9 de enero de 2024

La distancia

El deseo me mata. La distancia. En qué momento se hizo tangible. Confío en mi decisión pero me acribilla. El deseo es oscuro como un túnel sin salida. Es tarde en la noche y pienso en ti. He dejado lejos el mar. Te encontré en el mar. El sonido del mar me calma y ahora no se acerca a mis oídos. Escucho música sensual y oscura. Me pregunto cómo comenzó esto y en qué momento se acabó. ¿Se acabó ya? ¿Nunca más vas a estar en mis brazos? ¿Nunca más? La distancia es negra como una isla. Una Isla Negra adonde quiero llevarte. Una Isla Negra con todas las plantas suculentas eclosionando. El deseo eclosiona como lo más negro. El deseo mata. Como grandes rocas inermes ante la marejada que colisiona. La marea siempre me hunde. Llega sin avisar y me ataca en lo más profundo. La cueva sin salida entre las rocas. Me asaltan los pelícanos que vuelan con furia sobre la inmensidad celeste. El rojo vivo de un atardecer sin descanso. Un sol que se hunde en el mar como tu cuerpo. Antes, debo confesar, no sentí placer igual, canta Fito Páez. Todo amor perpetuo deberás matar, cuerpo sobre cuerpo y cuerpo sobre el mar, canta. ¿Habrá más? Dime que habrá más. 

Lo oscuro

Te ofrecí mi corazón. Pensé que lo merecías. Te di mis brazos y mis piernas. Tu mirada prometió cosas que luego no llegaron. ¿Qué esperabas? Por qué a veces sentimos cosas oscuras. Queremos escribir sobre tiburones y carne. Sobre deseos pulverizados. Crepúsculos sombríos. El deseo nos ciega y queremos que duela. La distancia convierte a veces el deseo en alimento para fieras. El rock nos deja alerta. Las baterías. Los bajos. El canto misterioso. La atmósfera de balsa a la deriva que no puede llegar a puerto. Me falta tu cuerpo. Tu mirada. Tus manos. Pirañas en el vacío. Criaturas de las profundidades. ¿Qué esperabas? ¿Qué buscabas? ¿Te serví para lo que querías? ¿Gozaste del caos? ¿Te llegó al corazón el jazz? ¿Todo se ajustó a tus expectativas? ¿Hasta dónde querías llegar? Abriste una caja que me dejó volando en el aire. La pasión tiene muchas caras. Ahora deseo lo oscuro. ¿Qué esperabas? El deseo es oscuro como tu cobardía. Esa caja me llevó al despeñadero. Me duele el deseo. El deseo es oscuro como esa caja. Me duele el deseo. 

8 de enero de 2024

A medias

Para qué empezar algo si se va a dejar a medias. Por qué matar algo en su punto más alto. Para qué matar. Para qué empezar. Por qué subirse a la ola para lanzarse a la oscuridad en la mitad de la travesía. Por qué dejar el navío en el puerto cuando el sol brilla y el mar invita al viaje. Te vi hundirte en la mitad del océano. Tiburones merodeaban. Tal vez te devoraron y ya no hay rastro tuyo. Sacaron tu carne y la esparcieron por el azul dando pequeños trozos a los peces que pasaban. Iban pasando desprevenidos. Esperando los fragmentos de tu cuerpo. Las pequeñas piezas que ya no hacen una. Un mosaico infinito que ya no llega a nada. Que no puede salir del agua. En el estómago de los tiburones seguiste el camino. En la boca de los pequeños peces. Tu alma hecha añicos. El reguero de sangre disolviéndose en el líquido en movimiento. Eres retazos de carne que ya no pueden unirse. Almas que explotan. Varios corazones hundidos. Eres muerte y la arrastras contigo. La balsa vacía. Dónde quedó la sangre que bombeaba por las venas. Dónde quedó la pasión de las encrucijadas. Cuál es tu verdadera naturaleza. Trozos de carne. Un cuerpo con miedo. Convertido en fragmentos de sí mismo. Alimento para las fieras. Para los pequeños peces. ¿Y el viaje? ¿Y la música? ¿Y las lenguas? ¿Y los sueños? A medias se acaba todo. No nacen los versos. No nace la música. Eres una balsa a la deriva que me arrastró por un tiempo. A medias. 

Variaciones para dejar de lado los amores cobardes

Tu amor no me sirve para nada. La cobardía es inútil. Es infértil. Olas que van y vienen y no dejan nada. Absolutamente nada. Un reguero de algas a la deriva. Colores que no pueden combinarse unos con otros. Superficialidad que lleva al consumo indiscriminado y vacío. Hileras infinitas de turistas que miran sin ver. Barrios gentrificados que pierden su alma. Televisores encendidos que no transmiten mensajes sino ruido. Música hecha de auto-tune. Colonización salvaje. Fascismo. Guerras. Control mental. Los amores cobardes pierden la oportunidad de hacer nacer música. Se apagan. No dejan rastro. Son olvidados. Matan. Mueren. 

El amor es a veces cobardía

Escribí las variaciones para decir te quiero. Las dejó entre las algas. A su suerte. De qué estaba compuesto. Parte, le dije. Tu amor cobarde no me sirve para nada. Ni siquiera para limpiar los vidrios llenos de rocío. Lo más inútil es el amor cobarde. Nada puede nacer en los terrenos yermos de valentía. El amor es a veces cobardía, ¿lo sabías? Tu amor no me ha servido para nada. Las variaciones para decir te quiero las dejaste a un lado del camino. Pero sé que no las has olvidado. De qué estás compuesto. ¿Y la música? ¿Y la cima? ¿Y todas esas palabras? ¿Todos esos viajes? Me dijiste, te veo y siento la fuerza de acercarme a mi pasión. ¿Dónde está esa pasión? ¿Y los versos? Me dijiste, es como encarrilarme en lo que debería ser conforme mi alma. ¿Y el arte? ¿Y la sublimación? ¿Y los síntomas? ¿Y la cabaña? ¿Y el placer? ¿Y el océano? Los amores inútiles lo tiran todo por la borda. Como si las cosas no fueran algo. No significaran algo. Tener miedo es lo que llena de algas la fiesta completa. Una gran fiesta sumergida a la deriva. No quiero más amores inútiles. La cobardía es una enfermedad. 

Variaciones para decir te quiero

Escribir es crear variaciones para decir te quiero. Estrujar el corazón para que diga los secretos más inexplorados. Nunca engañar a la fibra más íntima. Dejarla salir en toda libertad. Escribir es libertad. No censurar lo que sentimos. Escribir es valentía. Unir las palabritas para que digan lo importante. Escribir es siempre el gozo y nunca la nostalgia. Porque el presente está compuesto de pasado y futuro. Creo que morir, es una sensación, creo que vivir, podría serlo pero ahora es algo mucho más real, canta Fito Páez. Crear variaciones me asalta. No puedo dejar de hacerlo, para decir te quiero. Adónde van nuestras variaciones. Dónde quedan las palabras ahogadas en el agua. Se convierten en viento en la isla. Todo se lo llevan. Llévense a este amor que me mata. Que no va para ningún lado. Que se convierte en alga y se sumerge. Quiero crear variaciones que me ayuden a matar a este amor. Quiero sacarlo de mí. Quiero que el fin signifique algo. Que todo termine en mi corazón. Me acuerdo que abrí, la puerta y eras vos, después me perdí, mirándote desnudo y te reías de mí cara de maldad, entonces sentí, la cima del amor, y si me caí, no importa porque todo esto es de los dos, canta Páez. Dime dios: ¿hay stop?, donde estés, dímelo, canta. Las variaciones matan. Tendría que llorar o salir a matar, canta Páez. Por qué el amor se siente como un océano. Todo lo cubre. Olas que todo lo asolan. Maremotos insoportables. Que pillan desprevenidos cuando habíamos bajado la guardia. No quiero amar. No así. No tengo prisa, no hay adónde llegar, canta Páez. No quiero amar así. Quiero ahogar el amor completo en la espuma. Me rebelo ante los amores cobardes. Viento de la isla, llévatelo todo, que ya he tenido suficiente. La naturaleza cobarde de este amor me subleva. Tal vez deba salir a matar. Acabar con estas variaciones de un amor cobarde. Tengo prisa, quiero llegar. ¿Debo olvidarlo todo? Dímelo a la cara: este es un amor cobarde. Que no va para ningún lado. Dímelo. Quiero saberlo. El amor cobarde tocó mi puerta y me entregó lo que no le pertenecía. Quiso ser valiente pero se perdió en el impulso. Para qué. Para qué entonces. Dímelo a la cara. Dímelo. Para qué la cima. Para qué. 

Isla Negra

Ahora sé que ya no puedo vivir sin tu amor, canta Fito Páez. Qué es el amor. El amor es una Isla Negra. Una amiga me dijo, el amor es esperar, querer estar, soñar, disfrutar sólo con una persona, por sobre cualquier otra. Esa llave es mi amor, canta Páez. El amor es una llave que abre la Isla Negra. La Isla Negra son los versos. La música infinita. Es negra y es una gran isla. Donde todo ha sucedido y sucederá. La llave de la isla reposa en la entrada. Sólo hay que tomarla. Y abrir. Acceder a la gran isla. Querer ser feliz. Ir y abrirla. Abrirlo todo. Abrir el corazón y dejar salir la melodía. El secreto que reposa en la Isla Negra. Que abre todas las puertas. Querer ser feliz es un arte. Se requiere valentía. Esperar, soñar, como dijo mi amiga. Tengo todas las llaves. Las deposité en la Isla Negra. Abrí las puertas. Abrí mi corazón y lo encendí. Dije todo lo que tenía que decir. Lancé las islas al viento para que regresaran luego del viaje. El amor es regresar, es dejar ir. Son islas negras en el cuerpo. Que causan espasmos. Es el gozo de saberse vivo. De tener las llaves. Para abrir el corazón. El amor es una Isla Negra que nos acompaña en el alma. Ese lugar donde somos felices. Las ganas de cantar hasta encontrar el significado de todo lo vivo. 

Île Noire

La vida es una Isla Negra llena de palabras. Un lugar con un océano inmenso donde perderse. Hay cosas que te ayudan a vivir, no hacías otra cosa que escribir, canta Fito Páez. Me fui, me voy de vez en cuando a algún lugar, yo no buscaba nadie y te vi, canta. La vida es definitivamente una Isla Negra poblada de frases que nos elevan. Todo lo que diga está de más, las luces siempre encienden en el alma, canta Páez, y cuando me pierdo en la ciudad, vos ya sabes comprender, es sólo un rato no más. En la Isla Negra se puede reír o llorar. Las dos están bien. De las dos están compuestos los lugares llenos de palabras. En la Isla estamos con nosotros mismos. En la Isla nos entregamos a los demás. Prometí una vez en la Isla Negra. No recuerdo un momento más feliz. Vendrán otros. Una línea roja se extiende ahora sobre el horizonte encima del azul. El rojo y el azul. La pasión y la tristeza. Todo está en el alma. La vida es una Isla Negra de Saudade. De eso que va con nosotros y no podemos definir. Algo que duele y alegra. Rojo y azul. Vendrán otros. Hubo unos. Siempre vendrán otros. Otros libros, otros matrimonios. El amor es algo infinito. Como la creatividad. En la Isla Negra todo nace. En esa Isla Negra llena de versos. Ahí me entregué. Ahí las luces siempre encienden en el alma. Te vi. Yo no buscaba a nadie y te vi. En la Isla Negra cuajaron los versos. La Isla Negra se viste de amor. Sus grandes olas van y vienen. Traen y se llevan. Tristeza y alegría. Porque así es la vida. La Isla Negra es el recipiente del misterio. El nacimiento de lo importante. La música de la vida. Algo imposible de definir. Como el Saudade. Como el viento en la Isla. Escóndeme en tus brazos, por esta noche sola, escribió Neruda. Siempre sopla el viento en la Isla. Las grandes olas nos aquietan. La tristeza y la alegría. Felicidad en la Isla. Saudade en la Isla. La Isla Negra son todos los deseos de lo que enciende, la creatividad de lo que está vivo. Año tras año vuelvo a la Isla Negra y sé que no he vivido en vano porque en sus versos refugié a mi alma. Ahí vuelvo a encontrarla y sé que está dividida en varios fragmentos. Todos me han dado la vida. La he compartido con todos los lugares. Sembré lo que hacía nacer versos. En la Isla Negra dejé un fragmento de mi alma. Vuelvo a visitarlo porque florece las semillas. Escribir es personificar la Isla Negra. 

