El deseo envuelto en amor es repetir cada día el milagro. Apropiarse del arcoíris como que este se materializara en colores tangibles. Olvidar que el tiempo tiene la consistencia del tiempo y tergiversarlo todo. Observar los segundos y ver cómo estos se disuelven y estallan. Olvidar que las palabras designan cosas. Seguir a las nubes como si en ellas estuviese cifrado el misterio. Caminar y perder la dirección de los acontecimientos. Evocar a los planetas como si ellos orbitaran a la altura de tu cabeza. Como si las estrellas fugaces entraran por tus oídos y salieran por tus ojos. La voluntad de entregar nuevas constelaciones. De decir soy esto, no hay más, y es para ti. No todo pero compartamos. Pero quiero saber lo que ocupa tu cerebro. Lo que inunda tu espíritu marino. La voluntad de explorar las cimas escarpadas.
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