nos gustamos?
¿Somos feos?
¿Nos falta algo?
¡Nos falta algo!
Darnos cuenta que existimos.


Automata, dead
 [English translation]


Are we dead?
Why can’t we decide what we want?
I am an honest activist
I say it clearly
Why do we escape?
We don’t like ourselves?
Are we ugly?
Are we missing something?
We're missing something!
Realize that we exist.


Automates, morts
 [Traduction française]


Sommes-nous morts ?
Pourquoi ne pouvons-nous pas décider ce que nous voulons ?
Je suis un militant honnête
Je le dis clairement
Pourquoi voulons-nous échapper ?
Nous ne nous aimons pas ?
Sommes-nous laid ?
Il nous manque quelque chose ?
Il nous manque quelque chose !
Rendons-nous compte que nous existons.




24 de febrero de 2016

¿Alguna recomendación previa?

En cuanto a cómo leer, es imperativo estar relajado, poner música, sin prisa, y disfrutar (si posible) del texto. Lo interesante, entre otras cosas por supuesto, es ir creando la historia en el camino, y aunque está la maqueta, luego toma vida propia, y va cambiando, como una conversación, uno nunca sabe qué va a surgir... Hasta ahora, una experiencia sin igual. 

6 de febrero de 2016

La invención de los seres y las historias

En un momento dado, decidieron ser escritores. Se eligieron como tales. Organizaron su vida para trasladar a la palabra escrita esa vocación que, antes, se contentaba con fabular, en el impalpable y secreto territorio de la mente, otras vidas y mundos. […] Pero, empeñarse en serlo, decidirse a orientar la vida propia en función de ese proyecto, es ya una manera—la única posible— de empezar a serlo. […] ¿Qué origen tiene esa disposición precoz a inventar seres e historias que es el punto de partida de la vocación de escritor? Creo que la respuesta es: la rebeldía, Estoy  convencido de que quien se abandona a la elucubración de vidas distintas a aquella que vive en la realidad manifiesta de esta indirecta manera su rechazo y crítica de la vida tal como es, del mundo real, y su deseo de sustituirlos por aquellos que fabrica con su imaginación y sus deseos. […] Lo que importa es que ese rechazo sea tan radical como para alimentar el entusiasmo por esa operación —tan quijotesca como cargar lanza en ristre contra molinos de viento— que consiste en reemplazar ilusoriamente el mundo concreto y objetivo de la vida vivida por el sutil y efímero de la ficción. […] Sin embargo, pese a ser quimérica, esta empresa se realiza de una manera subjetiva, figurada, no histórica, y ella llega a tener efectos de largo aliento en el mundo real, es decir, en la vida de las gentes de carne y hueso.
MARIO VARGAS LLOSA, Cartas a un joven novelista


Por qué escogí este libro de Vargas Llosa, entre otros tantos que tengo por leer. Ese azar me encanta. Y los libros llegan en el momento justo, una intuición que lleva a una pequeña encrucijada, a desviar un tanto el camino, a explicar todo un pasado, todo encaja, de pronto, por momentos, encontrar explicaciones o constataciones tan profundas, de tantos y tantos momentos, meses, años, vidas, de reflexión. Y él tenía la respuesta. Él tenía la respuesta: la rebeldía. Es por eso que empecé ahora y no antes, no estaba lo suficientemente desencantada. Ahora que ya nada me importa, o todo me importa demasiado, como para seguir en el mismo camino, veo que fue el momento preciso, ni antes ni después. Ahora, es ahora, la rebeldía, me impulsa. Tomo el lápiz, escribo a toda velocidad, pero saboreando cada palabra, cada frase, voy dándoles vida a los personajes con un gozo indescriptible, como que fuera lo más importante de la existencia, darle vida a estos seres que casi existen. Respiran, me hablan, se rebelan, quieren ser parte, quieren tomar su propio curso, pero yo lo tomo en mis manos, y los voy moldeando, y los dejo también caminar solos, para donde quieran ir, porque no todo puede organizarse, a veces hay que escuchar lo que va pasando, los caminos que se van abriendo, decidir. Y quiero a mis personajes, porque nacen del momento, porque encarnan todo lo lindo, todo lo difícil, todo lo vital, la razón por la que lo dejé todo para poder crearlos, porque no veo que haya más que esto, o mucho más, poder darle vida a estos personajes, aunque mi existencia entera se vaya en esto, respirar, y dar vida, respirar, y dar vida, y respirar al compás, de la vida creada, que ella misma crea más vida, y más vida, que cambie todo, que el mundo pueda transformarse, de una vez, si no en la realidad, al menos en estas páginas, que son como la vida misma, que van a cambiar el mundo, el mundo impalpable, aquél que rige nuestros designios, nuestro porvenir, nuestras sensaciones, nuestros sentimientos, aquél que nos hace vivir o morir, aquél del que está compuesto el día a día, nuestra felicidad o nuestra miseria, todo lo que nos rodea, y todo lo que nos compone, relaciones y relaciones que se entremezclan, en un espiral fusionado maravilloso, que nos da la profundidad para seguir, para no pasar de largo, para entender algo, para acercarnos a nosotros mismos, y a los otros, y comprender que esa fibra íntima es la que cambiará nuestros destinos, no la fibra palpable, tantas veces vacía, tan vacía, tan subrepticiamente vacía, pero vacía al fin y al cabo, y todos esos espirales de relaciones y sentimientos que van poblando nuestro desenlace, nuestros segundos, minutos, horas, tantos días, llenos, llenos de bellísima información, que reemplaza el vacío, y como un gran viento nos eleva, entregándonos un sentido para seguir aquí, para estar aquí, y poder sonreír, segundos, minutos, horas, tantos días, un sentido, que nada podrá reemplazar, nada más que esos espirales, de relaciones, de sentimientos, nada más que ese núcleo de pureza, tan impetuoso, tan colmado de energía, ese núcleo que nunca podremos obtener en el ruido vano, en la locura de llenarnos de estímulos vacuos, de perdernos las puestas de sol y el viento magistral que eleva todo por los aires, de perdernos los ojos de los gatos iluminados por un rayo de sol, ese mundo natural, animal, totalmente ancestral, que nos enseña tanto, y nunca podremos comprender si no es mirando en los ojos de los animales, en los ojos de nuestros hermanos, pero directamente a los ojos, sin desviar la mirada, y mirando también al techo, y respirando, y sólo respirando, y mirándonos a nosotros mismos, y sanando nuestras heridas, tan nuestras, y dando la oportunidad a otros de relatarnos las suyas, y escuchando a todos quienes quieran hablarnos, porque todos necesitan un poco de nosotros, y nosotros necesitamos un poco de todos, y así crearemos ese núcleo, tan maravilloso, tan liviano, y tan profundo, así dejaremos ir al vacío, y tendremos un sentido para seguir, estos personajes que creamos, con cariño, desde las profundidades de  la tierra, desde el vuelo de una mariposa, riendo, y llorando tanto, y riendo, y dando gracias por creer, en nosotros mismos, en quienes somos, en nuestro lugar en el mundo, en que podremos alcanzar eso que soñamos.

29 de enero de 2016

Una ocupación sensata en los tiempos que corren

Resolví finalmente instalarme de manera definitiva y exclusiva en mi siempre soñada ocupación (de escritora), pero he vuelto a los mismos temas, supongo que es ese destino ineludible, a veces matizado, a veces compartido por otros intereses que también lo pueblan, como dándole un significado único, o un camino único, con múltiples significados, enriquecidos por la unión e imbricación profunda, acompañados del estudio acabado o la observación atenta de ciertas porciones de la existencia humana. Por esto, me encuentro afortunadamente desempeñando un solo oficio, pero finalmente desarrollando las materias humanas que me interesaban anteriormente. Entonces sigo siendo yo, pero puedo abordar los temas de una manera que me parece más sensata en los tiempos que corren, o quizá más urgente, o quizá simplemente posible, simplemente portando un sentido, otrora difuso, hasta casi la inexistencia, y actualmente vibrante y expansivo, pero aún silencioso, tímido, pero resuelto a seguir, a intentarlo, valeroso.