Felicidad

Lo que uno quiere para lxs que vienen después de uno es poder transmitirles todo eso que a uno lo hizo feliz. Llevarlos a ese lugar. Mostrarles. Compartir. Estuvimos tocando música con Agustina y Margarita. Junto al mar. Mi hermano Felipe trajo un teclado. Aquí hay una guitarra. Armamos una banda con rayadores y campanas. La música y el océano es para mí el lugar de la felicidad. Hace un par de días cantamos con nuestros amigxs Charo Cofré y Hugo Arévalo mirando el atardecer. Inauguramos juntos el taller con esos telares que sacan de sus entrañas los tejidos más hermosos. El arte que escribe con fuego en la madera. En ese lugar donde Pablo aún respira. Esas canciones son las que me transportan. Me instalan en la felicidad. En esta vida que ha sido larga y hermosa. Con esta familia y amigxs que me han hecho descubrir una y otra vez lo importante. Estuvimos leyendo ayer versos de Gabriela Mistral. Su vida llena de significado. Nada está por sobre el amor, la literatura y la música. Es la forma de la felicidad. Dentro cabe todo lo esencial. En ese intento de mostrar, de compartir. De transmitir todos esos lugares donde habita la felicidad. La felicidad es agradecimiento. De caminar acompañado. De habitar lugares llenos de música. De una vida de sentido. Del sol reflejado en el mar. Del hecho de saber que algunxs parten y otrxs llegan. Que la música es una línea que heredamos y transmitimos. Una larga línea que viene de lejos y va a seguir cuando las olas sigan llegando y partiendo sin nosotrxs. En nuestra alma va la huella del amor. Lo que todxs quisieron decir y lo que van a decir. Lo que algún día dirán. El germen del amor se aloja en el alma en forma de música. Florece en forma de canto. La felicidad es gozar esos cantos. Saber que el secreto de la vida está ahí. El arte es almacenar la felicidad. Tener una despensa para contemplar. Para saber que vale la pena. El arte es hacer carne la felicidad de pertenecer. La inmensidad del océano en el corazón. Para llevarlo a todos lados. Para entregarlo. Para compartir. El arte es el significado de la felicidad. 

5 de enero de 2024

Jazz (Libro)

 ¡Nuevo libro!

Jazz

https://www.academia.edu/113013764/Jazz



The Sun Machine is coming down

The Sun Machine is coming down, and we’re gonna have a party. Perdí la virginidad con esa canción de Bowie. A los diecisiete años. Lo recuerdo porque el disco sonaba en bucle. Años después, volví a perderla con la misma canción. No con la misma persona. No en el mismo lugar. Fui muy feliz. Creí que la vida recomenzaba. Pero la cobardía tiene distintos matices. También la valentía. El amor lo mismo. El amor algo totalmente diferente. Tocamos nuestras canciones y sentimos el cielo de Londres, descansando en nuestras manos, como canta Bowie. And we walked back to the road, unchained. The Sun Machine is coming down, and we're gonna have a party. The Sun Machine is coming down, and we're gonna have a party. The Sun Machine is coming down, and we're gonna have a party. El amor es definitivamente una fiesta. 

4 de enero de 2024

Jazz

El Jazz siempre me ha conectado con algo muy íntimo. El Jazz y el Soul. Con una parte de mí que me gusta. Una emocionalidad que me reenvía a lo más esencial de mi alma. Nací improvisando. No hay otra regla más definitiva en mi vida. Siempre improvisar. Siempre presentarse. Dar la cara. Siempre la verdad. Arriesgarse si hace falta. Lo más propio de uno es lo que se ve. El hilo de mi existencia. Está compuesto de Jazz. No he mentido. He aceptado que se presenten las encrucijadas. No he tomado los atajos que se me presentaron. Organicé las notas para que formaran una melodía. A pesar de todos los obstáculos. Recorrí los acordes que me iban lanzando para convertirlos en música. Resignifiqué aspectos para transformarlos en arte. En grito. En Swing. En una eterna improvisación que te explota los sesos. Recibí cuanto juicio me llegó y lo dejé a un costado del camino. Sigue el Jazz me dije. Siempre sigue. Siempre la improvisación y la felicidad. Crear no tiene precio. Hay que pagar lo que cuesta. Hay que hacerlo aunque la improvisación te asole, te deje exhausto. No tienes idea adónde vas, pero ahí estás. Sigues. Das la cara. Confías en tu Jazz. En tu eterna improvisación que sabes que tiene una línea que la une. Una armonía coherente que la define. Que la guía. El sur es lo tuyo. El norte. Los puntos cardinales no tienen sentido cuando el alma está hecha de Jazz. Respondes a tu mandato. Secreto. El móvil de tus pasos. Te guía la música que te desintegra de gozo. El cuerpo de quienes amas. Las venas que bombean éxtasis. La coherencia es placer infinito. La verdad es fascinación y asombro. Los acordes del alma guían la improvisación. La melodía de tu propia verdad. No me he traicionado. Sigo improvisando. Los juicios ya no me importan. Nunca había sido tan feliz. Sigo escribiendo. Sigo improvisando. El Jazz me constituye. El Jazz me libera. Nunca me había sentido tan libre. Sigo escribiendo. Sigo improvisando. Las melodías explotan y florecen. El Jazz me libera.  

Optimismo

Necesito extensiones de reflexiones. Mucho silencio. El sonido del mar y calma. Voy decantando todas las encrucijadas que el presente me va lanzando. Tengo entrenamiento en sortearlo pero muchas veces me pilla desprevenida. Peco muchas veces de gran candidez. De un optimismo innato que por momentos me deja al descampado. Tomo tiempo a veces en identificar la verdadera dimensión de los fenómenos. El tamaño de la sombra o los móviles de las cosas. Me gusta el optimismo. Me gusta saber al mismo tiempo que la sombra siempre es más pequeña que lo demás. Ante las sombras, cambio las estrategias, pero el optimismo queda. La luz es mucho mayor, me parece innegable. No me doblegan con sus noticias. Triunfa la belleza. El amor. La justicia. Tal vez eso es lo que verdaderamente temen. Que no tenemos miedo. Que siempre está la música. Que el antiguo mundo cae. Va cayendo. Que las diferencias son nuestra fuerza. Que todxs somos iguales. 

