1 de mayo de 2025

Enamorada es una palabra que no alcanza VIII

Me privas de tu abrazo y luego cómo sigue la vida. En qué refugio prosigue. En cuál mañana asoleada te encuentro. Es temprano en la mañana y cantan los pájaros. El río desciende ciudad abajo apacible. Sé que más allá llega hasta ti. Hasta esa ciudad mágica donde fuimos tan felices. En ese templo romano construido por aquel imperio que dejó todas sus señales en esas calles. Así también es mi cuerpo, contiene tus señales. Lo recorren como indicando que ahí hubo esa vida. En este presente atesoro esas señales porque me mantienen atenta. Me dicen siempre no olvides que hubo la vida. No busco nada, disfruto, pienso en tu abrazo, en la literatura, en todo lo que me eleva, en mi corazón que bombea sangre, en este amor infinito que a veces no entiendo pero siempre me salva de la debacle. Fuiste el refugio de las palabras y te las debo todas. Esas calles te reciben y sé que es el amor el que habla. Tus movimientos están grabados con el fuego de ese sentimiento que enaltece.  

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