21 de enero de 2016

Don't listen to what your teachers tell ya

Clifford Stern: While we're waiting for a cab I'll give you your lesson for today. Don't listen to what your teachers tell ya, you know. Don't pay attention. Just, just see what they look like and that's how you'll know what life is really gonna be like.
WOODY ALLEN, Crimes and demeanors

11 de enero de 2016

David Bowie

Que desolación más gigantesca, la noche se cierne sobre Lyon y ha muerto David Bowie. Tantos miles de millones de momentos de felicidad que me proporcionó en vida, y ahora en su muerte seguirá haciéndolo. Cuántos momentos importantes estuvo él de fondo. Bowie, Bowie, presente con su voz que me derrite, con sus melodías maravillosas, con sus letras impresionantes.
I bless you madly, sadly as I tie my shoes, I love you badly, Just in time, at times, I guess
Because of you I need to rest, Because it's you, that sets the test.
And I Want to Believe, In the madness that calls 'Now', And I want to Believe, That a light's shining through, Somehow. And I Want to Believe, And You Want to Believe, And We Want to Believe, And We Want to Live, Oh, We Want to Live. We Want to Live. I Want to Live. Live.
The Sun Machine is coming down, and we're gonna have a party

Cortázar y la verdadera vida

¿Dónde estaba ahora mi cabeza? Siempre perdida en las divagaciones, me hacía consciente de las líneas que estaba leyendo, del placer que me producía la buena literatura, de mi constatación de un futuro con ambiciones difíciles, en definitiva, de un universo tan amado, pero casi inalcanzable. Me veía en mi justa dimensión y humildad, una pequeña hormiga perdida en las páginas de Rayuela. ¿Cómo podía proponerme escribir habiendo reencontrado ese paraíso elevado de mil figuras en una, de gozo, de arte, cuasi perfección…? todo parecía en vano, y la realidad y la posibilidad de expresarse por unas palabras parecía de pronto un interés tan utópico como estúpido, o al menos ingenuo, por decir algún apelativo amoroso y condescendiente. Me embarqué en un delirio de esos sin final, dejaría a Cortázar poseerme, leería un millar de libros, le rogaría un ápice de piedad, de comprensión, la posibilidad de poder redactar un par de escritos que llevaran su nombre, le tiraría la oreja para despertarlo, decirle que aún vive, que quizá esos huesos son aún algo, me arrodillaría ante su mirada, suplicándole unas imágenes que me iluminen como dándome una gracia divina, un don que me lleve por las calles como volando, pero lentamente para apreciar todos los detalles del paseo, con una breve parada en el Rhône, de esas que dan energías fulminantes y al mismo tiempo pacíficas, lo miraría fijamente, con lágrimas en los ojos, para decirle que no hay nada más importante en esta existencia, le mentiría diciéndole que no me importa tanto, le vomitaría todas esas ganas de tirarme a ese río aunque eso signifique la locura desatada, le vendería mi alma, porque no veo que haya nada más útil e importante. Le susurraría al oído una melodía que quizá exista en mí, que quizá lo vuelva loco a él también, le diría que podríamos habernos conocido, que siempre soñé con ese encuentro, en las calles de una Francia que veía tan lejana, que ahora veo más de cerca aunque todavía no entienda nada. Más perdida que el teniente Bello, pero con una intuición de un destino cierto, las llaves de la dicha, y un destino incierto, pero cubierto de flores, aunque a veces cerradas. Le preguntaría si es posible otra oportunidad, le preguntaría cuántas tuvo él, le diría que puede decírmelo todo, que me sentaré a escucharlo aunque sea por décadas, pero me interesa todo, que su corazón tiene tanto valor como la que él creyó tenía su mente, le diría que cada una de sus palabras me hacen llorar de emoción, le diría que la vida es una montaña rusa que a veces llega tan, pero tan alto, le diría que se fue sin conocernos, que no me dio esa oportunidad, le diría que estoy segura que nos habríamos entendido bien, le diría que aquí en Lyon también recuerdo tantas de sus líneas, que justo ahora veo que sale el sol en este invierno menos frío que otros vividos en esta ciudad, que el sol siempre termina por salir aunque luego parezca como que nunca, realmente nunca ha salido, y todo parezca como un sueño que acaba al despertar, y le diría que debe reencarnarse, que tiene el deber de reencarnarse, y que nos daremos cita al lado del gran río, y que un par de cervezas cambiaran el curso de la historia, la pequeña historia de dos vidas, dos pequeños peces que pasan por el río, pero pasan al fin, pero pasan, pero se encuentran, pero no es necesario mucho más, sólo que sepa que nos encontraremos, que estamos siempre encontrándonos, que nos súper encontramos una y otra vez, que no nos detenemos de encontrarnos, que va conmigo, que yo casi ni existo, porque he dejado espacio para que me posea, para que baile conmigo en ese baile eterno que despliego por las calles, con esa sonrisa de saberme pez perdido nadando en el río, pero con un pez dentro que se llama Julio, pero me guía de esquina a esquina, aunque luego llegue al campo, al bosque y al silencio, y la calma parezca el despertar de un otrora sueño de grandeza, pero que permanece, pequeño, pero universal y lleno de verdad. Un puente a la otra vida, a la vida de verdad, la que vivo cuando estoy entre tus líneas, la que vivo cuando me tomas en tus brazos, la que vivo cuando puedo ser esas líneas y olvidar que hay un mañana, la que me inyecta aún más vida, y evita que ruede colina abajo. Dame más líneas, porque haré de ellas una existencia, porque me darán tantos atardeceres mágicos, porque una sola vida no es suficiente, porque nunca hay mundo suficiente, porque si tengo que vivir, quiero que sea contigo, aunque lo invadas todo, aunque los colores cambien, aunque tu nombre se llame existencia entera, aunque luego tenga que dejarte descansar, y partir por mí misma, liberándome como siempre con ese gozo de volar que da miedo a veces porque luego caes o puedes caer, o puedes volar, o caer y volar, y partir, y quedarse, como siempre, con tu libros, Cortázar, con tu magia, con tu belleza, que está tan lejos, pero me ayudará a seguir, siempre que haga falta, aunque luego me haga llorar, y sabré, una vez más, que escribir tiene una parte de tristeza, una parte de realidad, una porción de desaliento, por tanto sentimiento profundo y desesperado, por la apropiación del dolor del otro, por la constatación de la complejidad existencial del mundo subterráneo, oculto, ese que no se dice, ese mundo mudo, que todos cargamos, en silencio, pero que determina nuestra verdadera vida. Ven ahora, Cortázar, ven a estas calles soleadas, ven a estas grandes avenidas invernales, ven a estas pequeñas callejuelas llenas de nada, a dármelo todo, a conversar un momento conmigo, toda una vida, todo lo que pueda durar, hasta que me digas que es necesario pasar a otra cosa.


















