El deseo es el impulso de fabricar atardeceres. Subir a la cima y crear una inmortalidad temporal. El deseo envuelto en amor es lo que convierte un punto cardinal en estrategia. La necesidad de seguir a la estrella. La fascinación de acompañar a la orquesta con la tonalidad perfecta. Alcanzar el risco al unísono. Crear deseo envuelto en amor es la noción de un vértigo sagrado. La pasión de decir no quiero que esto acabe. De decir su paraíso se encuentra con el mío. El deseo es el amor al perfume del amor. La sensación del agua en la piel y sus ondulaciones. La estela que deja un barco en el agua e invita a soñar. A contemplarla como algo que se forma y se disuelve para volver a formarse una y otra vez. Repetir cada día el milagro.
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