27 de enero de 2024

Jugar es lo más importante

Se nos hace un llamado a la seriedad. Se nos impone la tragedia constante. Pero: no. Jugar es lo más importante. Reír. El invierno es pesado como un bloque de hielo. Los periódicos son pesados como una roca gigante. Pero: no. El juego continúa. Nunca termina. Le da liviandad a las cosas, sin caer en la estupidez. Como vivir es un juego mortalmente serio, jugar es la contracara estimulante. Qué es jugar. Es como escribir, por ejemplo, transformar en algo lo que no era nada: imaginar. Desarmar. Desarmar el vacío para que pueda transformarse en otra cosa. Lo opresivo se sortea jugando. Hacer arte es como jugar. Decir, la realidad que me impones no me llega. No es la mía. Yo estoy imaginando otra. Yo estoy desarmando lo que oprime. Sin juego lo que queda es la muerte desnuda. Sin arte lo que queda es la soledad mortal. Jugar es comunicarnos con otrxs. Escribir es una conversación diferida. Yo digo algo y tú al leer y sentir contestas. Es un juego. Luego tú escribes y yo leo y siento. Contesto. Es como la música. Tú la creas y yo la escucho y siento. Luego la canto o la tarareo, y tú la escuchas y sientes. Respondes. Comprometerse con el juego es una gran responsabilidad. Como si no fuera un juego. Decir: yo voy a imaginar. Voy a compartir. Voy a conversar. O protegemos el alma de las cosas o ya no hay conversación posible. El alma siempre es algo por descubrir. Como si estuviéramos jugando.  

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