9 de julio de 2015

A propósito del aborto

A propósito del aborto:

Las ricas abortan, las pobres mueren

En Francia es legal y financiado por la seguridad social en cualquier caso (o sea sin necesidad de esgrimir razones). Con mucha frecuencia me indigna profundamente que Chile sea tan conservador e hipócrita. En Francia es legal desde 1975. O sea Chile está ya a 40 años de distancia.
Respeto la opinión de todas las personas, pero de tanto en tanto me abrumo de que en el país donde nací la libertad importe tan poco, y la equidad sea tan, tan pequeña. Entonces me veo en la necesidad de decir algo. El cuerpo no es el espacio público! respeten a las mujeres, y a su intimidad y privacidad. Me molesta mucho que los adultos sean tratados como niños a quienes hay que dirigirles la vida (con mucho respeto hacia los niños). El que quiera tener una religión que la tenga, pero no nos obliguen a todos/as! y como nota al margen, por favor no confundan religión con espiritualidad, porque esa última sí que me interesa, y mucho.

“Ay… Chile está a años luz de algo así. Más encima esgrimen argumentos bajo una <<pro-vida>> que no es tal, como si los que estuviéramos a favor del aborto fuéramos <<pro-muerte>>”.

Que desastre más grande...

¡¡¡Por qué se meten con nuestros úteros!!! La diferencia es que if you have money nunca hay problema, ¿¿y si no?? Chile siempre con la doble cara, votemos que no, pero igual lo hacemos, total, que se frieguen las que mueren, total, nuestras mentiras valen más que sus/nuestras vidas.

“Estoy completamente de acuerdo, aborto libre y gratuito. A más a más encuentro demencial que ni siquiera se consideren los supuestos de inviabilidad fetal, violación, problemas psicológicos de la madre, riegos de salud para la madre. Sí al aborto en todos sus supuestos. Por cierto Francia es uno de los países europeos con el mayor índice de nacimientos. Que derecho tenemos en meternos en una decisión tan personal.”


“Y a propósito de eso, la mujer pobre o de clase media que no puede pagar una clínica privada dónde tenga contactos con médicos que no digan el verdadero procedimiento (porque la gente de clase alta se hace un aborto pero en los papeles dice apendicitis, por ejemplo) si realiza el aborto (con pastillas u otro método de dudosa salubridad, es conocido en las clases más bajas el raspaje con un apio, ¡¡sí!!, ¡¡un apio!! O también la patada a la altura del útero con la mujer parada en la calle y el golpe de alguien en moto a alta velocidad, por ejemplo), arriesga su vida, y además, si algo sale mal o se muere o llega a un hospital público, los médicos la denuncian por haber cometido un delito y se va presa, o sea arriesga su salud, su vida y después su libertad.”

Vamos que se puede…

Y es que el tema no es ser forastero el tema es mi piel morena


Y ser extranjero no es el dilema
Acá hay viajeros de pelo rubio y tienen cero problemas
Y es que el tema no es ser forastero
El tema es mi piel morena
Los pobres no tienen patria
Los pobres no tienen patria
Portavoz, Poblador del mundo

He recibido una respuesta favorable de extranjería para mi prórroga de estancia para investigación o estudios, que rico…

¡Hasta cuándo esta mierda! Dejen a la gente tranquila, que cada persona pueda vivir donde se le venga en gana. La tierra existe de mucho antes que toda esa legislación del carajo que decidió parcelar el mundo en pequeños espacios exclusivos. El “extranjero” debe cada año dar razón de sus actividades al estado que lo “hospeda”, como dar cuentas a un padre de haber dado los exámenes y aprobado con buenas calificaciones. Los que en ese proceso dan cuenta de disponer de una cuenta corriente cargada de recursos, y un quehacer “útil” al estado, pueden continuar la solicitada estadía, pero quienes no, corren una suerte distinta, porque no vaya a ser cosa de que el país se nos llene de hueones raros, porque como todos los países son homogéneos, claro, nada que ver que vengan otros con caras  pintadas o costumbres inéditas que puedan dañar nuestros valores, o quitarles el trabajo a todos, porque como no hay nacionales en otros países haciendo lo mismo, hay que estar atento a esa debacle que nos han dicho que podría llegar. Total, como no le robamos todo al resto del mundo, y no creamos violencia que obliga a las personas a desplazarse, ¿por qué habríamos de acogerlos? Que se queden en su casa, porque para eso nosotros nacimos aquí y somos súper buena onda y mucho más inteligentes y decentes, que asco esa gente súper diferente a mí, sin humanidad a mí manera, sin los mismos deseos y miedos, unos alien en definitiva, extraterrestres de tomo y lomo…

Que alguien detenga esta rendición de cuentas basada en circunstancias aleatorias y esta negación de que no hay diferencias reales en las que basarnos para excluir. Hasta cuándo pedir permiso para existir. ¿Cuándo deciden los oprimidos? ¡Opinemos todos a ver qué pasa!

Como dice Seyla Benhabib, una de las personas más sensatas que conozco:
“el proyecto de solidaridad posnacional es un proyecto moral que trasciende las fronteras estatales existentes y en ninguna parte son más evidentes las tensiones entre las demandas de la solidaridad universalista posnacional y las prácticas de pertenencia exclusiva que en el sitio de las fronteras y límites territoriales. […] La nueva política de membresía tiene que ver con la negociación de esta relación compleja entre los derechos de la membresía plena, tener voz democrática y la residencia territorial. […] tales negociaciones e iteraciones democráticas se dan el contexto de una sociedad mundial de estados. En consecuencia, las políticas relativas al acceso a la ciudadanía no deberían verse como actos unilaterales de autodeterminación, sino más bien como decisiones con consecuencias multilaterales que influyen sobre otros entes en la comunidad mundial. La soberanía es un concepto relacional; no es meramente autorreferencial. Definir la identidad del pueblo democrático es un proceso continuo de autocreación constitucional. Si bien la paradoja de que quienes no son miembros del demos seguirán siendo afectados por sus decisiones de inclusión y exclusión no puede ser eliminada por completo, sus efectos pueden mitigarse a través de actos reflexivos de iteración democrática por el pueblo que examina críticamente y altera sus propias prácticas de exclusión. Podemos hacer que las distinciones entre <<ciudadanos>> y <<extranjeros>>, <<nosotros>> y <<ellos>>, sean fluidas y negociables a través de iteraciones democráticas. Solo entonces podremos avanzar hacia una concepción posmetafísca y posnacional de la solidaridad cosmopolita que en forma creciente vaya colocando a todos los seres humanos, en virtud tan solo de su humanidad, bajo la red de los derechos universales, mientras se van reduciendo golpe a golpe los privilegios excluyentes de la membresía.”