8 de enero de 2016

Traduction littéraire/ Literary Translation/ Traducción literaria

Bonjour ! Je fais de la traduction littéraire (prose et vers), du français ou de l’anglais vers l'espagnol. Toutes les propositions sont les bienvenues. Merci ! andreabalart@gmail.com

Hi! I translate literature (prose and verse), from French or English to Spanish. All proposals are welcome. Thank you! andreabalart@gmail.com

¡Hola! Traduzco literatura (prosa y verso), del francés o inglés al español. Toda propuesta es bienvenida. ¡Gracias! andreabalart@gmail.com



6 de enero de 2016

Joyeuse année 2016

Suelo escribir algo a fin de cada año, como un pequeño cierre de un conjunto de momentos. En el hemisferio norte, sin embargo, el año nuevo arriba en la mitad del año laboral, por lo que no es lo mismo, esa sensación de nuevo comienzo completo que da el año nuevo estival, ha dado paso a un nuevo año a medias, cuando las cosas aún están sucediendo. Pero con todo, este cambio de año estuvo marcado por un suceso demasiado maravilloso como para no haber dado realce a ese cambio de número en el calendario. Me casé con el hombre más maravilloso del planeta tierra, a quien adoro como si lo conociera de toda una vida o muchas más que una, todas las que pueden haber existido hacia atrás. Bendita, yo, que él me haya elegido, y que su dulzura esté puesta al alcance de mis ojos. Todo lo que diga es poco. Los arcoíris parecen cotidianeidad cuando me hago consciente de este milagro, de esta buena suerte, de este ser dotado de alas que me espera en la estación cada noche, y me lleva a la estación cada mañana. No pensé que la felicidad fuera algo tan palpable. Parecía siempre tan etérea, lejana. A ratos cercana, pero siempre resbaladiza, escurridiza, inasible, no realmente aprehensible o natural. Pero en fin, ahí estaba, disponible. O pronta a estar disponible. Pocas cosas me importan, sólo las importantes, y con esta maravilla a mí lado sólo queda estar agradecida. Sumergirme en las palabras como lo único posible, sumergirme en tu abrazo como lo único que la vida me ha concedido que se llama la paz absoluta. Gracias año nuevo, gracias por venir tan cargado de pasión y de nuevas energías. Gracias por la oportunidad de estar al lado de quien amo haciendo realidad lo que siempre soñé para mis días: tu risa y todas las palabras. Feliz año a todos/as, que la luz brille fuerte, tan fuerte que no puedan olvidar vuestros nombres, y que la tranquilidad de no pasar de largo por la vida se incube en vuestros corazones. Gracias a todos/as por cada momento sagrado. Por cada instante vivido como flores al viento. Gracias por darle sentido a todo esto que hemos ido construyendo sin darnos cuenta. Gracias.

18 de diciembre de 2015

Volando sobre el océano. Azul, límpido. Hoy dejo de avalar.

Tengo dudas. No de esas dudas del miedo, de la incertidumbre. Son esas dudas -por el contrario- que nacen de esas certezas que se muestran a medias, a ratos, pero esa pequeña porción se instala. Ese instalarse significa una adherencia que no permite seguir adelante sin consecuencias. Es una instalación tan adhesiva que no permite la indiferencia. Luego de los atentados en Paris sentí una necesidad enorme de decir eso que ya venía incubándose en mí. Pero la atención del presente me impidió darme ese momento de reflexión que crea, que logra ordenar esas sensaciones, a veces dispersas pero que no perdonan. Ahora vuelo sobre el océano, rumbo a mi país natal, lo que me da la posibilidad de detenerme un momento. Y veo que tenía -o tengo-, tantas cosas que decir. Tantos sentimientos encontrados. Una desesperanza, pero es más una esperanza que una desesperanza cuando la miro más de cerca. Quisiera como este avión abstraerme de todo, volar alto, si eso significa fuera. Pero algo me dice que puedo actuar desde dentro, un dentro estando fuera. O sea un fuera, estando dentro. Un dentro libre. Tanto tiempo que lo busco. No me parecía necesario, siempre alineada con el entramado de sistemas que hemos creado. Pero ya pierde el sentido. El entramado se ha vuelto demasiado tecnificado, ambicioso, alienado. Un entramado que cuesta ya verle el lado humano. O suficientemente humano. Humano de esa calidad cercana al corazón. A ese amor y paz que todos aspiramos. Lo reconfortante es –sin embargo- que esa sensación de estar inerme ha dado paso estos días a la sensación contraria, a un poder posible, a un poder que tenemos que nadie nos va a arrebatar. Pero lo que sí, debemos reenfocar el camino. Identificar esa humanidad inconsciente que a veces nos gobierna, y darnos cuenta claramente que nos falta evolución. Crítica. Reflexión. Consciencia de cada paso que damos. Una consciencia a toda prueba que no permite el gato por liebre. La seguridad por la emancipación. Tenía tanta pena de lo que creía se había convertida la Francia que otrora tanto admiré. Pero la carta que escribieron los artistas a Marine Le Pen, diciéndole “todo es incompatible entre nosotros”, me da devuelto el alma al cuerpo, como una suerte de calor que se siente dentro en lo profundo del propio ser de cada uno. Como una luz en un camino que parecía ponerse tan negro. Bien, estamos mirando desde arriba, desde nuestra consciencia. Ya siento como tantas, tantas palabras que he leído las últimas semanas se van encontrando en el mismo camino que creía borrado. Como una sabiduría a prueba de todo, capaz de derrocar toda esa basura que intenta poblar nuestras mentes, quiero creer que sin éxito, si no en la mayoría de los casos, al menos en una mayoría significativa. La evolución está llegando. La consciencia está expandiéndose. Lo sé. He leído muchas de esas palabras. He borrado muchas otras que iban en sentido contrario, a las cuales puedo renunciar haciendo uso de mi libertad, tan preciada, que tanto he buscado, y que hace unos años he creído –o sentido- encontrar, en múltiples momentos. He vuelto a creer en la Francia que alguna vez imaginé, a fuerza de idealizarla por desconocerla, por conocer(la) tan poco. Y esa esperanza está aquí quizá para quedarse. Pero yo sigo con dudas. Son unas dudas más profundas, quizá más personales o quizá ni siquiera. Quizá esa sensación de aislación es justamente lo que está comenzando a acercarme verdaderamente a los otros. Quizá somos muchos. Pero el estado embrionario -aunque ya definitivo- no