24 de mayo de 2025

Golliwog’s Cakewalk

Soy una escritora tratando de relacionarse con el mundo real y las dificultades son serias. Creo que la pieza Golliwog’s Cakewalk de Debussy lo resume bien. Todas las peripecias necesarias. Si uno la escucha atentamente, todo está ahí. Como si uno fuera una parodia saltarina de uno mismo. Una especie de sketch cómico que se alarga. Una manera de dar liviandad a lo pesado. Los códigos los sigo, aunque me causan gracia. Soy al mismo tiempo los compositores y los imitados. Escribo mi propia danza para reírme de mí misma. Por momentos se suaviza, por momentos sube. A veces una mano hace acrobacias para pasar por encima de la otra y llegar a la nota correcta, sin pasarla a llevar. Estoy llegando a límites insospechados. Ayer pensé qué pasaría si Maël y yo dejamos de vernos. Pero aquí viene lo interesante, a continuación no pensé en cómo me sentiría, si no que me puse a elucubrar en relación cómo transformaría su personaje. De pronto me detuve en mi reflexión: Lisa, estás llegando demasiado lejos con la ficción. Me puse a reír. Como si me hubiese puesto a bailar Golliwog’s Cakewalk. Fue igual. Lisa, haz un esfuerzo. Que no todo sea igual a Golliwog’s Cakewalk. Que no todo sea exactamente igual. Innova un poco. Dejé de bailar. Fui a tocarle en el piano Cuando comenzamos a nacer, de Charly García, y Love of my life, de Queen, y se las mandé. Supe que le llegarían los mensajes cifrados. Que en lo profundo eran saltarines como un cakewalk, en staccato. Tampoco nos pongamos tan serios, pensé, Cuando comenzamos a nacer, con la seriedad de un staccato brincador. Love of my life con la solemnidad de un baile de fiesta. Bueno, tal vez todos estamos de acuerdo que esos bailes de fiesta nos ayudan a seguir. Para tener nuestro gran pastel al final, como recompensa, como en esas celebraciones del cake-walk. Yo voy preparando esos pasteles para celebrar. Esperando que me llegue uno. Esperando acertar en algo. Que sea más que bailar saltando. Componer esos brincos inquietos. Ese componente de juego de la vida. Esa fiesta que voy desplegando, la que organizo sola y luego invito gente, o llegan sin ser invitados: esto es fantástico. Como Maël. Una fantasía acróbata. Una fantasía teatral. Una fantasía musical. Los bailes nos ayudan a seguir y componer. Hasta que un día están dentro de nuestro espíritu, y vamos bailando como cake-walk, para celebrar, porque el juego y el amor, era algo real. 

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