(En el bosque y todos sus rincones, 2008)
Anclas
busco
Anclas busco
Cables a tierra
Algo que me indique que aún respiro
Alguna señal de que vivo todavía
Una entrega genuina que lo pruebe
Caminar lento tengo
Agotamiento
Término del fin de semana y cansancio que no me
abandona
En mis piernas y brazos lo siento
La semana que se avecina veo y montaña parece
Cinco son los días que tengo para escalarla y cruzar
La miro y sólo quiero llorar
Estampidas siento
Pasar las veo
Dejando destrucción a su paso
Tierra en los ojos
Heridas abiertas
Destellos escucho
Dudas que me persiguen
Diálogos que imagino
Voces que me gritan
Preguntas que me ametrallan
Respuestas que escudriño
Anestesias que invento
Desesperanzas que aterrizan
Hijos de la soledad encuentro
Planicies vacías
Pastores perdidos
Ovejas sin rebaño
Desolaciones en las venas
Andariveles abandonados
Nieves que no se derriten
Pueblos deshabitados
Muertes que se perciben
Fatiga recojo
Dormir anhelo
Tensión en los hombros
El cuello pidiendo ayuda
Grito en silencio
Me detengo y me siento
Me estiro en las veredas
Con el dolor tropiezo
Con agujas colisiono
Con jeringas de nostalgia
Con pócimas de melancolía
Cartas olvidadas fuera del baúl
Suspiros enredados en las ramas de los árboles
Con ahogos me enfrento
Pérdida de los colores
Desánimos se me oponen
Ganas de que todo se detenga
Con la desolación me reúno
Con el laberinto sin salida coincido
Con la falta de solución converso
En esos días
De anclas, estampidas, destellos y ahogos
Nada digas
Quédate a mi lado
Y recibe mis lágrimas como flores.
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