La vida es una Isla Negra llena de palabras. Un lugar con un océano inmenso donde perderse. Hay cosas que te ayudan a vivir, no hacías otra cosa que escribir, canta Fito Páez. Me fui, me voy de vez en cuando a algún lugar, yo no buscaba nadie y te vi, canta. La vida es definitivamente una Isla Negra poblada de frases que nos elevan. Todo lo que diga está de más, las luces siempre encienden en el alma, canta Páez, y cuando me pierdo en la ciudad, vos ya sabes comprender, es sólo un rato no más. En la Isla Negra se puede reír o llorar. Las dos están bien. De las dos están compuestos los lugares llenos de palabras. En la Isla estamos con nosotros mismos. En la Isla nos entregamos a los demás. Prometí una vez en la Isla Negra. No recuerdo un momento más feliz. Vendrán otros. Una línea roja se extiende ahora sobre el horizonte encima del azul. El rojo y el azul. La pasión y la tristeza. Todo está en el alma. La vida es una Isla Negra de Saudade. De eso que va con nosotros y no podemos definir. Algo que duele y alegra. Rojo y azul. Vendrán otros. Hubo unos. Siempre vendrán otros. Otros libros, otros matrimonios. El amor es algo infinito. Como la creatividad. En la Isla Negra todo nace. En esa Isla Negra llena de versos. Ahí me entregué. Ahí las luces siempre encienden en el alma. Te vi. Yo no buscaba a nadie y te vi. En la Isla Negra cuajaron los versos. La Isla Negra se viste de amor. Sus grandes olas van y vienen. Traen y se llevan. Tristeza y alegría. Porque así es la vida. La Isla Negra es el recipiente del misterio. El nacimiento de lo importante. La música de la vida. Algo imposible de definir. Como el Saudade. Como el viento en la Isla. Escóndeme en tus brazos, por esta noche sola, escribió Neruda. Siempre sopla el viento en la Isla. Las grandes olas nos aquietan. La tristeza y la alegría. Felicidad en la Isla. Saudade en la Isla. La Isla Negra son todos los deseos de lo que enciende, la creatividad de lo que está vivo. Año tras año vuelvo a la Isla Negra y sé que no he vivido en vano porque en sus versos refugié a mi alma. Ahí vuelvo a encontrarla y sé que está dividida en varios fragmentos. Todos me han dado la vida. La he compartido con todos los lugares. Sembré lo que hacía nacer versos. En la Isla Negra dejé un fragmento de mi alma. Vuelvo a visitarlo porque florece las semillas. Escribir es personificar la Isla Negra.
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