Ya, hagamos un movimiento mundial, ¿quién se une? empecemos ahora mismo. ¡Sin miedo!

Listo, todos los interesados me mandan sus correos y empezamos un think tank de intercambio de ideas. Un debate constructivo. Si me dan un poco de tiempo veré cómo articularlo.

Los morenos no tienen patria

Los morenos no tienen patria

6 de julio de 2015

Me deslicé por el momento en blanco

Me deslicé por el momento en blanco. Sólo había música, “A Sudden Light”. Pensé: ¿y si se acaba la música? Observé de reojo la blancura transparente del momento. Me aferré a su brillo para que no me abandonara. Me aferré a la emoción de cada nota para que se llevara mi alma. ¿Quiero cambiar algo?, pensé, y mi mente estaba vacía. ¿Hubo alguna vez sueños? La voz se llevó aquel intento de nostalgia que ya no tiene asidero.

Me deslicé por el momento en blanco. ¿Hay tal cosa como el presente? Yo tenía un sueño que hoy se presenta. Un atisbo de utopía que envalentona. Una entrega imposible. El presente constituye anteriores sueños. Si alguien hubiese recitado mi presente otrora lo habría llamado iluso.

Me deslicé por el momento en blanco. ¿Sabes lo que había? Ganas. Ganas de mis ganas de expresarme. Deseos de absorber toda la energía del verano. Si me hicieran apostar, apostaría por tu fuerza. Quizá mis ganas se nutren de ella.

Me deslicé por el momento en blanco. A veces hay que renunciar. Ver las bondades del blanco. Detenerse y saborear. Ver que el presente alguna vez fue anteriores sueños.

Me deslicé por el momento en blanco. No habría podido sin este calor que me derrite. Sin el deshielo del entusiasmo. Si tuviera que tocar una canción no tendría letra.

Me deslicé por el momento en blanco. Si el jazz se adhiere a mí es porque le he dado un espacio. Si me he quitado mil pesos de encima es porque me pesaban mucho. Si el espacio es espacio es porque los mil pesos de encima los dejé en la carretera. Si el jazz irrumpe y se adhiere es porque la espontaneidad está llena de espacio. La improvisación se ancla en el alma abierta.

Me deslicé por el momento en blanco. Una vez más esa página frente a mí. Un placer inexplicable y tan poblado de libertad. Un gozo y una llamada de auxilio. Una seguridad y un trampolín. Bendita página que me deja escribirla. Bendito el día que el milagro me dio una pluma.

Me deslicé por el momento en blanco. Lo invité a conversar conmigo. Le preparé un café y le dije que yo veía su profundidad. Le propuse amistad. Él estaba orgulloso de su pureza. Hoy llega cada vez que el momento está calmo. Vuelvo a prepararle un café y le digo que antes de él hubo anteriores sueños. Le digo que su llegada me inspira. Que de ella brotan nuevos sueños y palabras.

Me deslicé por el momento en blanco. Vacié mi presente y sólo dejé que la música penetrara. Unos pensamientos empezaron a llegar y a mezclarse. Luego la emoción no dejó que cesara la fiesta. Aclamado sea el blanco fecundo.

Me deslicé por el momento en blanco. Recordé a los músicos que inundaron mi sangre el último tiempo. Las letras están llenas de música. No veo que una pueda sobrevivir sin la otra. El alma está colmada de ganas. Ansias de salir de ella misma y contarte los paseos que la han llevado a desintegrarse de gozo. Un gozo convertido en acordes y en frases. Un encuentro con la muerte que te lleva a anhelar apasionadamente la vida. Un no retorno que sólo puede elevarte.

Me deslicé por el momento en blanco. No fue tan mala idea después de todo. Finalmente, el presente es lo único real. Y los sueños llegan, tarde o temprano.

5 de junio de 2015

Todo eso que compone un cuadro planetario y que todo lo quema hasta llegar al hielo y viceversa

Afuera un sol radiante, mucho calor, me convierto en fuego, no siento mis manos, mi espalda arde, mi ojos son llamas, mi pelo son chispas al vaivén del viento, no pensaba vivir pero vivo, no pensaba amar pero amo, no pensaba expandirme pero me expando, observo cuatro cosas y ya no quepo entre las paredes, y todo se quema, y salgo a la calle y ruedo, y voy encendiendo todas las puertas, y el sol se me une, y me estremezco de bienaventuranza, y dudo de mi potencial, y giro en espiral y mi fuerza se confirma, y el ritmo hace bailar a las ramas de los árboles, y todo gira hacia las nubes, y tiro la cabeza hacia atrás como despidiendo gotas de fuego, y el laberinto se vuelve interminable, y las patas de los elefantes se alargan, y los tigres vomitan abejas, y despierto y duermo, y estoy despierta, y los barcos están alineados, y se mecen al dulce movimiento de las pequeñas olas, y una calma agitada, y un temblor encendido, y un poco de viento que aviva pero acuna, y un suelo como un ajedrez, y pequeñas piezas que se acercan y se alejan, y pequeñas calles de blancas casas, y una existencia poblada de cactus, y una vivencia poblada de flores que gritan, al alma del asombro, a la esencia de esta bicicleta ensangrentada, a la sustancia de esa tierra que se pega a las plantas de los pies, a esas pequeñas piedras que llegan al último nervio escondido del cuerpo al sentir la piel, a toda esa tormenta que no logra llevarse a las embarcaciones verdaderas, a toda la furia del planeta, arrullada en los brazos de la melancolía, a todo el fuego que me eleva y me hace chocar con las nubes, a todo ese desfile de mentiras y marionetas, a toda la inocencia submarina esperando zarpar, a esa imaginación que me clava a la tierra, a todas y cada una de esas ramas y piedras ardientes que me hacen transpirar, a ese río que desciende con agua glacial, a cada rezo que vibra dentro de los pulmones hinchados, a cada pequeño gesto de respeto, a un indígena Lakota venerado por unos franceses, a su esposa alegre y sensible, a toda la perplejidad que causa la superabundancia, a la simplicidad que mueve las montañas que parecían tan firmes, a esas pequeñas gotas de rocío que se abren paso, a esa flauta que resuena y que amiga a los sioux y a los incas, a toda esa puta sangre que nos compone y nos desangra, a unas almas unidas en un pequeño paisaje de bosque tranquilo, a todo el odio que nos ha quitado a todos la lengua y la cabeza, a todo el amor desperdiciado, a todo lo que le he quitado a la vida, a todos esos momentos sagrados que construyen mi figura y semblante visto hacia adentro, a todos esos pasadizos agradecidos que circulan por mi cuerpo clamando cordura, a toda esa locura que le ha dado un sentido a mi propia vida, a toda esa locura que es más cuerda que todo este circo, a toda esa realidad demasiado real pero mostrada falsa, pero tergiversada y perdida, a todas las lágrimas de esos actores embrutecidos, a los saltimbanquis de la miseria que me dan asco, a toda esa carne esperando ser devorada, a un sinfín de bajezas sin nombre, a un artista que vuela y se estrella, a la música de la vida que como tono interior nos acompaña sin descanso, a todas esas lenguas y lenguajes que han querido expresarse, al talante potente de quienes han sabido defenderse, a la magia de lo irreal real, a esa pequeña esfera de la vida que es la más grande y se construye de miradas y gestos, a todas las fronteras que derribaremos, a toda la libertad que vamos a alcanzar juntos y dentro nuestro en un atardecer en el campo con los rayos de sol entre las copas de los árboles y la hierba, a toda la paz que vamos a lograr llena de silencio y de fuerza propia, a todo eso, lo poso sobre un cuadro que luego cuelgo en mi salón, y mientras lo observo, sé que el planeta es inabarcable, y que el fuego que hoy todo lo quema puede mañana ser hielo hasta derretirse y viceversa, y que lo sagrado no está en los libros, desgraciadamente, o por milagro.

13 de mayo de 2015

Sobre amar con perplejidad

A veces una flecha se clava, y luego no estás y duele tanto, y en mi existencia hay una idea fija, tu sonrisa en mis días, y la flecha duele, y mis días y tu sonrisa quieren encontrarse, y solo está lleno de sangre que hay que limpiar con cuidado, y el sol afuera da un poco de fuerza, y te lo digo, con la ilusión de mil flechas juntas, con el dolor y la duda, con esa alma que tengo, desnuda y frágil hacia ti, y te digo que pienso que eres el amor de mi vida, que ese balcón soleado donde te encuentro siempre me da como un ladrillo en la cabeza cada día donde ese despertar es estar alerta, a la nada que es la vida, a la inmensidad que es la vida, y planeo y planeo, y me destruyo y me destruyo, y te digo, quiero estar contigo, y espero, y te digo que la vida vivida con esa risa tuya es lo más bello que he vivido, que te conocí y empezó el milagro, y observas en silencio, y me dices deja de lado esas maletas y yo sé que es una buena idea porque estar sin ti es como morir muchas veces en fila una tras de otra con pequeños intervalos de esperanza, y yo sólo quiero sentir latir mi corazón, y vivir juntos el silencio, ese silencio del mundo detenido, ese silencio de la incertidumbre, de la tristeza, y ese silencio de la conexión, de la comunicación, de lo sagrado, y sólo confirmo que apareciste en mis horas y semanas para ver que el tiempo no pasa, que va lentamente si el calor de tu existencia acogedora y cariñosa alcanza mi alma inocente y a veces ya endurecida, y dejo de lado todo y me dejo llevar por tu comprensión y tu respeto constante, y me dices siento estar viendo todo a través de tus ojos, y donde miro estás tú, y yo sé que nada es fácil, pero que los oasis son dignos de quedarse en ellos un momento más, sentarse en la arena, con los pies en el agua, y me quito las flechas y te invito a fluir por el río, aunque sea con miedo, porque bajo el agua no vamos a llegar a ningún lado, y porque quiero abrirme el pecho para no ahogarme con tanto amor que me inspira tu figura, por esa sensación que puede llevarte a construir civilizaciones con casi nada, por ese amor que llega a doler, por todo lo que no conocía y ahora conozco, por esa oportunidad de ser humano, de amar con dudas, de amar con perplejidad, de amar la incertidumbre, y de dejarte llevar por los manantiales, con la promesa quizá de prados floridos al viento, y la certeza de que voy a amarte aunque sea lo último que haga.

11 de abril de 2015

Y yo… ¡cómo me voy a ir!

Duro dos segundos el atardecer
Me quemo por dentro
El alma y el cuerpo
La sangre está hirviendo
Sin alma en el cuerpo
Me quemo por dentro
Bomba Estéreo, El Alma y el Cuerpo

A veces dudo, la lejanía, como un eco a la distancia, me llama, me dice cuánto tiempo crees que podrás estar lejos, y si tu familia te llama, te necesita. Y si el amor se vuela, como un pájaro en cámara lenta que no detiene el batir de sus alas. Y si la nostalgia me carcome, y si me desoriento. Y si me quemo por dentro con una pasión por volar alto y quiero partir. …Y me llamas, y me dices miamor, je t’aime… y yo… ¡cómo me voy a ir! Quiero estar aquí. Dijimos creemos vida, y yo… ¡cómo me voy a ir! No sé lo que eso significa. A veces tengo miedo. Dijimos, compartamos nuestra vida, y yo… ¡cómo me voy a ir!… ¡Cómo me voy a quedar!, a tientas, hasta que pueda ponerme de pie, decir, sí, no conozco este lugar, pero quizá pueda conocerlo, quizá no necesite conocerlo, quizá lo desconocido sea un aliciente a mi pluma, quizá puedo sacrificar una cosa por otra, quizá puedo sacrificar mi vida a la pluma, entregar mi comodidad a las hojas en blanco para que puedan desenvolverse libremente, dar vueltas en redondo, partir y regresar, sentarse en el puente y conocer a la vida frente a frente, sin subterfugios, la vida sin muros, la existencia sin fronteras, y el corazón tranquilo, guardado entre dos manos, que lo cobijan, a quienes les das tu confianza, porque no te queda otra, porque tú ya estás en otro lado, en la desorientación creadora, en la resignación de la vida, en la entrega de tu alma a la fértil ventisca, yo no entiendo nada, y yo… ¡cómo me voy a ir! Si yo vine a no escapar, yo vine a ver más colores de tus ojos, a profundizar en tu alma, si yo vine a poner una letra al lado de la otra, un vuelo al lado del otro, un dolor al lado del otro, un sentido que tenga sentido, que pueda leerse y tenga sentido, que pueda sentirse y tenga sentido, un lápiz que se concentre en el pasar del río, unas letras que signifiquen algo, que se organicen y se rindan a la belleza que acecha. Y entonces, ¡cómo me voy a ir! Si no quiero volver, nunca he querido volver, pero luego, si ya no puedo partir, ¡cómo me voy a quedar!, pero, ¡no puedo partir!, pero, ¡no quiero quedarme partiendo!, quiero quedarme quedándome, pero que esa parte que está partiendo sea todo ese amor que me espera al otro lado del océano, y que fue lo que me dio la vida, para poder estar ahora quedándome, a pesar de a veces pensar en estar partiendo. Me quedo quedándome, porque nunca se sabe cuándo se está ya partiendo, y yo vine a no escapar, yo vine a vivir, viviendo.

2 de abril de 2015

El pato

No podría decir cuánto anhelo aterrizar en mi vida como el pato que aterriza en el agua. Viene volando, frena sin contratiempos, y luego veloz, pero dulcemente, se posa en el agua, donde sigue deslizándose hasta donde le permite el impulso. Luego continúa, las plumas en su sitio, las alas plegadas y la mirada al horizonte, desplazándose de acuerdo a quién sabe qué criterio, quizá incognoscible para el ser humano. No podría decir cuánto anhelo fluir por la existencia como el cisne que se desplaza al compás de la corriente. No opone resistencia, y su relajada estructura se acomoda al vaivén como una danza de leves oscilaciones compuestas de nuevos matices y ritmos. Sin esfuerzo, deja entrar a eso que va llegando a su tiempo, como una embarcación a la deriva a la que arriban nuevos amigos. No podría decir cuánto anhelo ser como esos cisnes que duermen a plena luz de la mañana. No les importa que alguien los vea, ellos siguen su llamado, reposan la cabeza y el largo cuello sobre el lomo blanco y suave, se entregan a lo que creen, se acompañan, y aunque me acerque a ellos, continúan en su convencido descanso, y de cuando en cuando uno u otro levanta la cabeza para vigilar que el mundo siga igual, aunque sin mayores pretensiones de partir. No podría decir cuánto anhelo ser esas ramas sumergidas que se asoman de tanto en tanto, las veo mecerse mansamente, en cadencia con las pequeñas olas. Esas ramas que tienen su mundo propio, ahí dentro del agua espesa, llena de vida, cristalina y verde, esas ramas que tienen su mundo paralelo, acuático, diferenciado, bullente, saciado. Un mundo insaciable y cambiante. Un mundo mudable, un mundo interior, análogo, donde refugiarse, donde correr cuando fuera del agua no haya inspiración ni respuestas. No tengo tanto, pero al menos tengo conciencia de algo: de que no tengo tanto. Al menos tengo conciencia de algo: no tengo tanto, pero cuando tenga menos, sabré que lo tenía todo. 


1 de abril de 2015

Los cisnes

Corría hoy en la misma dirección del río, desbordada de ideas, como la mañana, atestada de esperanza, en quince minutos había pintado un gran cuadro, bailado flamenco, enseñado español, escrito cinco textos, estudiado en Alemania y fotografiado varios árboles. Al final del trayecto, cuatro gigantescos cisnes me dejaron sin habla. Detuve mi caminar. Se mantuvieron impasibles, pero supongo que alerta, estáticos y preparados para partir en caso de necesidad. Pensé: al final de un camino de sueños, algo queda, algo se cristaliza como ya ejecutándose, como que estuviera ya llegando. Luego partí, de vuelta por el parque, con esa sensación de tarde, de realidad, de día que acaba, y de sueños incumplidos o por cumplirse, pero con la flecha del esfuerzo, siempre presente como ir río arriba, la flecha de la resignación, siempre insípida y perdida, la flecha de las circunstancias, nunca del todo clara y cargada de azarosas concurrencias. Quizá estoy llegando a algún lado, pensé. Quizá estoy estando en algún lado. Quizá todo eso que estoy ahora, cuando llegue la noche será nada. Quizá todo puede desvanecerse en el aire como correr al parque y ser otra al volver.


31 de marzo de 2015

El río

El río iba muy deprisa hoy, podía observarse su corriente agitada, pensé: listo, ahora se va a llevar todo. Los cisnes iban tranquilos, en sentido contrario del caudal febril. Pensé: listo, ahora ellos pueden sortear la fuerza de las circunstancias. Las blancas flores del cerezo caían de cuando en cuando lentamente como volando en el veloz torrente. Pensé: listo, ahora eres frágil, y el río te lleva a un paseo que quizá te hunda o quién sabe te despierte. Adónde van. Adónde quieren ir. A ningún lugar, puede ser. A ningún lugar.  



14 de febrero de 2015

Feliz día a este amor

Feliz día a este amor sin nombre, a este amor libre, a este amor profundo. A este amor aterrizado en la realidad, a este amor difícil, a este amor fácil. A este amor desconcertado, a este amor esperanzado, a este amor tranquilo. Feliz día a este amor loco, como la locura que llevamos dentro, este amor apasionado, este amor reivindicador, con quinientas lanzas para sindicar lo vergonzoso. Este amor que recomienza nuestra vida, que no pide grandes montañas, donde pequeños senderos para caminar juntos es todo lo que puede pedírsele a la existencia. Un amor sin grandes estructuras, con descendencia espiritual pero no física, con un calor de hogar donde cada cosa tiene una energía que anima. Un amor con mucho diálogo, con momentos compartidos llenos de algo profundo como la conexión de dos mundos inocentes y abiertos. Un amor donde todo es posible, donde recorrer el mundo convive con el día a día como abrirse el alma es posible en cada flor. Donde cada rama está indicando que la vida es solo esto, es sobretodo esto, y donde no seguimos esperando, y el momento de hacer lo que tu corazón te pide a gritos es ahora mismo, juntos, uno al lado del otro, cerca, pero lejos, un poco lejos porque cada uno tiene su espacio, pero cerca porque eso que tu corazón pide es lo que yo quiero ver que tú hagas. Desde un gran árbol cuéntame cómo es ahí la vida, y yo podré escribir sobre ello. Yo escribiré sobre todo y tú estarás en cada árbol. No quiero que cambies nada, y tú también seguirás amándome como soy, porque la vida ya terminó para nosotros, porque recomenzamos otra juntos, porque no hay necesidad de moldear el barro a nuestro arbitrio, porque el color de cada flor es sagrado y le pertenece a cada una, porque pedimos tanto a veces y no es necesario, porque una vida compartida con amor y un alma plenas es lo único que puede importarnos. Porque intento amarte con toda esa energía que hasta ni yo sé que hay en mí, porque la vida tiene poco sentido, pero si tu corazón encuentra algo profundo entonces es posible seguir, porque es posible darle un sentido que rellene todos esos espacios de dudas, y devuelva la pasión a tus días y a todas esas palpitaciones que los habitan, yo no veo que haya mucho más. En este día, pensar en ese amor de verdad, que no necesita soportes, que se mantiene porque es regado, porque está hecho de comunicación, porque está hecho de respeto, de desear lo mejor para el otro, pero lo mejor para él, no tu propio mejor. Me detengo un momento, miro por la ventana, sopla el viento, veo un poco de sol por entre las nubes. No creo que exista un alma gemela a la que alguna vez encuentras o no. Creo que alguna vez tus sentidos están despiertos, y por alguna razón alguien cuyas vibraciones tienen un compás en lo profundo parecido al tuyo, llega a tu momento, entrando en  la trama de tu vida y en tus poros. No sé por qué pasa, pero es lo que a mí me pasó contigo. La segunda parte de mi vida me reservaba algo bueno, algo diferente, algo nuevo. Sólo dime que no vamos a estancarnos, que el mundo nunca se volverá pequeño ni sus vicisitudes y milagros nos serán indiferentes. Dime que un día sabremos por qué tus pies te llevaron hasta mí, y los míos hasta ti. O acaso fue esa fuerza de la curiosidad, tu necesidad de mundo y la mía. Feliz día a eso que hay entre nosotros, donde confluye tu fuerza y la mía, feliz día a lo que eres, feliz día a que estás a mi lado, feliz día al café que tomamos juntos en la mañana, feliz día a toda la música que nos acompaña, feliz día a la posibilidad de estar juntos, feliz día a todo el amor que me das, a todo el amor que te doy. Feliz día a que lo que tenemos son días, y que juntos formen años. Que tu risa esté siempre en mi esperanza.

24 de noviembre de 2014

Para este nuevo año que comienza


La vida se ha vuelto mi amiga. Hace un año luego del abrazo de año nuevo, un ser mágico ha ocupado mis días. Hace un año mi cuerpo decidió abrirse el pecho y elevarse a otras dimensiones. Hace un año que los libros llenan mi atención. Las palabras tocan los timbales de la orquesta, con fuerza. La naturaleza ha invadido de verde mi asombro. Aquellas pequeñas calles de historia han dado un gozo a mi alma. Los nuevos idiomas han poblado de diferentes mundos mi fascinación sin límites. Lo simple ha llenado de admiración mi infinita curiosidad, como una pequeña abeja buscando la miel. Esos grandes ríos le han dado movimiento, fluidez y coherencia a mi entendimiento. El amor y su aliada la belleza han abierto todos mis poros otrora adormecidos o demasiado agitados. Ahora quisiera hacer dos cosas. La primera. Agradecer. Agradecer. La segunda. Decir que he encontrado mi lugar en el mundo, y para este nuevo año que comienza, desearles, si aún no lo han encontrado, que lleguen a él, como a un bello prado florido. La vida nunca había tenido tanto sentido. Si luego todo cae, no importa, doy fe que hay un lugar, y que el conocer el sentido te hará despojarte de todo lo demás a lo que te aferras en vano. Dándole espacio a toda esa vida escondida esperando despertar y latir, disfrutar, crear. Respirar hondo, dejarse llevar.

22 de septiembre de 2014

La onda patriótica


La verdad me carga la onda patriótica, y desconfío de las celebraciones que incluyen a una gran cantidad de gente, los mensajes de viva Chile o cosas así hoy dieciocho de septiembre me han incomodado. Si la patria significa exclusión entonces no vale la pena. Me molesta tener tantos rótulos, y me molesta que todo esté clasificado por nacionalidades. Yo no escogí mi nacionalidad, y sin embargo debo cargar con ella, como todo el mundo. ¿Por qué no puedo vivir donde quiero?
"La sociedad ha descubierto en la discriminación un instrumento letal con que matar sin derramar sangre. Los pasaportes, las partidas de nacimiento, y a veces incluso la declaración de renta, ya no son documentos formales sino que se han convertido en asunto de diferenciación social” Hannah Arendt, Nosotros, los refugiados.

13 de septiembre de 2014

Encontré el sentido de la vida. Es para el otro lado


Hablemos en serio. Acaso tú sabes por qué estamos aquí.

No lo sé. Me encantaría saberlo… Pienso, de todas maneras, que hay más de una vida, eso te da la posibilidad de cambiar tu respuesta más de una vez.

Nunca sé bien adónde voy… Sólo conozco el presente. Sí sé que aún temo al dolor. O más bien a la angustia. La verdadera angustia. Creo que no podría volver a sobrevivir.

Cuando llega el dolor hay que estar preparado. Sino es una catástrofe.

Creo que nunca se está suficientemente preparado.

Es importante saber que no puedes tener lo que no existe. Eso ayuda.

¿Sabes qué? En realidad pienso que la vida no tiene mucho sentido. Quizá es eso, simplemente no tiene sentido.

¿Para qué vivirla entonces? Y me dices a mí que soy negativo.

Puedes vivirla sin buscar un sentido que no existe. Requiere reenfocarse. Puedes cambiar de dirección. Ir para el otro lado, o el otro, o cualquiera, porque da lo mismo.

Es cierto, ya estaba sintiendo yo la necesidad de cambiar de dirección.

Mira, ya sé, lo que no hay es un sentido de la vida genérico. De la misma manera como no hay una naturaleza humana genérica. Hay cientos de millares de sentidos de vida.

Puede ser. Lo siento, pero si pienso en algo así, pienso en ti.

No digas tonterías.

Una cosa tengo que decirte: si alguna vez piensas en casarte o algo así, sólo recuerda algo: ese es mi lugar, aunque nunca vaya a estar en él. No te equivoques, como yo lo hice.

Quizá no sabías lo que es el amor. O quizá lo habías olvidado, o lo habías confundido. Quizá sigues sin saberlo.

Puedo no saber cuál es el sentido de mi vida, pero sé lo que es el amor, sólo me basta con mirarte. Quizá ese es el sentido de mi vida, amar.

