11 de abril de 2015

Y yo… ¡cómo me voy a ir!

Duro dos segundos el atardecer
Me quemo por dentro
El alma y el cuerpo
La sangre está hirviendo
Sin alma en el cuerpo
Me quemo por dentro
Bomba Estéreo, El Alma y el Cuerpo

A veces dudo, la lejanía, como un eco a la distancia, me llama, me dice cuánto tiempo crees que podrás estar lejos, y si tu familia te llama, te necesita. Y si el amor se vuela, como un pájaro en cámara lenta que no detiene el batir de sus alas. Y si la nostalgia me carcome, y si me desoriento. Y si me quemo por dentro con una pasión por volar alto y quiero partir. …Y me llamas, y me dices miamor, je t’aime… y yo… ¡cómo me voy a ir! Quiero estar aquí. Dijimos creemos vida, y yo… ¡cómo me voy a ir! No sé lo que eso significa. A veces tengo miedo. Dijimos, compartamos nuestra vida, y yo… ¡cómo me voy a ir!… ¡Cómo me voy a quedar!, a tientas, hasta que pueda ponerme de pie, decir, sí, no conozco este lugar, pero quizá pueda conocerlo, quizá no necesite conocerlo, quizá lo desconocido sea un aliciente a mi pluma, quizá puedo sacrificar una cosa por otra, quizá puedo sacrificar mi vida a la pluma, entregar mi comodidad a las hojas en blanco para que puedan desenvolverse libremente, dar vueltas en redondo, partir y regresar, sentarse en el puente y conocer a la vida frente a frente, sin subterfugios, la vida sin muros, la existencia sin fronteras, y el corazón tranquilo, guardado entre dos manos, que lo cobijan, a quienes les das tu confianza, porque no te queda otra, porque tú ya estás en otro lado, en la desorientación creadora, en la resignación de la vida, en la entrega de tu alma a la fértil ventisca, yo no entiendo nada, y yo… ¡cómo me voy a ir! Si yo vine a no escapar, yo vine a ver más colores de tus ojos, a profundizar en tu alma, si yo vine a poner una letra al lado de la otra, un vuelo al lado del otro, un dolor al lado del otro, un sentido que tenga sentido, que pueda leerse y tenga sentido, que pueda sentirse y tenga sentido, un lápiz que se concentre en el pasar del río, unas letras que signifiquen algo, que se organicen y se rindan a la belleza que acecha. Y entonces, ¡cómo me voy a ir! Si no quiero volver, nunca he querido volver, pero luego, si ya no puedo partir, ¡cómo me voy a quedar!, pero, ¡no puedo partir!, pero, ¡no quiero quedarme partiendo!, quiero quedarme quedándome, pero que esa parte que está partiendo sea todo ese amor que me espera al otro lado del océano, y que fue lo que me dio la vida, para poder estar ahora quedándome, a pesar de a veces pensar en estar partiendo. Me quedo quedándome, porque nunca se sabe cuándo se está ya partiendo, y yo vine a no escapar, yo vine a vivir, viviendo.

2 de abril de 2015

El pato

No podría decir cuánto anhelo aterrizar en mi vida como el pato que aterriza en el agua. Viene volando, frena sin contratiempos, y luego veloz, pero dulcemente, se posa en el agua, donde sigue deslizándose hasta donde le permite el impulso. Luego continúa, las plumas en su sitio, las alas plegadas y la mirada al horizonte, desplazándose de acuerdo a quién sabe qué criterio, quizá incognoscible para el ser humano. No podría decir cuánto anhelo fluir por la existencia como el cisne que se desplaza al compás de la corriente. No opone resistencia, y su relajada estructura se acomoda al vaivén como una danza de leves oscilaciones compuestas de nuevos matices y ritmos. Sin esfuerzo, deja entrar a eso que va llegando a su tiempo, como una embarcación a la deriva a la que arriban nuevos amigos. No podría decir cuánto anhelo ser como esos cisnes que duermen a plena luz de la mañana. No les importa que alguien los vea, ellos siguen su llamado, reposan la cabeza y el largo cuello sobre el lomo blanco y suave, se entregan a lo que creen, se acompañan, y aunque me acerque a ellos, continúan en su convencido descanso, y de cuando en cuando uno u otro levanta la cabeza para vigilar que el mundo siga igual, aunque sin mayores pretensiones de partir. No podría decir cuánto anhelo ser esas ramas sumergidas que se asoman de tanto en tanto, las veo mecerse mansamente, en cadencia con las pequeñas olas. Esas ramas que tienen su mundo propio, ahí dentro del agua espesa, llena de vida, cristalina y verde, esas ramas que tienen su mundo paralelo, acuático, diferenciado, bullente, saciado. Un mundo insaciable y cambiante. Un mundo mudable, un mundo interior, análogo, donde refugiarse, donde correr cuando fuera del agua no haya inspiración ni respuestas. No tengo tanto, pero al menos tengo conciencia de algo: de que no tengo tanto. Al menos tengo conciencia de algo: no tengo tanto, pero cuando tenga menos, sabré que lo tenía todo. 


