El amor es una estrella que guía. No te tengo pero puedo convertirte en versos. En espera de tu cuerpo. Puedo convertirte en literatura que me acompaña. Puedo convertirte en atardecer junto al mar. En siesta al sol. Mi recuerdo es una máquina de versos. Una Máquina de sol. El amor es el motor oculto de toda literatura. El motor es el deseo. Lo que pone en movimiento la música. Te deseo. Tus palabras y tu cuerpo se alinean como una estrella. No necesito tu cuerpo sólo el recuerdo de tus labios. Existir es desear. Vivir es poder desear. Desear atardeceres. Flores. Canciones. Tus labios y tu lengua. Desear que las canciones lleguen a uno y nos despierten. Despertar todas las veces que sea necesario. Despertar al hecho de que podemos amar. A la certeza de que deseando avanzamos. Creamos. El atardecer fue hecho para crear. Para distanciar a los obstáculos que obstruían la expresión de nuestra alma. Nuestra alma es una estrella que desea. Una estrella que nos guía hacia el atardecer. Mi recuerdo es atardeceres en hilera. Distintos colores del cielo. Mi recuerdo es deseo. Mi recuerdo sabe que escribir es reposo. Serenidad. Entrega. Baile. En vez de olvidarte prefiero escribir. Siempre se me dio mejor. Sabía escribir y no sabía olvidar. Aprendí a escribir y no aprendí a olvidar. A veces me hace falta. Pero sé que el deseo es un motor. Que el deseo es presente. Que una vez fue presente. Para qué quiero olvidar si puedo escribir. Para qué soñar con tu cuerpo si tengo el atardecer. Para qué soñar con tu estrella si tengo el presente. El amor es una estrella hecha de presente.
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