me permite ver aún tan lejos. Pero una cosa la empiezo a ver clara. No quiero seguir alimentando este sistema alienado. Quiero, por ejemplo, encontrar un real sentido a los estudios que he decidido hacer. Y sino dejarlos de cuajo, reenfocar, no perder el tiempo. Es difícil escribir en el escritorio cuando hay personas ahogándose. Ahogándose mientras buscas causas remotas, para ese hecho tan real, tan palpable, tan desesperado. Después de todo, no hay tanto tiempo, y las personas terminarán de ahogarse todas antes de que pueda realmente ordenar las causas, los fenómenos, la miseria y la virtud que permite, condensada en entramados inespecíficos, tornarse en consecuencias a ratos tan extrañas, a mis ojos, que harto han mirado, pero vuelven a llenarse de dudas. ¿Por qué hago lo que hago?, ¿por qué estoy haciendo lo que estoy haciendo? Respuestas rotundas son la única salvación para continuar haciéndolo. Sino, al descampado, no habría coraje posible para llevar a cabo la tarea. El sentido demasiado remoto no sirve a la contienda. Porque termina venciendo la desigualdad, porque las contiendas suelen ser desiguales. Lamentablemente. No hay tanto, tanto tiempo que perder. Y mi escape a la literatura vuelve a encontrar un sentido a las cosas, tanto así que parece el único camino posible. Y veo más probable cambiar el sentido de nuestro devenir, con un buen calor para el alma, con una buena educación, con una buena información, con una expansión de la consciencia que quizá nos pueda dar la literatura, entre otras cosas, que con cualquier otro medio, o fin, que solo vaya a llenarnos de miedo y más dudas, de esas que dan más miedo, y traen más dudas –con consecuencias nefastas y desalmadas- que nos desarticulen, dejándonos realmente inermes, con esa fragilidad que sólo nos desarma, más que construirnos. Entonces que alguien responda, ¿de qué manera hacer un doctorado no alimenta al mismo sistema? ¿Cuáles son los caminos reales que podríamos hacer disponibles para no avalar tanto descriterio, tanta ambición vacía? Recuerda, las personas están ahogándose. Recuerda, el nivel de consciencia no subirá por arte de magia. Se requiere más. Se requiere actuar. Se requiere decir. Se requiere dejar de avalar. Se requiere claridad. Se requiere dejar de comprar. Se requiere apagar la televisión. Se requiere cultivar la huerta. Se requiere libertad. Se requiere coherencia. Se requiere valentía. Se requiere humildad, mucha humildad. Se requiere dar el ejemplo. Dar el ejemplo. Amar, amar. Se requiere gentileza, respeto. Mostrar la disección de un corazón, con sus vericuetos llenos de emociones quizá nos sea hasta más útil, a nuestros propósitos. Actuar, o cambiar el rumbo y la disposición mediante la palabra. Una de dos. O las dos. Pero nunca es posible hacer múltiples cosas bien. Quizá un día está bien optar. Quizá un día está bien reflexionar y elegir, y renunciar. Y dejar de avalar. Por todas y cada una de las personas víctimas de este entramado, hoy dejo de avalar. Hoy reflexiono antes de alimentar. Hoy digo bienvenida a la verdadera libertad. Hoy estoy muy arriba, como este avión, pero más dentro de la humanidad que nunca. Hoy soy más libre y más humana que nunca antes. Hoy digo no al entramado victimario, y saludo a la consciencia de saber que todos y todas merecen una oportunidad, que somos una misma cosa, pero tan libres que no queremos hacernos daño. Hoy quiero que todos los seres, en todos los mundos, sean felices y vivan en paz. Hoy es el primer día del resto de mi libre vida.  

