6 de enero de 2016

Joyeuse année 2016

Suelo escribir algo a fin de cada año, como un pequeño cierre de un conjunto de momentos. En el hemisferio norte, sin embargo, el año nuevo arriba en la mitad del año laboral, por lo que no es lo mismo, esa sensación de nuevo comienzo completo que da el año nuevo estival, ha dado paso a un nuevo año a medias, cuando las cosas aún están sucediendo. Pero con todo, este cambio de año estuvo marcado por un suceso demasiado maravilloso como para no haber dado realce a ese cambio de número en el calendario. Me casé con el hombre más maravilloso del planeta tierra, a quien adoro como si lo conociera de toda una vida o muchas más que una, todas las que pueden haber existido hacia atrás. Bendita, yo, que él me haya elegido, y que su dulzura esté puesta al alcance de mis ojos. Todo lo que diga es poco. Los arcoíris parecen cotidianeidad cuando me hago consciente de este milagro, de esta buena suerte, de este ser dotado de alas que me espera en la estación cada noche, y me lleva a la estación cada mañana. No pensé que la felicidad fuera algo tan palpable. Parecía siempre tan etérea, lejana. A ratos cercana, pero siempre resbaladiza, escurridiza, inasible, no realmente aprehensible o natural. Pero en fin, ahí estaba, disponible. O pronta a estar disponible. Pocas cosas me importan, sólo las importantes, y con esta maravilla a mí lado sólo queda estar agradecida. Sumergirme en las palabras como lo único posible, sumergirme en tu abrazo como lo único que la vida me ha concedido que se llama la paz absoluta. Gracias año nuevo, gracias por venir tan cargado de pasión y de nuevas energías. Gracias por la oportunidad de estar al lado de quien amo haciendo realidad lo que siempre soñé para mis días: tu risa y todas las palabras. Feliz año a todos/as, que la luz brille fuerte, tan fuerte que no puedan olvidar vuestros nombres, y que la tranquilidad de no pasar de largo por la vida se incube en vuestros corazones. Gracias a todos/as por cada momento sagrado. Por cada instante vivido como flores al viento. Gracias por darle sentido a todo esto que hemos ido construyendo sin darnos cuenta. Gracias.

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