De grandes dudas

De grandes dudas se creó mi nombre. De grandes vidas que dejé atrás. De la niebla saqué conclusiones. De las extensiones de playa. De las caminatas interminables por la orilla del mar. Tuve convicciones. Tuve dudas. Tuve arrebatos. Tuve certezas. Me desplacé por el mundo. Me desplacé por todos los animales posibles. Tomé la forma de todas las tormentas. Todos los ciclones. En el vórtice encontraba la vida. En el centro del tornado la perdía. Perdí la vida muchas veces. Conocí los pantanos. La jungla más impenetrable. Tuve miedo. Una infinidad de veces. Conocí el sonido de los timbales más profundos. De las orquestas más oscuras. De las nubes más negras. Estoy tal vez preparada para casi todo. No es verdad. Para algunas cosas. Estoy preparada para la selva. Para los paseos en canoa entre las lianas. Para la llegada de las dudas. Las conozco de cerca. Para las palabras que no encajan. Para las palabras que tienen que resignificarse. Para desarmar las encrucijadas que me alcanzan. Disfruto del atardecer que perfora. Me he rendido ante algunas cosas. Ya no lucho, sólo olvido. Olvido tanto. Viajo más liviana. Me gusta viajar. Desplazarme por la existencia. Aprender. Sé ahora que tengo muchas vidas. Que la vida siempre me está esperando. Dándome la bienvenida. Sé que las dudas van a seguir llegando. Ya no les tengo tanto miedo. He creado en mi alma un refugio lleno de palabras. 

Cuántas vidas vivimos

Cuántas vidas vivimos. A cuántas vidas tenemos derecho. El alma nómade se asienta, ¿o no? Quiero ser presente. Nunca nostalgia. Nunca melancolía. Esas otras vidas dejarlas partir. Pero llega el presente y tan pronto es pasado. Ser presente sin alcanzar a dar forma al tiempo. Caminé tantas veces por la orilla del mar. Sentía una gran sed de presente. Una sed aguda. Un hambre voraz de vida completa. Cada momento tuvo sus versos. Me entregué entera. Me preguntaba siempre adónde me estaba llevando la existencia. Mi alma tiene ahora más respuestas. Recorrí grandes extensiones a pie y el descalabro. Las dudas que tomaban la forma de grandes monstruos de sombras. Las selvas y las selvas y los ríos. La necesidad de combatir los muertos vivientes que me seguían. Los espíritus enroscados sobre ellos mismos. Las almas en estado embrionario y todas las expectativas. Los proyectos y los proyectos de personas que me alcanzaban el paso. El vértigo de las playas interminables. Las medusas y las iguanas. Los camaleones y los caimanes. Fui todos los animales posibles. Me encontré con todos los animales posibles. Pongo todo en la balanza. Observo el plano completo. Te ves inofensivo en la playa interminable. Todo se ordena. Y recuerdo las playas interminables. Y yo caminando y caminando. Rema que rema. Y las olas. Pienso en mi casa. Mi refugio. Mi biblioteca. El resumen de todos los animales que he encontrado y todos los animales que he sido. Recuerdo que sé olvidar. Sé olvidar muy bien. El tiempo me ha entrenado. Lo he hecho tantas veces. La playa es tan interminable. El olvido es tan dulce. No voy a volver a pensarte. Sigue el camino por la playa. La orilla del mar me recuerda todas esas vidas y me hace saber que habrá otras.  

3 de enero de 2024

Aprender a amar

Lo que quiero para este año es aprender a amar. Partir de nuevo. Olvidar que amé antes. Que una vez amé. Formas nuevas de amor. Sin fronteras. Formas. Maneras de amar que me reenvíen a mi fragilidad. Formas de descansar. Pasión. Formas de la pasión. Maneras que me reenvíen a mi pasión. Que me aquieten y me hagan volar. Quiero profundidad. Quiero conversaciones eternas que me hagan feliz. Quiero ser feliz. Quiero ser feliz todos los días un momento. Quiero saber que el amor es algo grande y hermoso. Quiero que el amor no sea lo que ha sido. Quiero verle la cara al presente. Conversar con él. Desnudarme ante el presente. Dormir con el presente. Quiero que el amor signifique algo. Quiero aprender a amar. Quiero aprender a amar todos los días. Quiero que existir sea algo grande y hermoso. Quiero desnudarme ante la vida y comprenderla. Desnudarme ante las palabras. Organizarlas y poder entregártelas. Quiero que aprender a amar signifique algo. En las nuevas formas hallaré el consuelo de lo perdido y el éxtasis de lo encontrado. Quiero que aprender a amar sea lo más importante. Que cada día tenga una razón. Quiero que aprender a amar sea lo más importante.

Para qué amar

En el segundo día del año la pregunta es tal vez más cruda: para qué estamos aquí. En el segundo día del flamante año no podemos evadir la pregunta: para qué. Qué habrá en este año. ¿Habrá algo? ¿Cuál es nuestro nombre? ¿Cuál es nuestro nombre secreto? Cuál es nuestro deseo. Cuáles son nuestras expectativas. ¿Tenemos alguna? ¿Tenemos la vida? Quiero tomar las riendas de mi vida, me dije. Quiero conducir mi presente hacia algún lado. Quiero ser libre. Quiero que en esa libertad esté mi nombre. Quiero que esté el tuyo. Quiero aferrarme a lo relevante. No olvidar a lo que vine. Amar y escribir. Viajar. Volar. Aprender lo que es justo. Tener la humildad de reconocerme una y otra vez en los demás. Reconocer el dolor de los otrxs y aliviarlo cuando me es posible. Todas las personas son mis iguales. Todas las personas merecen mi respeto. No soy ni más ni menos que nadie. Tengo unos talentos que debo a la humanidad. Para eso se me invitó. Para que escribiera. Para qué amar. Por qué es mejor amar. Odiar es un pasatiempo al que no puedo acceder porque no tengo el tiempo. Odiar es un lujo. Sólo me alcanza para amar. No odio a nadie. Sólo observo. Siento. Me emociono o siento rabia. La injusticia me interpela. No es difícil odiar. Pero hay que tener el tiempo. Hay que perder el tiempo. Amar es más valiente me parece. Odiar es tan fácil. Amar es más difícil. Amar es un arte. Odiar destruye y amar crea. La injusticia hay que repararla. Qué es la justicia. Lo que florece el alma y no la sombra. Mejor amar: es más barato. Odiar es carísimo. Odiar es absurdo. Mejor ayudar a vivir. Amar es ayudar a vivir. Vivir es tan difícil. Mejor ayudar a vivir. 

2 de enero de 2024

El amor es una estrella

El amor es una estrella que guía. No te tengo pero puedo convertirte en versos. En espera de tu cuerpo. Puedo convertirte en literatura que me acompaña. Puedo convertirte en atardecer junto al mar. En siesta al sol. Mi recuerdo es una máquina de versos. Una Máquina de sol. El amor es el motor oculto de toda literatura. El motor es el deseo. Lo que pone en movimiento la música. Te deseo. Tus palabras y tu cuerpo se alinean como una estrella. No necesito tu cuerpo sólo el recuerdo de tus labios. Existir es desear. Vivir es poder desear. Desear atardeceres. Flores. Canciones. Tus labios y tu lengua. Desear que las canciones lleguen a uno y nos despierten. Despertar todas las veces que sea necesario. Despertar al hecho de que podemos amar. A la certeza de que deseando avanzamos. Creamos. El atardecer fue hecho para crear. Para distanciar a los obstáculos que obstruían la expresión de nuestra alma. Nuestra alma es una estrella que desea. Una estrella que nos guía hacia el atardecer. Mi recuerdo es atardeceres en hilera. Distintos colores del cielo. Mi recuerdo es deseo. Mi recuerdo sabe que escribir es reposo. Serenidad. Entrega. Baile. En vez de olvidarte prefiero escribir. Siempre se me dio mejor. Sabía escribir y no sabía olvidar. Aprendí a escribir y no aprendí a olvidar. A veces me hace falta. Pero sé que el deseo es un motor. Que el deseo es presente. Que una vez fue presente. Para qué quiero olvidar si puedo escribir. Para qué soñar con tu cuerpo si tengo el atardecer. Para qué soñar con tu estrella si tengo el presente. El amor es una estrella hecha de presente. 

El amor es una casa

El amor tiene que ser como una casa que refugie. Como un océano donde la balsa pueda navegar. Una cabaña en el bosque donde poder oír a los pájaros cantar. Música que haga soñar. Le pedí al amor que fuera amor. Le pedí que la Máquina del sol llegara y todo fuera una fiesta, como la canción de Bowie. Le rogué por veladas a la luz de las velas. La penumbra de amar entre la sombra y la vida. No he perdido un minuto olvidando. No sé de qué se trata olvidar. Es algo que nunca aprendí. Mi corazón a la intemperie nació recordando. Todo estaba ahí. Cada movimiento impreso en mis huesos cansados. En mi esperanza intacta. Amo de una manera que no conoce obstáculos. Elijo amar. Me gusta amar. Le da perspectiva a las cosas. Me gusta recordar que fui feliz. Que puedo ser feliz. Que he conocido tantas veces la felicidad. Sólo quisiera dormir una siesta en una cama alcanzada por el sol a tu lado. Donde no haya nadie más. Donde el sol nos pertenezca por un rato. La Máquina del sol. Quisiera tu cuerpo. No me gusta olvidar. Está sobrevalorado. Se puede vivir recordando. Se puede vivir sabiendo que una vez se fue feliz. Que habrá otras ocasiones. Que nada nunca va a pertenecernos realmente. Mirando el océano nos pertenece un poco. Tal vez el sentimiento de propiedad debiese saciarse con eso. Sé que nunca vas a pertenecerme. Sé que nunca voy a pertenecerte. Sé que te pertenezco, de una manera que no tiene que ver con este mundo. El amor se maneja en dimensiones distintas. En la dimensión de la música, de la belleza. En la dimensión de la literatura que transforma. El amor es saber que existe la felicidad. Que siempre podemos ser mejores personas. Que siempre podemos ser un refugio para alguien. Una cabaña en el bosque donde siempre podemos cantar como un pájaro en la ilusión de alguna persona. Amar es vestir la vulnerabilidad. Sentirse sereno. Amar es descansar de haber llegado a casa. Amar es ser una casa para alguien. Una casa en el alma. Entre la sombra y la vida.  

1 de enero de 2024

Una vida nueva

Han pasado exactamente diez años desde mi primer año nuevo en Europa. En Barcelona. Hoy en Isla Negra observo el sol reflejado en el amplio océano. Escuchando rock. En unas semanas estaré de regreso a mi casa en Lyon. Lo bueno del tiempo es que es plástico y definitivo. Lo bueno del tiempo es que pasa. Va pasando. Sin preguntar. Lo bueno del tiempo es que toma la forma del presente. Si fue algo luego puede ser otra cosa. Puede ser algo completamente distinto. Aunque el alma esté intacta. Mi alma es rock. Mi alma se erosionó y partió de nuevo. Mi alma era una cosa y luego otra. Así es el tiempo. Es cambio. Tener varias vidas en una es milagro. Tuve varias vidas. Mañana comienza una nueva. A mí me gusta vivir. Me gusta tener vidas. Explorar. Cambiar. Vivir es estar en movimiento. Batir el tiempo. Olvidar por momentos su carácter implacable. Ya me gusta la vida nueva. Siempre me gusta. La vida. Un día olvidé lo que era vivir. No quiero morir, dije. Declaré, voy a vivir. Viviré. Viviré. No fue fácil. Nunca es fácil. Declaré, voy a escribir. Será una vida nueva. Serán varias vidas en una. Un año nuevo hace diez años comenzó una nueva vida. Mañana comienza una nueva vida. Desde mañana la gloria de estar vivo. De convertir el tiempo en literatura. De contar los segundos en versos. En frases que describan la nueva vida. Lo interesante de escribir es llegar al fondo de cada sentimiento. De cada vida. En qué consiste esta vida. En ser literatura y nada más. En no renunciar a nada. En escribirlo todo. En crear formas. Imaginar vidas y vivirlas. No perder el tiempo. Escribir. Vivir. Nunca morir. Vivir.