Adrien, no quiero equivocarme.

No puedes saberlo ahora. ¿Estás enamorada?

Sí. O sea sé que quiero estar con él, ¿eso es estar enamorada?

Estar enamorado es pensar que la vida tiene un sentido. O sentir que lo tiene.

Ya te dije, no creo que lo tenga, pero eso no quiere decir que no estoy enamorada. No empecemos.

Sólo recuerda, cuando te canses de vagar buscando el sentido, puedes buscarme a mí, nunca es tarde para retomar lo que nunca debió haberse quebrado.

Como si nada


Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Ella piensa –ya no lo quiero-, y él piensa en su compañera de clase con quien conversó hoy y se la imagina en su cama. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Él piensa en su trabajo, y ella piensa que está cansada de discutir. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Ella piensa –por qué se deja de querer cuando una vez se quiso-, y él piensa –la quiero cada día más, pero soy un imbécil-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente. Él piensa –tengo mucha rabia-, y ella piensa –estoy muy desilusionada-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, ella dice -¿en qué piensas?-, y él dice –en la clase de hoy que estuvo muy interesante-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, él dice -¿por qué estás tan callada?-, y ella dice –porque estoy cansada de que todo sea un conflicto-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, ella dice –¿no te parece triste que el amor se acabe?-, y él dice –yo te quiero cada día más, dime si vas a perdonarme-. Una mujer y un hombre están sentados frente a frente, él dice -¿cuántos viajes más vas a hacer ya no te veo nunca?-, y ella dice –todos los que pueda-. Al mes siguiente, la primera mujer conoce al cuarto hombre y sienten que ha vuelto la vida; el primer hombre invita al bar a su compañera de clase; la cuarta mujer conoce al segundo hombre en un viaje y recorren la ciudad juntos; el tercer hombre embaraza a otra mujer; la  segunda mujer cae en una crisis de angustia; y la tercera mujer se va de la casa. Luego los traga el vacío a todos, y la vida continúa, como si nada. Como si tuviesen buenas razones para seguir. Nuevas mujeres y nuevos hombres sentados frente a frente. Detengan la obra para liberarnos al menos un segundo. Como si hubiese algo mágico en tropezar y volver a levantarse. Como si lo miserable y el vacío no existieran.

12 de septiembre de 2014

Faire l'amour comme une dance et vivre la vie comme une dance

Comme une danse
Légère
S’écouler sans autre but que de s’écouler
Fluir
Sin un fin más que fluir, como propuso Cerati.

Gustavo Cerati

Mi pequeño homenaje a Gustavo Adrián Cerati. Texto escrito el año 2007.
¡Gracias! Cuando queda tu música no mueres nunca.

Soda Stereo
24/10/07

Apenas me he bajado del avión, voy a mi casa a dejar las maletas, me preparo rápidamente algo de comer, y me voy al estadio nacional.
Ahí está Soda Stereo. Sus tres integrantes y otros cuatro que están acompañando en esta ocasión.
Me siento feliz de compartir con el grupo de amigos con el cual estoy ahí.
Soda Stereo y nosotros, y todos los otros.
Todos en una sola frecuencia.
No lo puedo creer.
Estuve ahí mismo en 1997 cuando tocaron por última vez, gritando porque no se fueran, y cantando lo más fuerte posible, sus melodiosas e ingeniosas letras y coros.
Y ahí están de nuevo, diez años después, para hacerme más patente el paso del tiempo, y para que pueda vibrar con ellos, ¡Una vez más!

Respiro agitadamente, esto es increíble. Salto con la masa, que me lleva de un lado a otro, pero no me molesta porque todos estamos en la comunión de la música.
Tocan tres de mis temas preferidos, Trátame suavemente, El séptimo día, Un millón de años luz; estoy en otro mundo, absolutamente abstraída de la multitud, el tiempo pasa lentamente, cada sílaba que sale de la garganta de Gustavo Cerati me llega íntegra, para pegarse en mí y seguir resonando en mi oído. El bajo y la mirada de Zeta Bocio causan estragos en mi cuerpo, mi pecho resuena fuertemente.
La batería de Charly Alberti da golpes en mis pies y me impulsa a elevarme y saltar sin poder parar. Ni siquiera la fatiga de las 40 horas de avión encima me impiden despegarme del suelo una y otra vez para bailar al ritmo de estos grandes músicos y poder ver un poco más por sobre la masa.

"Quiero que me trates suavemente" dice. Que maravilloso. ¿Lo puedes creer?
Es increíble. Es inverosímil. ¡Quiero que me trates suavemente!
Y dice "No vuelvas sin razón". Verdaderamente yo estaré a un millón de años luz.
No quiero que esto acabe. Los sonidos, las voces, las luces y los colores de las pantallas me tienen elevada. Ese bajo, ¡Ese bajo! y el que lo está tocando... Ojalá me hablara al oído.
Me quedo con la magia de esas dos horas y media. La entrega de los músicos y la complicidad que queda con mis amigos con los cuales compartí ese momento. Nosotros sabemos lo que pasó ahí, y cada uno disfrutó solo, a su manera esos acordes, pero juntos al mismo tiempo, haciendo del momento una sola vibración conjunta. Los quiero amigos y gracias Soda Stereo por estos años de música que han compartido. Han entregado un poco de buenas letras a mis momentos.
¡Primavera Cero!

19 de agosto de 2014

Amo la mañana


Amo la mañana, con su promesa de eternidad, del día completo por delante repleto de ideas, de propósitos. Amo el atardecer, con su nostálgica resignación de lo que no pudo llegar a ser, o que fue y luego partió. Amo el anochecer, el arribo del momento de cerrar los ojos, con esa esperanza de un nuevo día, donde todo sea posible, y donde solo contemplar la naturaleza imponente nos llene el alma como si fuese suficiente. El día nos limita y nuestra mortal existencia nos limita. Aunque casi nada tenga sentido, yo quisiera hablar desde el sentido que llevo dentro, que no es otra cosa que observar atentamente, y dejar aparecer el universo que nos habita, nutrido por toda esa maravilla posada a nuestro alcance cuando nos acercamos a verla, y que nos vislumbra de cuando en cuando.

3 de agosto de 2014

Hannah Arendt, la condición humana y los derechos humanos


El hecho de que el hombre sea capaz de acción significa que cabe esperar de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable
Hannah Arendt


Lo que está en juego es la pérdida de la búsqueda de sentido y la necesidad de comprensión
Hannah Arendt

            Nuestro mundo común está atestado de sucesos demenciales. También de asuntos floridos. Pero lo irracional y sombrío es más difícil de comprender. Para Hannah Arendt, la necesidad de comprensión era un sentido de vida[1]. Hoy vemos con espanto, como dos comunidades humanas, como son la hebrea y la palestina, buscan destruirse mutuamente. Es como si el tiempo no pasara. Como si no hubiésemos aprendido nada. Vemos también cómo las personas mueren intentando traspasar fronteras, intentando nadar hacia mejores oportunidades, hacia una vida digna[2]. La indignación ya ha llegado quizá demasiado lejos. La perplejidad está instalada y ya no abandonará la contienda. Es el momento de esforzarse un poco más en comprender tanto descalabro, tanta indolencia, y vislumbrar nuevas claves, para luego actuar. En este camino pedregoso, muy pedregoso, casi como un risco escarpado, recurrimos a Arendt, porque sus ideas están hechas de la savia que constituye a los derechos humanos. Un pueblo libre no tendría por qué ser infeliz y desear la muerte de sus vecinos. Una humanidad que comprende y encuentra un sentido no tendría por qué devastar al planeta, ni denigrar a nadie, ni destruir lo que tanto cuesta crear. La imaginación nos guía, y mediante nuestras palabras y nuestros actos, nos sintonizamos en una cruzada que nos incluye a todos, y consiste en amar la diferencia, y en hacernos responsables por nuestro mundo[3]. Si lejos, lejos de nosotros, un niño llora en la selva, también nuestra piel está teñida de indiferencia, también se rompe una parte de nuestra propia humanidad, nos alienamos al cerrar los ojos a lo que nos rodea, al avalar la ecuación medios-fines, al mantenernos mudos, como la misma violencia. Lo que intentamos trata sobre comprender, sobre actuar, sobre llegar al alma de las ideas de Arendt, confiando en que un día no nos aniquilarán definitivamente las preguntas, sobre salir a las calles, sobre trabajar duro, premunidos de buenas ideas, para sanar del mundo lo que pueda ser sanado. La contienda es desigual, y las heridas son profundas, pero cuando se posee la sabiduría de quien trabajó duro y recorrió mucho, el desafío tiene un sentido, y una esperanza. Una pequeña esperanza, pero a veces más grande, de que todas las personas puedan respetarse, y de que la pluralidad nos dé vida. Nuestra tarea, -y cada día la confirmamos, en un ritual que consiste en no desfallecer observando atentamente todo lo bello que existe en la tierra-, consiste en sanar a la humanidad a través de la propia humanidad, contenida en todas las ideas humanas que existen, y frenando con ellas y nuestra energía, al gobierno del odio, la indiferencia y la ambición. Bienvenidos, el mundo ya lo conocen, y ahora pueden ver lo que Arendt reflexionó sobre todas las calamidades que presenció. Quizá nos sirva realmente para cambiar el mundo, que sigue igual de adolorido que antes. Los tiempos presentes, son también atemporales, es difícil distinguir una desventura de la otra. En nuestra existencia, aunque fugaz, podemos comenzar algo nuevo, podemos intentarlo, buscando un sentido a esta existencia desquiciada, pero desbordante de ganas de vivir.




[1] “De algún modo, se me planteó la siguiente cuestión: o estudio filosofía o me tiro a un pozo, por así decir. Pero no, desde luego, por falta de apego a la vida. Nada de eso. […] Era [la] necesidad de comprender” (Arendt, LQC [2006] 2010b: 50), entrevista con Günter Gaus. Véase también infra capítulo III. “Comprensión y política [Understanding and politics]”.
[2] “Lo que viene sucediendo en Ceuta y Melilla, y por extensión, en la frontera sur de la Unión Europea, es una  tragedia ante la que es preciso actuar de manera inmediata poniendo en marcha medidas ajustadas a la  legislación nacional, europea e internacional que garanticen el respeto de los derechos humanos y el  principio de no devolución. La instalación de concertinas, el uso de material antidisturbios y las devoluciones ilegales lejos de solucionar la situación están poniendo en peligro la vida de las personas que intentar llegar a Europa generando graves situaciones de indefensión y desprotección. Esta situación puede y debe resolverse, de manera rápida, recurriendo a mecanismos ya existentes. El punto central, radica en poner el foco en las personas que, en Marruecos, se encuentran en situación de emergencia humanitaria y garantizar el respeto de sus derechos y el acceso a una adecuada protección. Para ello reclamamos la implicación tanto del gobierno español como de la Unión Europea en el desarrollo de estas medidas”, véase Manifiesto "Por una solución europea al drama en las fronteras de Ceuta y Melilla: 4 medidas urgentes y realizables”, de las entidades de Migreurop en el estado español (Andalucía Acoge, APDHA, CEAR, ELIN, SOS RACISMO), http://goo.gl/0lnyif, http://www.migreurop.org/.
[3]G. G.: ¿Guarda usted memoria de algún suceso determinado, a partir del cual pueda datar su interés por la política? H.A.: Podría mencionar el 27 de febrero de 1933, fecha del incendio del Reichstag, y las detenciones ilegales que se produjeron esa misma noche. Las denominadas <<detenciones preventivas>>. Como usted sabe, estas personas fueron conducidas a sótanos de la Gestapo o a campos de concentración. Lo que sucedió en aquel momento fue monstruoso, aunque hoy a menudo queda ensombrecido por todo lo que vino después. Esto supuso para mí una conmoción inmediata, y a partir de ese momento me sentí responsable. Esto es, dejé de pensar que uno podía limitarse a mirar. Intenté ayudar en algunas cosas” (Arendt, LQC [2006] 2010b: 45-46), entrevista con Günter Gaus.  
 

22 de junio de 2014

Barcelona como la vida misma


Hace calor, oscurece tarde. Hoy estuve en el mar. Celeste, celeste se veía. Caminé por el paseo lentamente. No había olas. Evoqué tu mirada. Tu sonrisa. Las cosas parecen ordenarse. Pero nunca se ordenan. Ni ellas quieren ni yo tampoco. Son desordenadas como la Barceloneta, atestada de ropa colgando desde los balcones diminutos frente a frente. Barcelona el gran caos perfecto. Barcelona la magia de la vida. Barcelona la diversidad hecha fiesta. Observo, observo. Creo que esa es la historia de mi vida. Si tuviera que describirla podría decir viajar observando. Como un conejo saliendo de un sombrero, todo el tiempo sorprendida. A veces abrumada, pero ahora consciente. ¿De qué se trata vivir?, me he preguntado tantas veces. Creo que Barcelona tiene gran parte de las respuestas, trata de pequeñas calles, de juegos, de balcones, de skates, de turismo, de enamorados, de limosnas, de grandes catedrales, de pequeños adoquines, de bares, de risas, de abandono, de sol, de playa, de encuentros, de casualidades, de multiplicidad, de diferencia, de trote agitado, de amor, de belleza, de amistad, de miseria, de compasión, de infancia, de vejez, de arte, de creación, de celebración, de muerte, de olvido, de música, de pasión. Creo que nunca había estado en una ciudad con tanta vida. Si no te mantienes firme te ahoga. Pero hoy yo estuve en el mar. Estaba tranquilo. Nunca sé si yo lo estoy. Si es posible estarlo. Amigarse de las olas, sean grandes o pequeñas, es una opción posible. Una opción musical, deslizarse zigzagueante con el ritmo, al compás sin resistencias. Verter miel en el té, o un poco de leche en el café, respirar hondo, dejar que las lágrimas caigan, esperar, esperar, comprender, u olvidar. Olvidar todo excepto este momento, en que no estás, pero estás, no estás aquí, pero sé que piensas en mí, sé que si te pregunto de qué se trata vivir vas a decirme algo, y creo que yo también podré decir algo. Pero realmente yo no puedo creer cómo todo puede esfumarse de un momento a otro, y volver de un momento a otro, y así sucesivamente, como burlando al destino, como desafiando a la existencia constantemente, acaso es eso, dar la media vuelta sólo para asustar, para dejar en claro que las cosas nunca se ordenan, que tal orden no existe, ni existirá nunca. ¿Entonces para qué queremos ordenarnos?, ¿queremos? Tan pronto crees que la existencia es perfecta, tan pronto caes tan hondo que la perfección parece algo totalmente absurdo, ingenuo e irrealizable. Se me ocurre algo, olvidar todas esas perfecciones y esos vacíos, y centrarte en estas líneas, ahora que lees y yo escribo, en un presente despojado de canciones repetidas y melodías por cantar, ¿y si existir es como la ciudad?, sucede en este momento, ¿y si el desorden es algo posible?, ¿y si el llorar tiene una contracara profunda y sabia?, ¿y si dudar es posible?, ¿y si las dudas también forman parte de este momento?, ¿y si las dudas también están en las paredes de la ciudad escondidas rodeándonos a cada paso, pero amablemente, llevándonos al encuentro de lo que vale la pena? ¿Por qué nadie puede decir lo que es vivir? Es porque no hay una sola manera, ni tal cosa como una naturaleza humana, estamos solos. De cuando en cuando nos encontramos, aparece alguien que entiende al menos algo de todas esas inquietudes que están en el corazón, todas esas voces que hablan en tu alma, entonces por momentos sabes que puedes encontrarte con alguien, más lejos de ti mismo, con la sensación de que hay algo más allá de ti, aunque sea un pequeño espacio de comunión que da la sensación de un universo de significado, como me sucede contigo, a pesar de nuestras falsas distancias. Lo que detesto es la distancia cuando se hace real, y no puedo llegar a ti. El vacío y la perfección están tan, tan cerca. No es posible confiar, hay que olvidar, para vivir la perfección y no pensar en el vacío, o para sobrevivir al vacío sin anhelar la perfección que lo agranda. Mientras escribo estas líneas el mar sigue calmo, pero yo no le creo, sé que bajo su superficie el caos de la gran ciudad está siempre latiendo, el llamado de la existencia misma a despertar, a lanzarnos por el balcón a pesar de la distancia al suelo, a no temer a las heridas que ya están selladas, a caminar por la ciudad una y otra vez con sorpresa, fascinación por los nuevos detalles. A entender que la lista de cosas que importan es muy breve, que casi todo da lo mismo, y que quiero quererte más que toda la ciudad junta y todo su brío, aunque la perfección y el vacío estén tan cerca que casi sean una sola cosa, y que la amenaza de transitar de un balcón al otro esté siempre latente, a la vuelta de la esquina, bordeando la catedral, allí donde una gárgola te mira fijamente, sin palabras de auxilio, sin respuestas, sonriente, irónica, estática, lejana. En ese café del barrio gótico, ¿te acuerdas?, donde tocaba Paco de Lucía, quizá la embriaguez nos confundió y nos creímos inmortales, en ese bar cerca del mar, ¿te acuerdas? quizá el amor hipnótico nos hizo creer que el éxtasis puede perpetuarse, como un momento sublime que sigue resonando. ¿Pero sabes qué? Yo quiero lanzarme a pesar de nuestra condición humana de perfecciones y vacíos. A pesar de que la ciudad pueda a veces ser engañosa y enmarañada. Solo te pido una cosa, ámame como no has amado antes. Dame la mano para recorrer estas calles, como si no hubiera nada más. Llévame al mar, una y otra vez, para darle un sentido a este caminar.  

10 de abril de 2014

Nunca había amado tanto la vida


¿Y si te digo que mi vida floreció como una primavera simultánea en toda la tierra? ¿Y si te digo que el mundo me parece bondadoso y benevolente ahora? ¿Y si te digo que veo ahora tanta luz por las calles que el fulgor me encandila? ¿Y si te digo que vislumbro un sentido potente para esta existencia desaforada? ¿Y si te digo que me siento omnipotente y al mismo tiempo ínfima como para entrar en cada sutileza que otorga dimensiones que embellecen la vida? ¿Tú sabías sobre esto? ¿Conocías la existencia de un mundo que se abre frente a tus ojos, y lo que invade tu corazón es la idea fija de abrazar ese cuerpo tibio que hace volar tu creatividad de una manera desmedida y única? Te diré algo, creo que amando se ama más la vida. Te diré algo, creo que nunca la había amado tanto. Nunca había amado tanto la vida. Sólo me queda seguir observando atenta y entregarte mi presente. Sólo me queda agradecerte y darte mi existencia para explorar nuevos parajes, llegar hasta el fondo de tamaña bienaventuranza. Solo me queda abrir bien los ojos y aprehender las nuevas dimensiones con espíritu aventurero, sabio, espontáneo y sencillo. ¿Y si se pudiese amar para siempre?