19 de agosto de 2014

Amo la mañana


Amo la mañana, con su promesa de eternidad, del día completo por delante repleto de ideas, de propósitos. Amo el atardecer, con su nostálgica resignación de lo que no pudo llegar a ser, o que fue y luego partió. Amo el anochecer, el arribo del momento de cerrar los ojos, con esa esperanza de un nuevo día, donde todo sea posible, y donde solo contemplar la naturaleza imponente nos llene el alma como si fuese suficiente. El día nos limita y nuestra mortal existencia nos limita. Aunque casi nada tenga sentido, yo quisiera hablar desde el sentido que llevo dentro, que no es otra cosa que observar atentamente, y dejar aparecer el universo que nos habita, nutrido por toda esa maravilla posada a nuestro alcance cuando nos acercamos a verla, y que nos vislumbra de cuando en cuando.

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