Mi pequeño homenaje a Gustavo Adrián Cerati. Texto escrito el año 2007.
¡Gracias! Cuando queda tu música no mueres nunca.
Soda Stereo
24/10/07
Apenas me he bajado del avión, voy a mi casa a dejar las maletas, me preparo rápidamente algo de comer, y me voy al estadio nacional.
Ahí está Soda Stereo. Sus tres integrantes y otros cuatro que están acompañando en esta ocasión.
Me siento feliz de compartir con el grupo de amigos con el cual estoy ahí.
Soda Stereo y nosotros, y todos los otros.
Todos en una sola frecuencia.
No lo puedo creer.
Estuve ahí mismo en 1997 cuando tocaron por última vez, gritando porque no se fueran, y cantando lo más fuerte posible, sus melodiosas e ingeniosas letras y coros.
Y ahí están de nuevo, diez años después, para hacerme más patente el paso del tiempo, y para que pueda vibrar con ellos, ¡Una vez más!
Respiro agitadamente, esto es increíble. Salto con la masa, que me lleva de un lado a otro, pero no me molesta porque todos estamos en la comunión de la música.
Tocan tres de mis temas preferidos, Trátame suavemente, El séptimo día, Un millón de años luz; estoy en otro mundo, absolutamente abstraída de la multitud, el tiempo pasa lentamente, cada sílaba que sale de la garganta de Gustavo Cerati me llega íntegra, para pegarse en mí y seguir resonando en mi oído. El bajo y la mirada de Zeta Bocio causan estragos en mi cuerpo, mi pecho resuena fuertemente.
La batería de Charly Alberti da golpes en mis pies y me impulsa a elevarme y saltar sin poder parar. Ni siquiera la fatiga de las 40 horas de avión encima me impiden despegarme del suelo una y otra vez para bailar al ritmo de estos grandes músicos y poder ver un poco más por sobre la masa.
"Quiero que me trates suavemente" dice. Que maravilloso. ¿Lo puedes creer?
Es increíble. Es inverosímil. ¡Quiero que me trates suavemente!
Y dice "No vuelvas sin razón". Verdaderamente yo estaré a un millón de años luz.
No quiero que esto acabe. Los sonidos, las voces, las luces y los colores de las pantallas me tienen elevada. Ese bajo, ¡Ese bajo! y el que lo está tocando... Ojalá me hablara al oído.
Me quedo con la magia de esas dos horas y media. La entrega de los músicos y la complicidad que queda con mis amigos con los cuales compartí ese momento. Nosotros sabemos lo que pasó ahí, y cada uno disfrutó solo, a su manera esos acordes, pero juntos al mismo tiempo, haciendo del momento una sola vibración conjunta. Los quiero amigos y gracias Soda Stereo por estos años de música que han compartido. Han entregado un poco de buenas letras a mis momentos.
¡Primavera Cero!
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