1 de abril de 2015

Los cisnes

Corría hoy en la misma dirección del río, desbordada de ideas, como la mañana, atestada de esperanza, en quince minutos había pintado un gran cuadro, bailado flamenco, enseñado español, escrito cinco textos, estudiado en Alemania y fotografiado varios árboles. Al final del trayecto, cuatro gigantescos cisnes me dejaron sin habla. Detuve mi caminar. Se mantuvieron impasibles, pero supongo que alerta, estáticos y preparados para partir en caso de necesidad. Pensé: al final de un camino de sueños, algo queda, algo se cristaliza como ya ejecutándose, como que estuviera ya llegando. Luego partí, de vuelta por el parque, con esa sensación de tarde, de realidad, de día que acaba, y de sueños incumplidos o por cumplirse, pero con la flecha del esfuerzo, siempre presente como ir río arriba, la flecha de la resignación, siempre insípida y perdida, la flecha de las circunstancias, nunca del todo clara y cargada de azarosas concurrencias. Quizá estoy llegando a algún lado, pensé. Quizá estoy estando en algún lado. Quizá todo eso que estoy ahora, cuando llegue la noche será nada. Quizá todo puede desvanecerse en el aire como correr al parque y ser otra al volver.


31 de marzo de 2015

El río

El río iba muy deprisa hoy, podía observarse su corriente agitada, pensé: listo, ahora se va a llevar todo. Los cisnes iban tranquilos, en sentido contrario del caudal febril. Pensé: listo, ahora ellos pueden sortear la fuerza de las circunstancias. Las blancas flores del cerezo caían de cuando en cuando lentamente como volando en el veloz torrente. Pensé: listo, ahora eres frágil, y el río te lleva a un paseo que quizá te hunda o quién sabe te despierte. Adónde van. Adónde quieren ir. A ningún lugar, puede ser. A ningún lugar.  



14 de febrero de 2015

Feliz día a este amor

Feliz día a este amor sin nombre, a este amor libre, a este amor profundo. A este amor aterrizado en la realidad, a este amor difícil, a este amor fácil. A este amor desconcertado, a este amor esperanzado, a este amor tranquilo. Feliz día a este amor loco, como la locura que llevamos dentro, este amor apasionado, este amor reivindicador, con quinientas lanzas para sindicar lo vergonzoso. Este amor que recomienza nuestra vida, que no pide grandes montañas, donde pequeños senderos para caminar juntos es todo lo que puede pedírsele a la existencia. Un amor sin grandes estructuras, con descendencia espiritual pero no física, con un calor de hogar donde cada cosa tiene una energía que anima. Un amor con mucho diálogo, con momentos compartidos llenos de algo profundo como la conexión de dos mundos inocentes y abiertos. Un amor donde todo es posible, donde recorrer el mundo convive con el día a día como abrirse el alma es posible en cada flor. Donde cada rama está indicando que la vida es solo esto, es sobretodo esto, y donde no seguimos esperando, y el momento de hacer lo que tu corazón te pide a gritos es ahora mismo, juntos, uno al lado del otro, cerca, pero lejos, un poco lejos porque cada uno tiene su espacio, pero cerca porque eso que tu corazón pide es lo que yo quiero ver que tú hagas. Desde un gran árbol cuéntame cómo es ahí la vida, y yo podré escribir sobre ello. Yo escribiré sobre todo y tú estarás en cada árbol. No quiero que cambies nada, y tú también seguirás amándome como soy, porque la vida ya terminó para nosotros, porque recomenzamos otra juntos, porque no hay necesidad de moldear el barro a nuestro arbitrio, porque el color de cada flor es sagrado y le pertenece a cada una, porque pedimos tanto a veces y no es necesario, porque una vida compartida con amor y un alma plenas es lo único que puede importarnos. Porque intento amarte con toda esa energía que hasta ni yo sé que hay en mí, porque la vida tiene poco sentido, pero si tu corazón encuentra algo profundo entonces es posible seguir, porque es posible darle un sentido que rellene todos esos espacios de dudas, y devuelva la pasión a tus días y a todas esas palpitaciones que los habitan, yo no veo que haya mucho más. En este día, pensar en ese amor de verdad, que no necesita soportes, que se mantiene porque es regado, porque está hecho de comunicación, porque está hecho de respeto, de desear lo mejor para el otro, pero lo mejor para él, no tu propio mejor. Me detengo un momento, miro por la ventana, sopla el viento, veo un poco de sol por entre las nubes. No creo que exista un alma gemela a la que alguna vez encuentras o no. Creo que alguna vez tus sentidos están despiertos, y por alguna razón alguien cuyas vibraciones tienen un compás en lo profundo parecido al tuyo, llega a tu momento, entrando en  la trama de tu vida y en tus poros. No sé por qué pasa, pero es lo que a mí me pasó contigo. La segunda parte de mi vida me reservaba algo bueno, algo diferente, algo nuevo. Sólo dime que no vamos a estancarnos, que el mundo nunca se volverá pequeño ni sus vicisitudes y milagros nos serán indiferentes. Dime que un día sabremos por qué tus pies te llevaron hasta mí, y los míos hasta ti. O acaso fue esa fuerza de la curiosidad, tu necesidad de mundo y la mía. Feliz día a eso que hay entre nosotros, donde confluye tu fuerza y la mía, feliz día a lo que eres, feliz día a que estás a mi lado, feliz día al café que tomamos juntos en la mañana, feliz día a toda la música que nos acompaña, feliz día a la posibilidad de estar juntos, feliz día a todo el amor que me das, a todo el amor que te doy. Feliz día a que lo que tenemos son días, y que juntos formen años. Que tu risa esté siempre en mi esperanza.

24 de noviembre de 2014

Para este nuevo año que comienza


La vida se ha vuelto mi amiga. Hace un año luego del abrazo de año nuevo, un ser mágico ha ocupado mis días. Hace un año mi cuerpo decidió abrirse el pecho y elevarse a otras dimensiones. Hace un año que los libros llenan mi atención. Las palabras tocan los timbales de la orquesta, con fuerza. La naturaleza ha invadido de verde mi asombro. Aquellas pequeñas calles de historia han dado un gozo a mi alma. Los nuevos idiomas han poblado de diferentes mundos mi fascinación sin límites. Lo simple ha llenado de admiración mi infinita curiosidad, como una pequeña abeja buscando la miel. Esos grandes ríos le han dado movimiento, fluidez y coherencia a mi entendimiento. El amor y su aliada la belleza han abierto todos mis poros otrora adormecidos o demasiado agitados. Ahora quisiera hacer dos cosas. La primera. Agradecer. Agradecer. La segunda. Decir que he encontrado mi lugar en el mundo, y para este nuevo año que comienza, desearles, si aún no lo han encontrado, que lleguen a él, como a un bello prado florido. La vida nunca había tenido tanto sentido. Si luego todo cae, no importa, doy fe que hay un lugar, y que el conocer el sentido te hará despojarte de todo lo demás a lo que te aferras en vano. Dándole espacio a toda esa vida escondida esperando despertar y latir, disfrutar, crear. Respirar hondo, dejarse llevar.

22 de septiembre de 2014

La onda patriótica


La verdad me carga la onda patriótica, y desconfío de las celebraciones que incluyen a una gran cantidad de gente, los mensajes de viva Chile o cosas así hoy dieciocho de septiembre me han incomodado. Si la patria significa exclusión entonces no vale la pena. Me molesta tener tantos rótulos, y me molesta que todo esté clasificado por nacionalidades. Yo no escogí mi nacionalidad, y sin embargo debo cargar con ella, como todo el mundo. ¿Por qué no puedo vivir donde quiero?
"La sociedad ha descubierto en la discriminación un instrumento letal con que matar sin derramar sangre. Los pasaportes, las partidas de nacimiento, y a veces incluso la declaración de renta, ya no son documentos formales sino que se han convertido en asunto de diferenciación social” Hannah Arendt, Nosotros, los refugiados.

13 de septiembre de 2014

Encontré el sentido de la vida. Es para el otro lado


Hablemos en serio. Acaso tú sabes por qué estamos aquí.

No lo sé. Me encantaría saberlo… Pienso, de todas maneras, que hay más de una vida, eso te da la posibilidad de cambiar tu respuesta más de una vez.

Nunca sé bien adónde voy… Sólo conozco el presente. Sí sé que aún temo al dolor. O más bien a la angustia. La verdadera angustia. Creo que no podría volver a sobrevivir.

Cuando llega el dolor hay que estar preparado. Sino es una catástrofe.

Creo que nunca se está suficientemente preparado.

Es importante saber que no puedes tener lo que no existe. Eso ayuda.

¿Sabes qué? En realidad pienso que la vida no tiene mucho sentido. Quizá es eso, simplemente no tiene sentido.

¿Para qué vivirla entonces? Y me dices a mí que soy negativo.

Puedes vivirla sin buscar un sentido que no existe. Requiere reenfocarse. Puedes cambiar de dirección. Ir para el otro lado, o el otro, o cualquiera, porque da lo mismo.

Es cierto, ya estaba sintiendo yo la necesidad de cambiar de dirección.

Mira, ya sé, lo que no hay es un sentido de la vida genérico. De la misma manera como no hay una naturaleza humana genérica. Hay cientos de millares de sentidos de vida.

Puede ser. Lo siento, pero si pienso en algo así, pienso en ti.

No digas tonterías.

Una cosa tengo que decirte: si alguna vez piensas en casarte o algo así, sólo recuerda algo: ese es mi lugar, aunque nunca vaya a estar en él. No te equivoques, como yo lo hice.

Quizá no sabías lo que es el amor. O quizá lo habías olvidado, o lo habías confundido. Quizá sigues sin saberlo.

Puedo no saber cuál es el sentido de mi vida, pero sé lo que es el amor, sólo me basta con mirarte. Quizá ese es el sentido de mi vida, amar.

Adrien, no quiero equivocarme.

No puedes saberlo ahora. ¿Estás enamorada?

Sí. O sea sé que quiero estar con él, ¿eso es estar enamorada?

Estar enamorado es pensar que la vida tiene un sentido. O sentir que lo tiene.

Ya te dije, no creo que lo tenga, pero eso no quiere decir que no estoy enamorada. No empecemos.

Sólo recuerda, cuando te canses de vagar buscando el sentido, puedes buscarme a mí, nunca es tarde para retomar lo que nunca debió haberse quebrado.

Como si nada


Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Ella piensa –ya no lo quiero-, y él piensa en su compañera de clase con quien conversó hoy y se la imagina en su cama. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Él piensa en su trabajo, y ella piensa que está cansada de discutir. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Ella piensa –por qué se deja de querer cuando una vez se quiso-, y él piensa –la quiero cada día más, pero soy un imbécil-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Él piensa –tengo mucha rabia-, y ella piensa –estoy muy desilusionada-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, ella dice -¿en qué piensas?-, y él dice –en la clase de hoy que estuvo muy interesante-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, él dice -¿por qué estás tan callada?-, y ella dice –porque estoy cansada de que todo sea un conflicto-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, ella dice –¿no te parece triste que el amor se acabe?-, y él dice –yo te quiero cada día más, dime si vas a perdonarme-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, él dice -¿cuántos viajes más vas a hacer ya no te veo nunca?-, y ella dice –todos los que pueda-. Al mes siguiente, la primera mujer conoce al cuarto hombre y sienten que ha vuelto la vida; el primer hombre invita al bar a su compañera de clase; la cuarta mujer conoce al segundo hombre en un viaje y recorren la ciudad juntos; el tercer hombre embaraza a otra mujer; la  segunda mujer cae en una crisis de angustia; y la tercera mujer se va de la casa. Luego los traga el vacío a todos, y la vida continúa, como si nada. Como si tuviesen buenas razones para seguir. Nuevas mujeres y nuevos hombres sentados frente a frente. Detengan la obra para liberarnos al menos un segundo. Como si hubiese algo mágico en tropezar y volver a levantarse. Como si lo miserable y el vacío no existieran.

12 de septiembre de 2014

Faire l'amour comme une dance et vivre la vie comme une dance

Comme une danse
Légère
S’écouler sans autre but que de s’écouler
Fluir
Sin un fin más que fluir, como propuso Cerati.

Gustavo Cerati

Mi pequeño homenaje a Gustavo Adrián Cerati. Texto escrito el año 2007.
¡Gracias! Cuando queda tu música no mueres nunca.

Soda Stereo
24/10/07

Apenas me he bajado del avión, voy a mi casa a dejar las maletas, me preparo rápidamente algo de comer, y me voy al estadio nacional.
Ahí está Soda Stereo. Sus tres integrantes y otros cuatro que están acompañando en esta ocasión.
Me siento feliz de compartir con el grupo de amigos con el cual estoy ahí.
Soda Stereo y nosotros, y todos los otros.
Todos en una sola frecuencia.
No lo puedo creer.
Estuve ahí mismo en 1997 cuando tocaron por última vez, gritando porque no se fueran, y cantando lo más fuerte posible, sus melodiosas e ingeniosas letras y coros.
Y ahí están de nuevo, diez años después, para hacerme más patente el paso del tiempo, y para que pueda vibrar con ellos, ¡Una vez más!

Respiro agitadamente, esto es increíble. Salto con la masa, que me lleva de un lado a otro, pero no me molesta porque todos estamos en la comunión de la música.
Tocan tres de mis temas preferidos, Trátame suavemente, El séptimo día, Un millón de años luz; estoy en otro mundo, absolutamente abstraída de la multitud, el tiempo pasa lentamente, cada sílaba que sale de la garganta de Gustavo Cerati me llega íntegra, para pegarse en mí y seguir resonando en mi oído. El bajo y la mirada de Zeta Bocio causan estragos en mi cuerpo, mi pecho resuena fuertemente.
La batería de Charly Alberti da golpes en mis pies y me impulsa a elevarme y saltar sin poder parar. Ni siquiera la fatiga de las 40 horas de avión encima me impiden despegarme del suelo una y otra vez para bailar al ritmo de estos grandes músicos y poder ver un poco más por sobre la masa.

"Quiero que me trates suavemente" dice. Que maravilloso. ¿Lo puedes creer?
Es increíble. Es inverosímil. ¡Quiero que me trates suavemente!
Y dice "No vuelvas sin razón". Verdaderamente yo estaré a un millón de años luz.
No quiero que esto acabe. Los sonidos, las voces, las luces y los colores de las pantallas me tienen elevada. Ese bajo, ¡Ese bajo! y el que lo está tocando... Ojalá me hablara al oído.
Me quedo con la magia de esas dos horas y media. La entrega de los músicos y la complicidad que queda con mis amigos con los cuales compartí ese momento. Nosotros sabemos lo que pasó ahí, y cada uno disfrutó solo, a su manera esos acordes, pero juntos al mismo tiempo, haciendo del momento una sola vibración conjunta. Los quiero amigos y gracias Soda Stereo por estos años de música que han compartido. Han entregado un poco de buenas letras a mis momentos.
¡Primavera Cero!

19 de agosto de 2014

Amo la mañana


Amo la mañana, con su promesa de eternidad, del día completo por delante repleto de ideas, de propósitos. Amo el atardecer, con su nostálgica resignación de lo que no pudo llegar a ser, o que fue y luego partió. Amo el anochecer, el arribo del momento de cerrar los ojos, con esa esperanza de un nuevo día, donde todo sea posible, y donde solo contemplar la naturaleza imponente nos llene el alma como si fuese suficiente. El día nos limita y nuestra mortal existencia nos limita. Aunque casi nada tenga sentido, yo quisiera hablar desde el sentido que llevo dentro, que no es otra cosa que observar atentamente, y dejar aparecer el universo que nos habita, nutrido por toda esa maravilla posada a nuestro alcance cuando nos acercamos a verla, y que nos vislumbra de cuando en cuando.

3 de agosto de 2014

Hannah Arendt, la condición humana y los derechos humanos


El hecho de que el hombre sea capaz de acción significa que cabe esperar de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable
Hannah Arendt


Lo que está en juego es la pérdida de la búsqueda de sentido y la necesidad de comprensión
Hannah Arendt

            Nuestro mundo común está atestado de sucesos demenciales. También de asuntos floridos. Pero lo irracional y sombrío es más difícil de comprender. Para Hannah Arendt, la necesidad de comprensión era un sentido de vida[1]. Hoy vemos con espanto, como dos comunidades humanas, como son la hebrea y la palestina, buscan destruirse mutuamente. Es como si el tiempo no pasara. Como si no hubiésemos aprendido nada. Vemos también cómo las personas mueren intentando traspasar fronteras, intentando nadar hacia mejores oportunidades, hacia una vida digna[2]. La indignación ya ha llegado quizá demasiado lejos. La perplejidad está instalada y ya no abandonará la contienda. Es el momento de esforzarse un poco más en comprender tanto descalabro, tanta indolencia, y vislumbrar nuevas claves, para luego actuar. En este camino pedregoso, muy pedregoso, casi como un risco escarpado, recurrimos a Arendt, porque sus ideas están hechas de la savia que constituye a los derechos humanos. Un pueblo libre no tendría por qué ser infeliz y desear la muerte de sus vecinos. Una humanidad que comprende y encuentra un sentido no tendría por qué devastar al planeta, ni denigrar a nadie, ni destruir lo que tanto cuesta crear. La imaginación nos guía, y mediante nuestras palabras y nuestros actos, nos sintonizamos en una cruzada que nos incluye a todos, y consiste en amar la diferencia, y en hacernos responsables por nuestro mundo[3]. Si lejos, lejos de nosotros, un niño llora en la selva, también nuestra piel está teñida de indiferencia, también se rompe una parte de nuestra propia humanidad, nos alienamos al cerrar los ojos a lo que nos rodea, al avalar la ecuación medios-fines, al mantenernos mudos, como la misma violencia. Lo que intentamos trata sobre comprender, sobre actuar, sobre llegar al alma de las ideas de Arendt, confiando en que un día no nos aniquilarán definitivamente las preguntas, sobre salir a las calles, sobre trabajar duro, premunidos de buenas ideas, para sanar del mundo lo que pueda ser sanado. La contienda es desigual, y las heridas son profundas, pero cuando se posee la sabiduría de quien trabajó duro y recorrió mucho, el desafío tiene un sentido, y una esperanza. Una pequeña esperanza, pero a veces más grande, de que todas las personas puedan respetarse, y de que la pluralidad nos dé vida. Nuestra tarea, -y cada día la confirmamos, en un ritual que consiste en no desfallecer observando atentamente todo lo bello que existe en la tierra-, consiste en sanar a la humanidad a través de la propia humanidad, contenida en todas las ideas humanas que existen, y frenando con ellas y nuestra energía, al gobierno del odio, la indiferencia y la ambición. Bienvenidos, el mundo ya lo conocen, y ahora pueden ver lo que Arendt reflexionó sobre todas las calamidades que presenció. Quizá nos sirva realmente para cambiar el mundo, que sigue igual de adolorido que antes. Los tiempos presentes, son también atemporales, es difícil distinguir una desventura de la otra. En nuestra existencia, aunque fugaz, podemos comenzar algo nuevo, podemos intentarlo, buscando un sentido a esta existencia desquiciada, pero desbordante de ganas de vivir.




[1] “De algún modo, se me planteó la siguiente cuestión: o estudio filosofía o me tiro a un pozo, por así decir. Pero no, desde luego, por falta de apego a la vida. Nada de eso. […] Era [la] necesidad de comprender” (Arendt, LQC [2006] 2010b: 50), entrevista con Günter Gaus. Véase también infra capítulo III. “Comprensión y política [Understanding and politics]”.
[2] “Lo que viene sucediendo en Ceuta y Melilla, y por extensión, en la frontera sur de la Unión Europea, es una  tragedia ante la que es preciso actuar de manera inmediata poniendo en marcha medidas ajustadas a la  legislación nacional, europea e internacional que garanticen el respeto de los derechos humanos y el  principio de no devolución. La instalación de concertinas, el uso de material antidisturbios y las devoluciones ilegales lejos de solucionar la situación están poniendo en peligro la vida de las personas que intentar llegar a Europa generando graves situaciones de indefensión y desprotección. Esta situación puede y debe resolverse, de manera rápida, recurriendo a mecanismos ya existentes. El punto central, radica en poner el foco en las personas que, en Marruecos, se encuentran en situación de emergencia humanitaria y garantizar el respeto de sus derechos y el acceso a una adecuada protección. Para ello reclamamos la implicación tanto del gobierno español como de la Unión Europea en el desarrollo de estas medidas”, véase Manifiesto "Por una solución europea al drama en las fronteras de Ceuta y Melilla: 4 medidas urgentes y realizables”, de las entidades de Migreurop en el estado español (Andalucía Acoge, APDHA, CEAR, ELIN, SOS RACISMO), http://goo.gl/0lnyif, http://www.migreurop.org/.
[3]G. G.: ¿Guarda usted memoria de algún suceso determinado, a partir del cual pueda datar su interés por la política? H.A.: Podría mencionar el 27 de febrero de 1933, fecha del incendio del Reichstag, y las detenciones ilegales que se produjeron esa misma noche. Las denominadas <<detenciones preventivas>>. Como usted sabe, estas personas fueron conducidas a sótanos de la Gestapo o a campos de concentración. Lo que sucedió en aquel momento fue monstruoso, aunque hoy a menudo queda ensombrecido por todo lo que vino después. Esto supuso para mí una conmoción inmediata, y a partir de ese momento me sentí responsable. Esto es, dejé de pensar que uno podía limitarse a mirar. Intenté ayudar en algunas cosas” (Arendt, LQC [2006] 2010b: 45-46), entrevista con Günter Gaus.  
 

22 de junio de 2014

Barcelona como la vida misma


Hace calor, oscurece tarde. Hoy estuve en el mar. Celeste, celeste se veía. Caminé por el paseo lentamente. No había olas. Evoqué tu mirada. Tu sonrisa. Las cosas parecen ordenarse. Pero nunca se ordenan. Ni ellas quieren ni yo tampoco. Son desordenadas como la Barceloneta, atestada de ropa colgando desde los balcones diminutos frente a frente. Barcelona el gran caos perfecto. Barcelona la magia de la vida. Barcelona la diversidad hecha fiesta. Observo, observo. Creo que esa es la historia de mi vida. Si tuviera que describirla podría decir viajar observando. Como un conejo saliendo de un sombrero, todo el tiempo sorprendida. A veces abrumada, pero ahora consciente. ¿De qué se trata vivir?, me he preguntado tantas veces. Creo que Barcelona tiene gran parte de las respuestas, trata de pequeñas calles, de juegos, de balcones, de skates, de turismo, de enamorados, de limosnas, de grandes catedrales, de pequeños adoquines, de bares, de risas, de abandono, de sol, de playa, de encuentros, de casualidades, de multiplicidad, de diferencia, de trote agitado, de amor, de belleza, de amistad, de miseria, de compasión, de infancia, de vejez, de arte, de creación, de celebración, de muerte, de olvido, de música, de pasión. Creo que nunca había estado en una ciudad con tanta vida. Si no te mantienes firme te ahoga. Pero hoy yo estuve en el mar. Estaba tranquilo. Nunca sé si yo lo estoy. Si es posible estarlo. Amigarse de las olas, sean grandes o pequeñas, es una opción posible. Una opción musical, deslizarse zigzagueante con el ritmo, al compás sin resistencias. Verter miel en el té, o un poco de leche en el café, respirar hondo, dejar que las lágrimas caigan, esperar, esperar, comprender, u olvidar. Olvidar todo excepto este momento, en que no estás, pero estás, no estás aquí, pero sé que piensas en mí, sé que si te pregunto de qué se trata vivir vas a decirme algo, y creo que yo también podré decir algo. Pero realmente yo no puedo creer cómo todo puede esfumarse de un momento a otro, y volver de un momento a otro, y así sucesivamente, como burlando al destino, como desafiando a la existencia constantemente, acaso es eso, dar la media vuelta sólo para asustar, para dejar en claro que las cosas nunca se ordenan, que tal orden no existe, ni existirá nunca. ¿Entonces para qué queremos ordenarnos?, ¿queremos? Tan pronto crees que la existencia es perfecta, tan pronto caes tan hondo que la perfección parece algo totalmente absurdo, ingenuo e irrealizable. Se me ocurre algo, olvidar todas esas perfecciones y esos vacíos, y centrarte en estas líneas, ahora que lees y yo escribo, en un presente despojado de canciones repetidas y melodías por cantar, ¿y si existir es como la ciudad?, sucede en este momento, ¿y si el desorden es algo posible?, ¿y si el llorar tiene una contracara profunda y sabia?, ¿y si dudar es posible?, ¿y si las dudas también forman parte de este momento?, ¿y si las dudas también están en las paredes de la ciudad escondidas rodeándonos a cada paso, pero amablemente, llevándonos al encuentro de lo que vale la pena? ¿Por qué nadie puede decir lo que es vivir? Es porque no hay una sola manera, ni tal cosa como una naturaleza humana, estamos solos. De cuando en cuando nos encontramos, aparece alguien que entiende al menos algo de todas esas inquietudes que están en el corazón, todas esas voces que hablan en tu alma, entonces por momentos sabes que puedes encontrarte con alguien, más lejos de ti mismo, con la sensación de que hay algo más allá de ti, aunque sea un pequeño espacio de comunión que da la sensación de un universo de significado, como me sucede contigo, a pesar de nuestras falsas distancias. Lo que detesto es la distancia cuando se hace real, y no puedo llegar a ti. El vacío y la perfección están tan, tan cerca. No es posible confiar, hay que olvidar, para vivir la perfección y no pensar en el vacío, o para sobrevivir al vacío sin anhelar la perfección que lo agranda. Mientras escribo estas líneas el mar sigue calmo, pero yo no le creo, sé que bajo su superficie el caos de la gran ciudad está siempre latiendo, el llamado de la existencia misma a despertar, a lanzarnos por el balcón a pesar de la distancia al suelo, a no temer a las heridas que ya están selladas, a caminar por la ciudad una y otra vez con sorpresa, fascinación por los nuevos detalles. A entender que la lista de cosas que importan es muy breve, que casi todo da lo mismo, y que quiero quererte más que toda la ciudad junta y todo su brío, aunque la perfección y el vacío estén tan cerca que casi sean una sola cosa, y que la amenaza de transitar de un balcón al otro esté siempre latente, a la vuelta de la esquina, bordeando la catedral, allí donde una gárgola te mira fijamente, sin palabras de auxilio, sin respuestas, sonriente, irónica, estática, lejana. En ese café del barrio gótico, ¿te acuerdas?, donde tocaba Paco de Lucía, quizá la embriaguez nos confundió y nos creímos inmortales, en ese bar cerca del mar, ¿te acuerdas? quizá el amor hipnótico nos hizo creer que el éxtasis puede perpetuarse, como un momento sublime que sigue resonando. ¿Pero sabes qué? Yo quiero lanzarme a pesar de nuestra condición humana de perfecciones y vacíos. A pesar de que la ciudad pueda a veces ser engañosa y enmarañada. Solo te pido una cosa, ámame como no has amado antes. Dame la mano para recorrer estas calles, como si no hubiera nada más. Llévame al mar, una y otra vez, para darle un sentido a este caminar.  

10 de abril de 2014

Nunca había amado tanto la vida


¿Y si te digo que mi vida floreció como una primavera simultánea en toda la tierra? ¿Y si te digo que el mundo me parece bondadoso y benevolente ahora? ¿Y si te digo que veo ahora tanta luz por las calles que el fulgor me encandila? ¿Y si te digo que vislumbro un sentido potente para esta existencia desaforada? ¿Y si te digo que me siento omnipotente y al mismo tiempo ínfima como para entrar en cada sutileza que otorga dimensiones que embellecen la vida? ¿Tú sabías sobre esto? ¿Conocías la existencia de un mundo que se abre frente a tus ojos, y lo que invade tu corazón es la idea fija de abrazar ese cuerpo tibio que hace volar tu creatividad de una manera desmedida y única? Te diré algo, creo que amando se ama más la vida. Te diré algo, creo que nunca la había amado tanto. Nunca había amado tanto la vida. Sólo me queda seguir observando atenta y entregarte mi presente. Sólo me queda agradecerte y darte mi existencia para explorar nuevos parajes, llegar hasta el fondo de tamaña bienaventuranza. Solo me queda abrir bien los ojos y aprehender las nuevas dimensiones con espíritu aventurero, sabio, espontáneo y sencillo. ¿Y si se pudiese amar para siempre?

7 de abril de 2014

Printemps avec toi


La primavera se cuela en mi sonrisa, siento que me invade un carnaval caótico junto con un remolino de viento, mezclado con la serenidad meditativa de observar un pequeño barco de juguete avanzando lentamente por el caudal de un río hasta perderse, dos fuerzas opuestas, como la alineación de los planetas, como volverse omnipotente, como volverse inmortal a pesar de todo.

17 de febrero de 2014

Sobre la necesidad de ser persona, la condición humana y la democracia en María Zambrano


Pues todo ha sucedido en nuestra historia como si la condición humana hubiera de ser conquistada. Lo cual se ha hecho con entusiasmo en algunos momentos, por resentimiento en otros, y siempre porque la condición humana, el vivir humanamente, no es eludible (p. 58).

            Lo que tenemos es perplejidad, una perplejidad honda y espesa. Esto porque las certezas son difíciles, y las dudas, fáciles. Entonces decimos, ¿por qué?, decimos: debe haber alguna manera. Pero a nuestro alrededor las cosas siguen siendo demenciales. Sabemos de ellas una y otra vez, porque la reiteración es su aliada, y cuando no han finalizado, vuelven a recomenzar, a manifestarse con toda su verdad, con todo su dolor, con su sinsentido, inexplicable. Quisiéramos alertar a la concurrencia, anotar por las calles, “sólo esta denuncia: la irracionalidad profunda de nuestra historia” (p. 86). Pero agregar: la irracionalidad profunda de nuestro presente. Que vendría a significar lo mismo, aunque distinto. Porque respecto de la historia hay que reflexionar, perdonar, pero respecto del presente hay que actuar, es esto posible, lo que no es posible con la historia. Un actuar que implica reconocer primero, tener la voluntad de cambiar, y luego de una vez enfrentarse cara a cara con la irracionalidad y repudiarla. Decir, ¿cómo fue que llegamos aquí?, ¿queremos seguir de esta forma?, ¿hacia dónde vamos? Pero no resulta fácil, si bien no podemos decir a ciencia cierta por qué. Entonces esa intuición difusa, de que debe haber alguna manera -de expresarlo en este caso- retorna, para quedarse. A veces al encontrar una idea precisa, se cae en cuenta de que existía esa intuición, y no a la inversa. Como que hubiese estado esperando para exclamar que había estado allí desde antes. Entonces llega la idea precisa. Y se confirma la intuición. Nos preguntamos: ¿Cómo hacer que las personas se comporten como personas, todas, y por lo tanto los que gobiernan también? ¿Cómo expresar el modo en que una sociedad debe conducirse, de una manera que rescate lo esencial, de manera que no pueda eludirse, como alcanzar una definición inexorable? Y llega la definición, con la cual no es posible escapar porque no tiene intermedios, o se es o no se es: la democracia es “la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona” (p. 169). ¿Qué es ser persona?: “la persona es algo más que el individuo; es el individuo dotado de conciencia, que se sabe a sí mismo y que se entiende a sí mismo como valor supremo, como última finalidad terrestre y en este sentido era así desde el principio; mas como futuro a descubrir, no como realidad presente, en forma explícita” (p. 130). La persona es imprevisible, pero de otra parte “es la que ofrece garantía de autenticidad”, y el modo adecuado de tratar con ella es la confianza, “y cuando se pierde, el trato personal llega a ser imposible”. La persona tiene conciencia, y la conciencia “corresponde a un futuro que hemos de hacer nosotros en parte; a un futuro, creación del hombre, aunque sólo sea porque él puede cerrarlo o abrirlo” (p. 160). Es por esta razón, y no otra, que somos responsables, qua personas, de todo lo que nos rodea. De lo que se trata es que “la sociedad sea adecuada a la persona humana; su espacio y no su lugar de tortura” (p. 172). De lo que se trata es que la sociedad tenga una estructura análoga a la persona humana. De un régimen “que se comporte como una persona en su integridad”. Un requisito indispensable es que se tenga conciencia de la persona humana, “pues se trata de una realidad tal que necesita ser pensada y querida, sostenida por la voluntad para lograrse”. Se precisa algo esencial: “para ser persona hay que querer serlo, si no se es solamente en potencia, en posibilidad. Y al querer serlo se descubre que es necesario un continuo ejercicio, un entrenamiento” (p. 192). Sabemos lo que queremos: “el que la persona humana se realice íntegramente” (p. 89). No hay seguridad de que vaya a haber acuerdo en este propósito. Pero podría ser un primer paso. Entonces podemos volver a transitar las calles con nuestra denuncia de la irracionalidad de nuestra historia. No ha dado resultado. ¿Nos detendremos sin más? Por qué, si ya tenemos una manera. Podemos decir lo que se precisa, y sabemos lo que no queremos: que sigan existiendo víctimas. No queremos más sacrificios. No queremos más dominación. No queremos absolutismos de ninguna clase. En todo absolutismo de pensamiento “se teme a la riqueza, a la multiplicidad, al cambio”. Se siente pánico ante el movimiento, y un “temor ancestral a la realidad” (p. 205). La democracia, en cambio, es “el régimen de la unidad en la multiplicidad, del reconocimiento, […] de todas las diversidades, de las diferencias de situación” (204). Queremos esa democracia, y no otra. Una en que las personas que nacieron en otros territorios puedan residir en ella sin contratiempos, como si no hubiesen nacido en otro lugar. Una democracia que tenga respeto por todas las personas. Una democracia donde todo ser humano sea acreedor de una dignidad, que no pueda ser humillada. Donde podamos sentirnos libres, “pues solamente se es de verdad libre cuando no se pesa sobre nadie; cuando no se humilla a nadie, incluido a sí mismo. La condición humana es tal que basta humillar, desconocer o hacer padecer a un hombre –uno mismo o el prójimo- para que el hombre todo sufra. En cada hombre están todos los hombres” (p. 97). Queremos una ciudadanía que alcance para todos. Que reconozca la  condición humana, con su vacío y su desesperación, con sus tres condiciones que la delimitan: “nacer oscuramente, haber de morir, soportar mientras dura esta vida pasajera, la injusticia” (p. 72). En definitiva, que todos puedan aparecer en cuanto personas, y no otra cosa. Que ser persona sea posible. Porque si lo vamos a exigir, primero debe ser posible. Hoy no están dadas las condiciones. Pero si -como María Zambrano- tenemos la esperanza y podemos reflexionar y expresar este deseo, por no decir necesidad, podremos evitar caer en la desesperación y continuar esta historia, torciendo un poco su movimiento hacia algún lado más humano. No es en ningún modo seguro que ello sea posible. Pero jamás renunciaremos a ser persona, y ser persona significa ver la humanidad en el otro y actuar en consecuencia.

Obra citada

Zambrano, María. Persona y democracia. La historia sacrificial. Madrid: Ediciones Siruela, 1996.

26 de enero de 2014

Pertenecemos a la tierra II


Ayer apareció una bandada de loros por mi calle, de esos verdes con pintas rojas en la cabeza, unos pájaros preciosos. Y se posaron en el árbol que está abajo de mi balcón, con ese sonido estruendoso que emiten, y comenzaron a comer las semillas que le quedaban al árbol sin hojas. Luego por alguna razón que solo ellos pudieron percibir, volaron al mismo tiempo todos juntos, dando la vuelta en la esquina, entre los edificios, con la difícil misión de buscar algún otro árbol que pudiera albergarlos, en un desafío que no acaba.
Entonces recordé la selva de Costa Rica, impenetrable y gigantesca, monumental, y pensé: cuán diferente es la vida de estos loros, a la de esos que vuelan sobre kilómetros y kilómetros de verde...

Y me regalaron esta cita:

Cuando la sangre de tus venas retorne al mar,
y el polvo en tus huesos vuelva al suelo,
quizá recuerdes que esta tierra no te pertenece a ti,
sino que tú perteneces a esta tierra.
Nativos americanos

La tierra no nos pertenece, está claro. Pero tan seguros que estamos de poder apropiarnos de todo.

Y vuelvo a John Locke, esta vez con un poco de rabia, y vuelve a hacérseme de pronto muy absurda la idea de la conquista de un pueblo sobre otro, y absurda también la idea de un derecho de propiedad...

Y leo el siguiente pasaje:

Pues aunque yo puedo matar al ladrón que me asalta en el camino, no puedo, aunque parezca ser una acción menos grave, quitarle el dinero y dejarlo marchar; ello sería un robo por mi parte. Su agresión y el estado de guerra en que él se había puesto a sí mismo hicieron que él estuviese renunciando a su vida; pero eso no me daba derecho a posesionarme de sus bienes. Por consiguiente, el derecho de conquista se extiende solamente a las vidas de aquellos que se han unido a la guerra; no se extiende, pues, a sus posesiones, excepto para reparar los daños recibidos y los gastos de la guerra; y esto, respetando los derechos de la esposa y de los hijos inocentes.

Pareciera otorgar mayor valor al derecho de propiedad por sobre el derecho a la vida. De pronto concuerdo con los autores que afirman que el Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil es un libro escrito con intenciones directamente vinculadas a muy particulares intereses de clase, y que podría ser una apología de la moral capitalista.

Y un amigo me comenta:
       
Pues sí. La propiedad privada se basa, claro, en la privación. Es un concepto delimitativo, en una concepción del individuo aislante, hacia dentro, y que excluye totalmente responsabilidad alguna entre las personas. Locke construye un cascarón luminoso y amable basado en la propiedad, pero es todo emperifollaje para ocultar el argumento del miedo y el egoísmo que ya se encontraba en Hobbes, la verdadera columna de legitimación y subyugación del poder.

Y le expreso que concuerdo con él. La verdad que empecé a leer con inocencia, pero ahora lo que siento es asco.

3 de enero de 2014

Barcelona je t’aime

Approche-toi de moi
Monte le son plus fort
Je veux sentir une dernière fois ton corps
Contre moi
Je pars en voyage
Tu pars très longtemps
Je t'en prie, chante moi
Ce vieil air français
Cette mélodie d'Erik Satie
Je crois que c'est ça
ARTHUR H. & FEIST, La Chanson De Satie

Je suis dans un état de surprise, un peu étourdi

Comme une rêverie

Je pense à toi...

29 de diciembre de 2013

In love with words


Estoy enamorada de las palabras. El desafío de convertir la realidad en palabras. Encontrar la palabra perfecta, para una sensación, una idea, un concepto, una imagen, como recurrir a la alquimia. Es una operación bellísima, desafiante, y altamente entretenida. Para mí es como estar en mi lugar en el mundo. Llena de palabras. Llena de significado.