3 de octubre de 2015

Tanto monumento absurdo, deténganse, ¡deténganse!

Cuando voy por la calle, y veo todos esos miles de monumentos que elogian la muerte de muchos/millones por el nombre de un pequeño/gran pedazo de tierra, me parece todo eso una mala broma, y considero tan idiota muchas de las cosas que hemos construido y alimentamos, y dejamos pasar, y no decimos nada, tan idiota, la guerra, los bombardeos, la ambición, el poder, los países, las fronteras, los muros, los ejércitos, las armas, los gobernantes tiranos, la política exterior de los estados, el racismo, el glorificación del homicidio, la apología de morir por una tontera, el sistema financiero, la venta de armamento, la legislación opresiva y/o excluyente, que no sé cómo continuar a leer cada día sobre todo eso y alimentar este sistema raro en el que estamos metidos y podríamos salir, con una gran sonrisa en la cara, con un ánimo estoico a no seguir fomentando tanta locura colectiva. Olvidemos todos los nombres, y mirémonos las caras. Quisiera sentirme parte de un gran sentimiento de desazón. ¿Qué cresta pasa? Quizá una huelga de brazos caídos. Dejemos de hacer. Quizá sentir.

Entonces paso por encima del gran río, y todo se pone en su lugar, y todo adquiere perspectiva, esa naturaleza que pasa, que no se deja aprisionar, esa es la que se nos está alejando, la que nos está dejando, llorando, sonriendo, donde estamos sin nombres, donde nuestra existencia sigue su cauce sin tanta idiotez que no podemos ver, que avalamos, que tendremos que quitarnos de encima. ¿Qué hacer? Quizá ir con el río. Quizá dejar afuera de la embarcación la torpeza, el atropello, la falta de humanidad, quizá ir todos en el mismo río, sin nombre, sin nombres, dejarnos de tonteras. Quizá despertar con el vaivén y dejar de nutrir esa grasa, ese asco, esa soledad y aislación. Quizá unidos río abajo todo sea más humano. Quizá los nombres nos están acribillando, quizá tocarnos unos a otros, en nuestra corporeidad, quizá el agua sobre nuestro cuerpo nos dé un sentido de realidad, quizá ni siquiera necesitemos embarcación. Dejémonos fluir como hojas en este otoño bendito. En este otoño que trae respuestas. En esta salida del sistema como lo conocemos, como nos es tan extraño, como no queremos que sea, como dejaremos de hacer, no matar, no atacar, simplemente no alimentar. Quizá negarnos. Quizá disfrutar de quienes tenemos al lado, quizá hablarle a todos, más que nunca a los que no conocemos, también, además, siempre, somos todos una no embarcación sobre el río, somos ese espíritu que está aprisionado, pero algo nos dice que esos monumentos son tan ridículos que da pena, que da estupefacción, desconcierto, indignación y lástima, que nadie más se vestirá de militar, que nadie más cerrará una puerta, que esta maldita organización que creamos ha ido demasiado lejos, que los que la gobiernan son los que ganan, que los que la desconocen son los que la padecen, que da lo mismo que otros ya lo hayan dicho antes, ahora es en serio, ahora se trata de no hacer, de dejar de dañar, se trata de escuchar, observar, escuchar, río abajo, sin embarcación, sin metas, sin objetivos, observar, escuchar, sentir el agua, y todo ese vaivén que nos proporciona la voz y la mirada de los otros/as, una observación atenta a cada acto, y una reflexión, a cada paso, una reflexión y una emoción, una reflexión y una emoción, que se inunde de sensatez, que se inunde de afecto, que el respeto profundo por el otro/a nos cambie la vida, y de pasada borre los nombres escritos en cada una de nuestras caras. Quizá así podamos mirarnos a los ojos, y compartir nuestra propia verdad, que nos pertenece y nos libera, que nos hará llorar de emoción río abajo, cuando la no embarcación se desintegre completamente, y sepamos que lo hemos estropeado todo, o casi todo, o que estábamos a punto de estropearlo, y el hecho de ser humanos puede más que nuestros miedos.