Hablamos de ríos salvajes y junglas con Maël. De pronto me dijo: Je t’aime. Me sorprendió mucho. No me lo esperaba para nada. Por supuesto la nave espacial despegó inmediatamente. Desde luego en la ficción salvaje ese terreno es parnaso, igual que la selva. Sexy-wild fiction, me dice Maël. Yo voy por el quinto planeta de ese cosmos que me pilló desprevenida un día de abril estando yo en una reunión social con una barbacoa. Ahí estaba yo, y luego al terminar esa barbacoa fantástica donde se abordaron variados temas estrictamente relevantes sobre el existir, entonces unas palabras desde el cosmos. De qué se trata esto, me dije. Me intrigaron las frases que componían esa comunicación inesperada. De qué se trata esto. No daba con nada específico. Me declaré perdida. Clara me dijo, Lisa, está muy claro. ¿Ah sí?, le pregunté. Sí, respondió. No te escribe por eso que dice, afirmó Clara, te escribe porque quiere verte. ¿Ah sí?, pregunté. Mi ingenuidad no tiene límites a veces, Clara, le confesé. Contéstale, me dijo. ¿Ahora?, pregunté. Necesito unos días. Para entender. No hay nada que entender, Lisa, dijo Clara. De acuerdo, le dije. Empezamos a desvariar en relación a respuestas posibles. Nos pusimos a reír. Siempre hacemos eso. Reír. Los ríos salvajes hacen reír. De alegría, de emoción, de agitación, de inquietud, de selvas interminables, en definitiva. Me declaré habitante voluntaria de la selva interminable. Un simio verdadero. Dispuesto a todo. Igual que Starman Grimes, igual que Traviatitta Jungle. Dispuestos a todo. Explorar, explorar, esa selva, y esos ríos salvajes y planetarios, donde el cuerpo se sumerge para sentir el agua en la piel y calmar la exaltación constante. Dispuestos a todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario