Me dirigí a la ciudad al pie de la montaña. Tenía una cita con el destino. Como dice L’Impératrice en la voz de Flore Benguigui, cortaste los cables, entendiste el deal, todo es más fácil cuando nos volvemos locos, dejaste la fábrica, rompiste la máquina, más arriba de las cimas los códigos no importan. En este caso era al pie de la montaña. Antes de subir a las cimas. Tampoco importaban los códigos. Los cables cortados, el deal entendido. Me esperaba el destino. Lo seguí. Hasta un café. Hasta un bar. Por toda la ciudad bajo el sol invernal. Por toda la ciudad bajo la noche estrellada. Dejar la fábrica. Romper la máquina. Volver a encontrar esas conversaciones que hablan sobre un rumbo, volver a encontrar esa mirada que envuelve un futuro que me cautiva. El destino quedó sellado, el pacto acordado. L’Impératrice dice, en el orden establecido, tú buscas la salida. Las cumbres. Encontrarse al pie de la montaña para abrazar las cimas. Donde los códigos no importan. Quiero. Por esta vez y por un momento más largo. Partir de nuevo. Quiero. Una existencia nueva. Pero que sea al pie de la montaña. Pero que sea en las cimas. L’Impératrice dice, el corazón a diez mil por hora, el resto no importa. Nunca se deja de lado la aventura. El amor al viaje es una condición. Quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario