3 de enero de 2024

Para qué amar

En el segundo día del año la pregunta es tal vez más cruda: para qué estamos aquí. En el segundo día del flamante año no podemos evadir la pregunta: para qué. Qué habrá en este año. ¿Habrá algo? ¿Cuál es nuestro nombre? ¿Cuál es nuestro nombre secreto? Cuál es nuestro deseo. Cuáles son nuestras expectativas. ¿Tenemos alguna? ¿Tenemos la vida? Quiero tomar las riendas de mi vida, me dije. Quiero conducir mi presente hacia algún lado. Quiero ser libre. Quiero que en esa libertad esté mi nombre. Quiero que esté el tuyo. Quiero aferrarme a lo relevante. No olvidar a lo que vine. Amar y escribir. Viajar. Volar. Aprender lo que es justo. Tener la humildad de reconocerme una y otra vez en los demás. Reconocer el dolor de los otrxs y aliviarlo cuando me es posible. Todas las personas son mis iguales. Todas las personas merecen mi respeto. No soy ni más ni menos que nadie. Tengo unos talentos que debo a la humanidad. Para eso se me invitó. Para que escribiera. Para qué amar. Por qué es mejor amar. Odiar es un pasatiempo al que no puedo acceder porque no tengo el tiempo. Odiar es un lujo. Sólo me alcanza para amar. No odio a nadie. Sólo observo. Siento. Me emociono o siento rabia. La injusticia me interpela. No es difícil odiar. Pero hay que tener el tiempo. Hay que perder el tiempo. Amar es más valiente me parece. Odiar es tan fácil. Amar es más difícil. Amar es un arte. Odiar destruye y amar crea. La injusticia hay que repararla. Qué es la justicia. Lo que florece el alma y no la sombra. Mejor amar: es más barato. Odiar es carísimo. Odiar es absurdo. Mejor ayudar a vivir. Amar es ayudar a vivir. Vivir es tan difícil. Mejor ayudar a vivir. 

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